Votar y pegar todo es empezar

Miren ustedes cuando decidimos un grupo de soñadoras y algún soñador emprender el camino de @LaPajareraMgzn, haciéndome coordinadora del invento, no pensaba yo, jamás, hacer el  artículo que voy a hacer hoy. Sentarme, apesadumbrada, ante el teclado para hablar de represión, agresiones, ruptura de urnas, golpizas, empujones de antidisturbios enrabietados a gente que quería votar. Podía pensar que escribiría esto sobre algún país extranjero: los consabidos, Venezuela, Cuba, incluso Colombia y sus perennes problemas con la guerrilla. Pero del mío -si es que lo sigue siendo-  jamás pensé yo que debiera coger impulso para dejar pensamiento y prueba de que lo  vivido.

 

Créanme, desde esta mañana prontito, (a las seis me desperté y desde entonces no he dejado el temita) estoy como en un siniestro dejá vú.  Las que calzamos canas, recordamos las convulsiones de los setenta. Ver, en la pantalla de la vieja tele,   manifestantes huyendo de una bandada de pájaros de cuenta grises, por más señas,  que corrían y los  apaleaban, tenía entonces cierto glamour. Comprobábamos al día siguiente, los golpes y las fracturas que los “cariñosos” achuchones policiales, habían producido.  Luego, escuchábamos proclamas falsas por la tele de “aquí no ha pasado nada, todo son inventos de los malhechores, que confabulan el judaísmo con la masonería y el marxismo más recalcitrante para desacreditarnos. Son los enemigos de nuestra paz, de nuestra España, grande, libre y soberana los que socaban nuestra libertad. Nadie perturbará la paz de nuestra patria, que es fruto del esfuerzo de ese corazón que late en el Pardo para que todo siga bien atado”.

Les confieso que hoy, escuchando a doña Santamaría, le escuché a él. A don Franco…Igual en estatura, pero sin bigote, con más pelo, menos arrugas y sin esa voz nasal y paniaguada. En la retórica, igual. Nos vino a decir, la Niña de Moncloa, que no hubo referéndum, por tanto no sé a qué venía lo de justificar y cantar loores hacia las fuerzas de ocupación. Sí, esas que han dejado de llamarse Piolines, para cambiar por Salvajines, que lanzaron

patadas, desgarrones, porrazos y golpizas a quien pillaban por delante. Que arrancaron urnas y se las llevaron con mala leche. No estaban vestidos de gris, pero lo parecían. No portaban el aguilucho en su uniforme, pero sí en el corazón, blindado como perro de presa bien educado. Y bien mandados.

No ha pasado nada, dice la Vice. Y lo poco que ha pasado es porque hay un incierto número de catalanes/as (pocos, insignificantes) engañadas por la triada del Poder Demóniaco, a saber: Mas, Puigdemont y  Forcadell. Como antes eran los judeo/masones/marxistas, ahora son los Mas/Puigdemonto/Forcadell. Les diré que asusté a mi pequeña del grito espantado que di, al oír a la Niña de Moncloa, o la Vice, como quieran llamarla, decir que la Triada,  lo que deseaban de verdad, pero de verdad que ella lo sabe, era tapar la corrupción generalizada del Govern. Y lo dijo sin despeinarse, oiga.Sin sonrojo, ella  militante del partido más corrupto de la historia de España.

Insistió, la muchacha, en  que no hubo nada. Ni referéndum, ni represión, ni agresiones. Nada, reiteró. Bueno sí, algo sí pasó: “algunas personas (engañadas, sabe usted, que los catalanes son tontos y se quieren ir de esta España modélica que les mantea,insulta y les deja en cueros) que salieron a la calle formando bulla. Pero hete aquí, que el gobierno, a quien represento, adalid de libertades democráticas, ejemplo señero de cristalina decencia, envió a sus mejores hombres, a defender al pueblo catalán” . ¿De qué, doña Santamaría? ¿De qué habéis defendido al pueblo catalán? De sí mismos, me reitera, ladina y filosófica .

 

Tal que en el tardofranquismo, también  hay tibios  izquierdistas a la violeta, de esos que todo lo saben, que citan a Marx, Engels, Bakunin (a este poco) a Gramsci (mucho desde lo de Podemos, está de moda) y a algunos más, para justificar su inane bocachancla de no saber ni donde están pinados y saber nadar (siempre) entre dos aguas, no sea que les pille una tormenta y les deje sin soldada. Izquierdistas que hacen de la equidistancia, entre el policía con pasamontañas y chaleco blindado, y el viejo fostiado con sobrepeso, norma de fe. Y claro: si vas  te expones, si te expones eres antirrevolucinario, porque para eso están ellos: para decirnos quien, cómo y qué es la verdadera revolución. La que  practican levantándose a las diez de la cama y deletreando subvenciones. Son similares a los que  en los setenta salieron cuando el abuelo estaba muy muerto, y todo andaba ya seguro. Esos izquierdistas a la violeta que nada se juegan  porque saben nadar y ocultar bien la ropa.

Los demás, aquí andamos, poniendo la cara, para que nos la rompan. Y los catalanes, hoy (mañana, porque lo escribo cuando ya sea ayer para ustedes) curando  las heridas exteriores. Las otras,las producidas por el desgarrón interno de verse vapuleados,  me temo que no se curarán nunca. El uno de Octubre de 2017 va a quedar en los anales del pueblo catalán como una fecha histórica inolvidable. Una más de las varias que tienen en el libro de agravios. ¡Cuántas queridas amigas me han dicho, que desde hoy (ayer) la brecha con España es insalvable, que la carga policial las ha convencido que con este país ni agua!

No quiero hacer conjeturas, estoy demasiado triste y pesimista para acertar, pero hoy se ha producido una fisura inconcreta que no se podrá suturar. A ellos, a los catalanes. A nosotras también. Las demócratas, las personas que hemos vivido con intensidad, con lágrimas y con rabia el insulto al pueblo de Cataluña no vamos a olvidar que el franquismo ha sobrevivido demasiados años. En ese lado, un gobierno caudillar, tiránico, inabordable, maniqueo que sacrifica a un pueblo y la integridad del estado por un puñado de votos (no lo duden, el PP sabe que en la España profunda, la defensa de la integridad del suelo patrio a garrotazos, gana votos. El dictador sacaba Gibraltar, éstos Perejil y Cataluña) En el otro lado, el de los nadie, el del pueblo, están esas cunetas con muertos, esos recortes, esa deuda no pagada, ese paro, esa falta de todo. No quiero dejar de ser un poco optimista: hoy sabemos que todo fue una gran patraña. Y que nada existió, quizá la única verdad es que ayer miles, millones (tal vez) de catalanes han salido a votar y a recibir palos. Por todas. Por nosotras también.

María Toca

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Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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