El Paseo

Cansada, con los ojos maltrechos de fijarlos en la pantalla, donde se guardan lo generado por esos mundos que se crean sin querer,decido, acercarme a ver a los pequeños, añorando, de antemano, los días que no estaré con ellos. Un rincón recóndito pero cercano, los anida. Entre verdes colinas que hacen frontera a la intemperie, un río escaso, y retorcido bordea  la pequeña aldea, donde viven. Hay silencio, levemente roto por el griterío de la pajarada que se retira, viendo llegar la atardecida.  Al emprender el paseo, toman mi manos. Decidimos caminar  por un sendero, bordeado de choperas y rastrojos, dientes de león, helechos y ortigas que amenazan nuestras piernas. Desde los prados cercanos, unas ovejas nos miran sorprendidas, rompemos su sigilo. A lo lejos, el tronar de los campanos rompe el hechizo del silencio. Camino con ellos, como han caminado hace cientos de años gentes que dejaron, apenas, la huella de su paso. Camino, como los ancestros, entre prados, nieblas, árboles y humedales. Siento el olor de la tierra, del río, de la hiedra y me pienso, que los paraísos existen. A poco que los cuidemos, siguen ahí. Cuando vuelvo a casa, los ojos descansaron, los pulmones expandidos me agradecen el paseo y  retorno a la tarea. A contarlo, por si se acaba algún día, Dios no lo quiera.

Texto: #MariaToca

Sobre Maria Toca 277 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

Sé el primero en comentar

Deja un comentario