Del cielo, estrellas parlantes, Mauricio y Pimienta

El cielo es grande y hermoso. Tiene que ser grande porque ahí vive Dios y como Dios es gigante y está en todos lados, su casa debe ser espaciosa para que esté cómodo; y es lindo porque es el cielo, si fuera feo no sería cielo. De día es celeste como lo es en Arequipa y tiene nubes blancas limpiecitas como bolas de algodón gigante con olor a maicena y a merengue. Los que habitan ahí pueden dar un paso en el aire y otro sobre una nube sin caerse. En las noches es más oscuro pero no negro ni misterioso porque está llenecito de estrellas doradas, plateadas y algunas multicolores, aunque de lejos no nos demos cuenta. Recostados sobre las nubes, que parecen grises a esa hora, los afortunados estiran la mano y tocan las estrellas. No queman, son calientitas y algunas parlantes. Dicen que si te acercas una estrella a la oreja te matas de la risa porque algunas cuentan chistes, sobre todo las que son multicolores. La mayoría de las doradas cantan y las plateadas cuentan cuentos lindos, pero también hay algunas mudas.

El cielo es grande también por razones prácticas: suceden muchas cosas ahí y otras no suceden sino sólo existen, esperando a suceder. Las historias de amor, por ejemplo. Hay un área especial donde están todas ellas: las ya vividas y las por vivir. Dios no discrimina y tiene organizada una especie de recicladora en donde los amores que no se lograron esperan su turno para poder hacerlo mejor la próxima vez. A esos amores Dios los recuerda llegando llenos de dolor buscando y consiguiendo sanación. Y es así como los amores que existieron sin lograrse y los que recién nacerán comparten el mismo lugar.

Los seres a la espera de nacer también tienen espacios sin discriminación y están mezcladas las almas nuevas, nuevecitas, que son medio pánfilas pero buena gente, con las almas que ya vivieron alguna vez, saben más y quieren volver. Todas son transparentes porque no tienen cuerpo, sólo les asignan uno al momento de enviarlas a la tierra. Allá son sólo almas… almitas calatas* y translúcidas. ¿Y los envoltorios? Ah, esos se hacen en las muuuchas fábricas celestiales y es por eso que cuando las almas llegan a la tierra algunas lo hacen envueltas en cuerpos humanos, bonitos o feos, eso no le importa a Dios. Otras llegan cubiertas de plumas y con alitas, o pelaje y cuatro patitas o patotas. Las de peor suerte llegan en un envoltorio tubular, escamoso y ¡ni una pata! Cuando esas ya están en la tierra, sólo de verlas la gente sale disparada gritando ¡culebra! ¡culebra! Y Dios se muere de la risa.

A lo mejor el lugar más lindo en el cielo es adonde van los que regresan de la vida. Casi todos llegan cansados, algunos felices, otros llenos de dolor. Pero todos los nobles encuentran al dueño de casa y su amor. No necesitan explicarle nada, Dios entiende y cuando ellos lo encuentran toda su vida tiene sentido. Mi hermano lleva diez años ahí. Lo imagino escuchando estrellas, las multicolores, las más brillantes, cubierto con su luz. Y con su sonrisa mucho pero mucho más grande de lo que era en la tierra, inmensa. Rodeado de amor, absolutamente a salvo, desde hace unos años acompañado de mi papá.

Además del área en la que están mis amados, las zonas más divertidas son de hecho las fábricas de envoltorios, es decir, de cuerpos. Hay una para cada especie y están a cargo de los ángeles. Los angelitos, como las estrellas, tienen sus particularidades, no son iguales entre sí. Los metódicos y estudiosos están a cargo de hacer los cuerpos que en la tierra llaman ‘finos’ o ‘bonitos’. Los hacen bien hechecitos, con colores designados previamente y cada parte tiene medidas y características exactas. A eso se dedican los angelitos perfeccionistas, de sus fábricas salen los cuerpos de mujeres de 90-60-90 y también los de los animalitos con pedigrí, envoltorios sin tacha.

Pero también hay angelitos hippies…artísticos, medio loquillos, amigos íntimos de las estrellas multicolores. Ellos son los creativos y están a cargo de la fabricación de los cuerpos ‘sin raza’ de todas las especies. Los más buena gente son los que fabrican cachorritos. ¿Cómo los hacen? Con los retazos que quedan de las otras fábricas de cuerpos. A veces por ahí sobra una orejita café, una colita blanca, un ojito azul y otro verde, en fin, ¡de todo! Eso es ‘excedente’ para los ángeles perfeccionistas. Y bueno, usando todo ese material los angelitos artistas crean los cuerpos que serán de cachorros chusquitos*. ¡Cómo se divierten! En esa fábrica no hay fórmulas ni medidas, todo es arte e inspiración. Mientras diseñan a los perritos, escuchan música con una estrella en cada oreja, a veces Rock y hasta Ballenato… ¡Pueden ser taaan creativos! Producen perritos con cabecitas chiquititas y cuerpos grandotes, patitas enanas y panzas gigantes, un ojito de cada color. En esa fábrica fue hecho el cuerpo de mi Pimienta. Pero algo sucedió mientras lo horneaban.

Un alma nueva, nuevecita y pánfila, de las que nunca han vivido en el mundo, estaba levitando entre las nubes, feliz, cuando se encontró con mi hermano que acababa de llegar. Los dos se miraron y el almita, aun siendo muy sonsa, entendió lo que mi hermano le pidió. Se miraron unos segundos, Mauricio siguió su camino y ella se metió a la primera fábrica que encontró: la de los cachorritos chuscos*.

Los cuerpecitos estaban en el horno… ¡es un horno genial! ¿Saben cómo es? El horno es un ángel gordo, gooordo, lleno de rollitos*. Se sienta en posición de loto, rodeado de estrellas para que aumenten su calor y coloca a un cuerpo de cachorrito en cada rollito de su cuerpo y también debajo de sus alitas. Así los hornea, con el calor de su bondad y el de las estrellas a su alrededor. Así estaba el angelito horneador, sentado horneando cachorros, cuando el almita nueva y pánfila entró corriendo y se zambulló en el primer cuerpecito que vio. Eso fue totalmente inusual. El almita dijo: ¡apúrate, apúrate que debo llegar a la tierra! El ángel entendió la urgencia, usó su aliento para acelerar el proceso y así ese cuerpo quedó listo. Pimienta, ya con cuerpo, dio las gracias y estaba alistándose para saltar desde el borde de la nube cuando el ángel horneador le dijo: ¡Espera, espera! Te falta algo importante! ¡Tengo que acomodar bien los tornillos de tu cabecita! Pero Pimienta estaba tan apurada que desobedeció, saltó y aterrizó en la tierra, en Lima, Perú. Así fue como Pimienta nació el día en que su tío Mauricio murió. Y esa es también la razón por la que a Pimienta le falta un tornillo.

La vida, el amor y la muerte están llenos de misterios. Los humanos necesitamos certezas. Algunos se apoyan en la fe y otros en la imaginación para intentar cubrir esa necesidad. ¿Qué tal si usamos ambas? Gracias por haber venido Pimienta, cumples el encargo de tu tío Mau a la perfección. Te amo Mauricio.

 

Úrsula Álvarez Gutiérrez / Facebook: Entre Histerias e HistoriasPrincipio del formulario

 

*calatas: peruanismo para ‘desnudas’

* chusquitos, chuscos: peruanismo para ‘ordinario, corriente’

*rollitos: peruanismo para ‘michelines

Sobre Ursula Álvarez 20 Artículos
Arequipeña de origen cántabro (sobrina de Consuelo Bergés y sobrina nieta de Matilde de la Torre) Profesora de inglés en la Universidad del Pacífico de Lima Publica en Mujeres Mundi y en diversas revistas peruanas. Corazón partido entre el origen cántabro y su Arequita natal

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