12.000 años de mente patriarcal

Los hombres nos hemos adueñado históricamente de toda corriente de pensamiento. Es nuestra estrecha y excluyente manera de mirar al mundo la que hemos convertido en doctrina, vomitando creencias, religiones, ideologías y estructuras de poder, no importa cuales sean estas. Por eso hemos transmitido deliberada e interesadamente que las conductas, actitudes y aptitudes masculinas hegemónicas han de ser referente de toda la humanidad. El ejemplo más notorio es el de la selección del más fuerte, el capacitismo, la violencia, la desigualdad y el sometimiento inculcados como el paradigma inherente a lo humano.

Y eso es tramposo y falso.

Darwin explicó el mundo como un hombre. Y los hombres lo aplicamos sin pudor sometiendo para empezar a nuestras semejantes, que son tantas como nosotros.

Nietzsche llegó a decir que las mujeres tienen el pelo muy largo y el cerebro muy corto. ¿Qué valor puede tener cualquier propuesta de pensamiento proveniente de alguien que cree algo así?

Buda pudo irse por el mundo a desarrollar su «proyecto personal» gracias a que una mujer cuidó de su hijo. ¡Así cualquiera, aprovechándose de los privilegios masculinos!

Marlon Brando y Bernardo Bertolucci decidieron engañar a la actriz Maria Schneider, que por entonces contaba con 19 años, y emplear la mantequilla como lubricante en la escena de agresión sexual del filme «El último tango en París». «No quería que fingiese la humillación, quería que la sintiese», admitió el director.

Siempre me pregunté por qué a Neruda habría de gustarle que estuvieras callada. Ahora conozco la razón: «El encuentro fue el de un hombre con una estatua. Permaneció todo el tiempo con sus ojos abiertos, impasible. Hacía bien en despreciarme. No se repitió la experiencia».  Jamás se arrepintió de ser un violador confeso.

Sobre Gandhi, el adalid de la «No Violencia», no voy a escribir yo, le dejo a Mayukh Sen en BroadlyGandhi Was a Racist Who Forced Young Girls To Sleep  In Bed With Him.

Extraigo directamente el siguiente texto de ese artículo. Dice así:

«Gandhi opinaba que las mujeres abandonaban su humanidad en el momento en que sufrían violación a manos de un hombre. Creía firmemente que los hombres no eran capaces de frenar su impulso depredador básico y que las mujeres eran las responsables de estos impulsos, quedando a su merced. Su visión de la sexualidad femenina era igualmente deplorable. Según Rita Banerji en su libro Sex and Power, Gandhi consideraba la menstruación como la “manifestación de la deformación del alma de la mujer por su propia sexualidad”. También consideraba el uso de anticonceptivos como una llamada a la prostitución».

En definitiva, Gandhi se interesó exclusivamente en la práctica de la no violencia entre machos, porque contra las mujeres, esos seres pusilánimes e incompletos, no le parecía relevante y, según su propia biografía, actuaba en consecuencia.

Podría seguir desmontando uno por uno a la inmensa mayoría de los hombres supuestamente notables e ilustres. Es obvio que la maquinaria patriarcal nos ha «domesticado» hábilmente inoculándonos su estructura y jerarquía de valores masculinos para admirarlos y elevarlos a la categoría de referentes.

Son mitos masculinos que nunca debieron haberlo sido.

La razón de este necesario ejercicio de desmitificación es simplemente que estos hombres despreciaban sin ambages a la mitad de la humanidad, a las mujeres. Es motivación más que suficiente para echar abajo sus pedestales.

De lo que no cabe ya ninguna duda es que todas las disciplinas, sin excepción (ciencias, cultura, arte, religión …), están contaminadas de tóxica masculinidad, violenta y supremacista.

Y son muchas y muy graves las consecuencias de este histórico liderazgo referencial de monocolor masculino hegemónico.  Consecuencias interesadamente tergiversadas y ocultadas por la estructura masculina de pensamiento único.  El más notorio es sin duda la ocultación del hecho incontestable de que la violencia SI tiene distribución por género.

En el año 2010, según datos publicados por el INE, el 91% de los delitos condenados, en todas sus formas y tipos (homicidios, violaciones, abusos, robos, corrupción, falsedad, violencia …), fueron cometidos por hombres. Solo en el 9% de los casos la infractora fue una mujer.  Y a nadie se le escapa que las condenas son solo la punta de un iceberg de una realidad de crueldad y violencia sumergidas, de autoría con igual distribución estadística.

Escalofriante.

Yo no sé si la vida es de color de rosa, lo que sé es que no es azul.

Pero que una repugnante conducta esté normalizada o responda a un condicionamiento no exime de responsabilidad alguna a quien de esa forma actúa.
Y una vez que se es plenamente consciente de ella surge la voluntad de reparar el daño y de pedir perdón.
Es ahí donde nace la energía para la transformación.
Por eso todos los hombres hemos de pedir perdón en conciencia.
Perdón porque cada minuto de nuestras vidas formamos arte y parte de esta orgía insoportable de sometimiento patriarcal y machista.
Perdón por participar confortablemente acomodados en este perverso sistema.
Para empezar deberíamos pedir perdón por aceptar votar en una supuesta democracia sabiendo que no se garantiza la paridad (por lo tanto no hay tal democracia).
Perdón por acudir a iglesias donde el Papa solo puede ser hombre.
Perdón por aceptar un rey que tenía que haber sido reina.
Perdón también por recibir un salario (injustamente más alto que el de ellas) trabajando en empresas donde los Comités de Dirección, quienes toman las decisiones, son mayoritariamente masculinos.
Perdón por llevar a nuestros hijos a colegios en los que sabemos que serán sus madres quienes nos representarán y se currarán las AMPAs.
Perdón por alardear de nuestros logros personales, sabiendo que han sido ellas las que, mientras los obteníamos, han criado a nuestros hijos.
Perdón también por estar a diario rodeados de patanes babosos machirulos y no atrevernos a decirles ni esta boca es mía.
Perdón por haber pensado (y dicho) tantas veces aquello de «Not All Men», a mí no me señales.
Perdón por creernos que como no somos «La manada» no tenemos por qué pedir perdón por nada.
Perdón por creernos con soberbia masculina que estamos limpios de machismo.
Y, sobre todo, perdón por no haber pedido perdón todavía.
Es una cuestión de responsabilidad.

La realidad nos está diciendo que la cooperación, la simbiosis, el mutualismo, la inclusión y la colaboración entre iguales es el modelo trascendente, nada masculino y profundamente humano al que tiene sentido dirigirnos, pero nosotros seguimos caminando en dirección contraria, tras el mandato de nuestro hemisferio-pene-izquierdo.

Por eso ahora, querida lectora, querido lector, es tiempo de feminismo. Es tiempo de esperanza.

Es el momento de que sean ellas quienes transformen la manera en que el mundo mira al mundo.
Nuestro tiempo de liderazgos, machoalfismos, arengas, peroratas y grandilocuencias masculinas ha expirado.

La revolución será feminista o no será.

Ya hemos padecido 12.000 años de mente patriarcal.
Ha sido más que suficiente.

Justo Fernández

 

15 Comentarios

  1. Creo que tu artículo es muy bueno. Ojala hubiera muchos hombres como tú
    Es muy preocupante saber cuantas cosas estamos perdiendo, simplemente por no dar el trabajo o la investigación a quién lo merece y no al hombre antes que a la mujer. Que desperdicio!!!!!
    Muchas gracias

  2. No has escrito más que tonterías. Flaco favor hacen a las mujeres chorradas como éstas, insinuando que todo el pensamiento de una persona debe ser tirado a la basura por haber dicho una frase machista en una época en la que la sociedad que lo rodeaba era eminentemente machista. Todo el que no sea perfecto es una mierda.
    Tenéis la cabeza de adorno.

    • Gracias Nona por tu «amable» comentario. Notamos que un artículo ha triunfado y da en la diana porque despierta a los/as haters con insultos variados. Pocos textos contienen tanto insulto y tan poca consistencia, nuestro compi Justo y yo, como coordinadora de @LaPajareraMgzn te felicitamos por ello. Salud y buena lectura, reina.

  3. pues necesito decorar el árbol de Navidad…. Además 4 pescadores se han ahogado en Galicia (como son hombres a nadie le importa), hay vacantes para feministas interesadas

    • Su comentario no es comentable, es risible. Y como tal ni me molesto en rebatirlo y mire que me quedo con ganas, pero…temo contagiarme de la inanidad que rezuma. De todos modos gracias por su lectura, Pit.

  4. No sabía lo de Gandhi, ,me ha parecido interesante.

    Aunque quería comentar alguna cosa:

    – El dato de asesinatos por género es eminentemente de mayoría masculina.. Y la mayoría de víctimas, también son masculinas. Quizás el hombre tiene un componente más agresivo, un rol pasivo dado que viene impuesto desde las tribus, donde la mujer pariría y entonces el hombre se dedicaba a cazar o yo que sé qué.. Ni idea, hay varias teorías de porque en casi todas las diferentes tribus/razas/culturas, separadas por miles de kilómetros, se impusieron siempre órdenes patriarcales y no matriarcales (muy poquitas excepciones). Quizás se explique por la mayor fuerza física de los hombres genéticamente hablando (o no, ni idea). Pero que es tiempo de cambiar eso, sin ninguna duda.

    – No pienso ponerme un púlpito y dar la charla o darme el ofendidito. Me parece bien la lucha de la mujer, y mi colaboración es silenciosa, si es su tiempo, no necesitan mis sermones de señoro, ni para un lado ni para otro.. Tienen mi sliencio y mi apoyo.

    – Tampoco pienso pedir perdón. No tengo hijos, siempre me he ocupado de la casa, cuando tenía pareja y cuando no, lo del sueldo, pues mira, estoy en un sindicato y siempre luchando para que se respete la igualdad de salario y tengo la suerte de estar en una empresa donde está igualado.. Bien es cierto que siguen habiendo desigualdades, como que son las mujeres las que suelen acogerse a la reducción de jornada (y sueldo) para criar a los hijos.. Pero no es mi caso tampoco, creo que siempre me he comportado bien tanto con hombres como mujeres. Al igual que no pienso pedir perdón a los aztecas, a las víctimas de las cruzadas o a yo que se qué burradas hicieran mis antepasados. Yo soy yo. Y creo que es hipócrita pedir perdón si no lo siento. Yo intento que mi pequeño ámbito sea lo más justo, agradable y confortable para los que me rodean.

    Y hombre, Darwin y Nietchsze meterían la pata con sus opiniones y su visión del mundo, pero en otras cosas aportaron un poquito, no se puede negar el todo por la parte ni quitar contextos históricos.. Gandhi siempre me ha caído mal, así que un poco de caña me parece bien. 😀

    Ale, feliz año.

    • Yo, en cambio creo AbsurderMen que es sano pedir perdón. Entiendame, es una opinión personal y una aptitud. Nunca maltraté ni humillé a gitanas/os o negros/as, pero en mi condición de blanquita europea me consta que ellos han sufrido por mi estirpe. En mi condición de occidental me vendría bien que me perdonaran los que sacan el coltán para que disfrute de mi móvil. Saberlo no les compensa pero a mí me sana. En ese sentido, el que un hombre como Justo pida perdón por su condición masculina…a nosotras no nos arregla la vida pero la suya se hace más auténtica. Se llama comprender, empatizar y todo eso. Por cierto, no creo que el hombre de naturaleza sea más agresivo, pienso que son estereotipos sociales, conductas aprendidas que le hacen ser el jefe de la manada…con lo pesado e incomodo que debe ser estar siempre dispuesto al ataque. Agradezco sus palabras y su lectura de nuestro magazine, le invito a seguirnos con más asiudidad…Lo mismo entiende porqué Justo pide perdón. Saludos y feliz año.

Responder a margarita garcia fernandez Cancelar respuesta