El problema es ser pobre…

El problema va a estar ahí: ser pobre. O el denominador común , porque ser mujer y pobre, es un drama, ser india, pobre y mujer, más. Ser adolescente abandonada,  india, pobre y mujer ya supone ser carne de cañón, estar sujeta a la mayor crueldad que mente humana conciba. Todo eso y más eran las niñas del refugio de la Virgen de la Asunción de Guatemala.

No he querido leer el detalle de lo que se va conociendo sobre ellas, porque excede a lo acontecido en campos de concentración nazis, y el ahogo ante tanto dolor me deja sin fuerza. Lo que esas criaturas han pasado no tiene nombre, porque no podemos dar voz a lo que seres abyectos, con complicidad de autoridades, o por lo menos con la apatía de autoridades (no adelantemos, pero mucho me temo, que si se realiza una investigación seria, nos encontraremos con algo más que simple apatía)

 

Es rentable la carne humana, es rentable la carne de niña, muy rentable. En este mundo mercantilizado donde todo lo que se puede pagar, se compra, es muy rentable tener niñas almacenadas. Ahí tienen ustedes esas granjas de úteros para papás/ mamás adinerados que compran a tanto la pieza. Ahí tienen ustedes esos clubes de carretera que importan carne del Este, cuanto más joven, más dulce, más blanda, mejor pagada. Ahí tienen ustedes los campos de refugiados que proporcionan carne y órganos a los mismos que, posiblemente, no quieren que entren extraños en sus ciudades.

Recuerden, el germen del capitalismo es eso: todo lo que se puede pagar, se vende. No pongamos rostro humano, no hagamos envolturas hipócritas: si me apetece una niña y hay niñas, las compro y listo. Puedo justificar que es un derecho, el de desahogo, como justifico que tengo derecho a comprar un útero, o un agujero. Tengo derecho porque pago y el que paga tiene razón y derecho.  Todo se compra, porque para eso están ahí, y peor estarían sin dinero, porque vamos a ver, son pobres ¿no? Si les damos unos miles de euros, les arreglamos la vida.

A las niñas de Guatemala ni eso. Porque no hacía falta pagarles. Estaban ahí, eran el detritus que la sociedad civilizada y la católica América Latina excreta. No tenían más función que ser violadas, ultrajadas, vendidas al mejor postor. Y el postor, parece que es siempre el mismo. Ese poder, esos poderosos que miran por encima del hombro a esas excreciones apartándolas con un puntapié para que no se vean. Hacen feo. Después de violadas, embarazadas, violentadas, no adornan una sociedad que chapotea en su propia iniquidad. Mejor quemadas.

 

#MariaToca

Sobre Maria Toca 304 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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