Borbonia perdona…

Hay días en que se entierra la inocencia, hoy es  uno de ellos. Me repiten las amigas, ante mi cabreo, que qué pensaba. Me tratan de ingenua con mucha razón, porque allá en el fondo de un corazón clausurado quedaba un rinconcito para el regocijo de la justicia. No fue así.

Los auspicios peores se cumplieron. Seis años, seis, para el rufián que dio el braguetazo del siglo y decidió hacer negocio porque para eso era el Duque Empalmado. Por su cara bonita, por su suegro y por su Cris. Que se sepa quién manda en Borbonia. Seis años por desfalcar, por prevaricar, por robar (llamemos las cosas por su nombre, Urda…lo tuyo es robar con guante blanco, pero robar), seis años que serán reducidos, verán ustedes el circo. Verán ustedes en que se quedan…

 

A doña Cristi, nada, una ligera collejita en la cabeza. Le sale a devolver. Vayan preparando el cash, porque le debemos a la infanta/infausta trescientos mil euros que le pagaremos para que pueda irse al exilio dorado de Lisboa. Más su paga en la Caixa, más los derechos a los que no ha renunciado ni lo hará, más la educación de la prole, más la protección como infanta de las Españas, con cuenta a Presupuestos Generales del Estado. Se va a Lisboa, como los abuelitos, que vivieron de gorra en la  ciudad lusa, dedicado, don Juan, al juego, a las mujeres y a la navegación. Como buen Borbón, esas eran sus aficiones favoritas…¡ah! y la caza, que no se olvide que los Borbones cazan. Cazan, además de elefantes,  señoras buenas, (ellos) y caras;  cazan maridos simples y ladroncetes (ellas) y caros. Y nosotros pagamos.

 

Con todo, lo peor, pero lo peor de lo peor es ver el coro de sinsorgos aplaudiendo la sentencia. Que la justicia es igual, dicen, sin sonrojarse ni nada. Que hay que leer con detenimiento el fallo y no hablar por hablar.  Se admite que la niña es tonta, que no entiende lo que hace y que la ceguera de amor es premisa ineludible para escaquearse de condena. Jurisprudencia, oye. Han sentado jurisprudencia y tan felices. Hoy, Horrach, ese abogado defensor de los pobrecitos Borbones, ese fiscal que pagamos usted y yo, se ha ganado el descanso, la condecoración y el pesebre para él y sus descendientes.

Y mientras tanto, la cuchipandi de los expresidentes y sus amiguitos/as pidiendo justicia  para Venezuela. No sé qué es peor, si ellos insultando la inteligencia o nosotros tragando carretones de estiércol. Borbónico, por supuesto.

 

#MariaToca

 

 

Sobre Maria Toca 276 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

Sé el primero en comentar

Deja un comentario