Divorcio naraja

Lo vamos a llamar el divorcio naranja. Dícese de unos cónyuges, que debido a las infinitas infidelidades de una de las partes, pero infinitas…la otra parte decide romper la unión. Claro que seguirán viviendo en la misma casa, durmiendo en la misma cama, comiendo de la bolsa común y haciendo manitas en público, para que no se note la ruptura. Pero nos divorciamos, oye, que no se diga. La parte agraviada dice que ya está bien de tomadura de pelo. La agraviante, que donde vas tú que mejor valgas, porque te encontré en la calle y la calle es mía y tú también has hechos picias, que mira como pagaste las obras y el alquiler de la sede de Huelva. Anda tontita, déjate un poco, donde vas a estar mejor que conmigo.
Y la enamorada, crédula o interesada (más bien lo segundo, creemos todos/as) se deja hacer. Se junta para dar celos con los otros, pero luego vuelve al calor del hogar. Que como en casa en ningún sitio, oye, que una madre no se encuentra y a ti te encontré en la calle…
#MariaToca
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Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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