El debate (o la pelea de dos gallos y dos mansos)

Voy  a hacer un gran esfuerzo: pensar que soy de de derechas y que el domingo tengo que votar a alguno de los partidos del debate. Les confieso que hago un esfuerzo supremo. Vamos a ello. Miren, Pablo Casado es remilgado, mentiroso, tramposo, hiperbólico, pero todo eso está dentro del enorme teatro de esta política rastrera que padecemos. Si yo fuera de derechas no tendría reparo en votarle.

Lo que me ocurre con el señor Alberto Carlos Rivera es otra cosa. Me incomoda terriblemente su agresividad contenida. Saben ustedes, viví los noventa intensamente y vi esas caras en los albores del nuevo siglo. De noche, esquinados en las discotecas de moda estaban ellos: caras relucientes, mandíbulas prietas, ojos muy abiertos, manos movedizas y mucha, pero mucha agresividad y convulsión contenida. Me intimidaban, saben, los veía moverse raudos, con gestos rudos, apremiantes, hablando alto, cortando conversaciones, no dejando hablar a nadie. Dando la barila con tópicos de cuñaos a cualquiera que se acercara a su terreno. Iban cada poco al baño y salían rumbosos y más alterados.

Esos chicos practicaban sobre todo el yoismo ¿Se han fijado ustedes que ese tipo siempre habla en primera persona? Es el único de los candidatos que lo hace? El resto, habla en plural. Carlos Alberto, no. Él es el supremo hacedor que hará todo por los españoles (no tanto por las españolas, bueno sí, ponernos a cosechar en los úteros soberanos bebés para ricos) Él sabe lo que necesitamos. Él, solo él habla en singular. El resto habla en plural. Si yo fuera de derechas, jamás de los jamases votaría a un ser así, porque temería que en cualquier momento estallara y nos formara la marimorena.

El otro, el sonrisillas Casado, es marrullero, faltón, vomita mentiras pero es de los míos (recuerden mi esfuerzo, soy de derechas). No nos engaña, no bascula entre liberales, socialdemocratas, ultraderechistas. Es ultraderechista.  Es lo que ha sido siempre la derecha española: mezquina, egoísta y mentirosa. Pero responde al patrón en cambio Rivera da miedo.

Ahora dejo el esfuerzo y vuelvo a mi ser. Mi ser de mujer, feminista, de izquierdas. Que cansa salirse de una misma. Hablaré de la otra parte del debate.

En cuanto al presidente, creo que su cara decía a las claras el cansancio que le produce ser el saco de boxeo de la basura derechista. Máxime cuando le queda muy grande el papel. Ni radical, ni negociador, ni comprometido. Pedro Sánchez es un barco sin timón que ventea la tempestad de la forma bien intencionada -quizá- que le toca pero le queda muy grande el papel. Por eso la falacia de tanta acusación es tan tétricamente increíble. La derecha le retrata como Maquiavelo y no es más que un general  De La Rovere al que le ha tocado el papel principal de una obra que le sobrepasa. Da pena. Damos pena si de verdad se convierte en presidente.

 

La otra izquierda, la que representa el señor Pablo Iglesias, está fané y decangallada. Sí, el cansancio, la derrota y los malos tragos vividos en los últimos tiempos, nos dejan, al otrora convincente y vibrante Iglesias, desarbolado y con la tristeza que intuimos de su próxima dimisión. Los resultados electorales que apuntan a ser negativos para el partido que supuso la gran esperanza de tantas, es probable que sean mediocres y Pablo Iglesias empeñado en sus cosas familiares, dejará el liderazgo a no sabemos quien pero es hasta posible que sea una mujer. La que sea. Y con ello -quizá, solo emito un deseo- se renueve la ilusión, se confiesen los largos errores que han expulsado del partido a grandes personas (y algunas pequeñas y mezquinas, todo hay que decirlo) y se asuma la refundación de Unidas Podemos, si es posible.

Pocos partidos tienen el dudoso honor de haber tirado tanto por la borda y en tan poco tiempo. Tanto entusiasmo, tanto trabajo sin remunerar, tanta esperanza. Y lo sé porque lo conozco muy de cerca. Pablo Iglesias lleva la derrota escrita en la cara, pero aún con todo sigue estando a años luz de los otros tres. Los gana por goleada en decoro, en educación y en preparación. A su lado, que pequeños y mezquinos parecen los demás. Quizá la única forma de salvarnos de un naufragio presagiado sea naufragar con el voto a  este partido que prometió asaltar el cielo y ahora vuela a ras de tierra. Pero muy por encima de los demás.

Así he visto el debate, así veo el país y así se lo cuento. Hago una oración laica para que todo lo que escribo a pie de litigio sea mentira. Y ustedes me lo rebatan el día 29 y los siguientes. Solo me queda decirles que el empuje, la fuerza y la vista al frente la tenemos que poner nosotras, las bases, el pueblo soberano, el del feminismo, de la cultura,  de los ecologistas, de las pensionistas. Esa es mi única esperanza para el futuro.

María Toca

 

Sobre Maria Toca 641 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

2 Comentarios

  1. Muy triste el debate de ayer, da cuenta del bajísimo nivel intelectual y humano de nuestros políticos… y por extensión de nuestra sociedad. Me sumo a tu deseo, ojalá pronto haya una mujer al frente de Unidas Podemos y sea capaz de recuperar la ilusión, porque ahora mismo me siento huérfano… a pesar de que coincido contigo en que Pablo Iglesias y, en general, la gente de Podemos están muy por encima del resto, salvo algunas escasas excepciones. Votaré en contra de los peores, pero los míos también me han defraudado demasiado.
    Un abrazo.

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