El suicidio de los hombres

Hoy trataremos uno de los temas más tabúes que existen en cualquier lugar, desde lo académico hasta lo más coloquial. Un tema, que además de suponer una de las principales causas de muerte en España, se ve rodeado de múltiples falacias, mentiras capciosas y, como siempre, mucho morbo.

El tema al que me refiero es, sin duda, el suicidio.

En redes y en todos los espacios en los que cabe toda clase de “opinión” (Llamo opinión al desconocimiento como un acto de generosidad) tiende a tildarse al movimiento feminista como sectario, cerrado a debate y como si de alguna manera se cercara exclusivamente a las particularidades de la mujeres. Sería tan lógico como acusar al movimiento LGTBI por no hablar de heterosexuales de heterófobos o acusar al movimiento antirracista, al no incluir a blancos en sus diálogos sobre racismo en Europa Occidental, de racistas.

En cualquier caso, algunos de los argumentos se refieren al fuerte carácter del varón en cuanto a la comisión de suicidios efectivos y que, por ello, las feministas no hablan de esos temas como en un intento de invisibilizar todo un paradigma social que ignoran, porque en definitiva, quieren invisibilizar a los hombres. Os podéis reír.

El argumento juega con el género y la violencia de género. Lo cual es muy perverso y astuto, porque tiene relaciones conceptuales, pero la estructura cambia completamente.

El argumento es el siguiente: “denunciáis la violencia de género a la mujer, pero se suicidan más hombres y eso no lo denunciáis ¿qué pasa que no hay violencia de género hacia el hombre? ¿dónde están las feministas?”

NO, la violencia de género es la violencia estructural en la que un hombre juega un papel de dominación, control y violencia contra una mujer, que juega el de sumisa, controlada y víctima. Se establecen dos roles, que se entienden culturalmente asignados al nacer, en los que de forma artificial se denotan dos conductas asociadas. La más mínima disociación reta la normatividad y genera episodios de violencia como medida correctora. Se distinguen dos actores: El hombre agresor y la mujer víctima.

En el caso del suicidio, muchísimo más masivo en los varones que en las mujeres, el paradigma social tiene que ver con el género –hasta me atrevería a decir que tiene una relación por completo- pero NO con la violencia de género. Principalmente porque no es la mujer la que instiga el suicidio del hombre, sino que es el hombre, en sus singulares circunstancias, que en cualquier caso decidiría suicidarse.

Tampoco es cierto que el feminismo no dibuje el escenario de la masculinidad hegemónica como un problema. Un problema tanto para la mujer como para el hombre. La brutalidad y la visceralidad en los suicidios masculinos son estremecedores. Es una cuestión de género masculino, evidentemente, pero no hay raíces ni implicaciones de violencia femenina asociada a la masculinización del suicidio.

La masculinidad es una ideología, una creencia y detrás de la violencia sobre las mujeres o sobre uno mismo, se ejercerá en su máxima expresión. Si entendemos que la masculinidad es una fantasía, además muy difícil de mantener, entonces entenderemos que es una conducta que está en nuestro imaginario como hombres, pero que no es algo real, sino un constructo, algo inoculado.

No se explican los datos de los suicidios si no entendemos en qué consiste la masculinidad y menos, si negamos su implicación. Hay que dibujarla para entenderla. Allá vamos.

Estos son los datos de suicidio masculino, comparativamente a los datos de suicidio femenino. Hablan por sí solos. Fijaos en los datos de la izquierda. Nº de suicidios por cada 100 mil habitantes.

La organización Mundial de la Salud entiende una relación directa entre la masculinidad y el suicidio. Entiende que se presentan múltiples carencias, fundamentalmente, en tres aspectos: La preferencia por el acto como resolución a la conflictividad, carencias en las expresiones emocionales y la inteligencia emocional, como en las dificultades de comunicar y admitir determinados problemas.

Sin embargo, en este caso la OMS entiende que la actitud y conducta asociada al género femenino tiene factores de protección asociados. Tanto como la capacidad de la expresión emocional, como la preocupación y responsabilidad por las personas del entorno como la verbalización de los problemas y petición de ayuda. Es decir, son más resolutivas, comunicativas y hay una relación directa con el cuidado y la dependencia emocional.

Cuidado, no hablo en ningún caso de privilegios asociados a la feminidad, sino de las habilidades asociadas. No es que las mujeres por ser mujeres se libren del suicidio porque tienen la suerte de ser asignadas a un género que no se lo permite, sino más bien, tiene que ver con la gestión de la propiedad emocional y la autonomía personal de las mujeres, que es prácticamente nula. Aunque es cierto, que juega un papel protector. Si tú no gestionas tu mundo, no te lo planteas, así de simple.

Los hombres por rol tienden a gestionar su propiedad y exigen la propiedad de la mujer, porque somos por género controladores, gestores y proveedores, al tiempo, que somos analfabetos emocionales, en parte por esa razón, muchas relaciones de pareja heterosexuales suelen ser tóxicas. Algo así como si un ludópata gestionara su casino y el de su mujer.

En definitiva, tienen que gestionar dos mundos y deben jugar un papel de autoridad, profesionalidad, dureza, valentía, entereza, protector, organizativo, déspota… un papel que es muy difícil de mantener. Se generan expectativas que no se pueden cumplir, son irrealizables y nacen frustraciones, que por otro lado, no se expresan y se contienen.

La contención de frustraciones no expresadas como generadoras de sintomatología depresiva puede desembocar en muchas reacciones y, desde luego, una de ellas es el suicidio. Un hombre no pide ayuda si sufre, no expresa, no comunica, no habla. Las ideas suicidas aparecen en la mayoría de los hombres en algún momento de su vida y según algunos investigadores el simple hecho de ser hombre es un factor de riesgo, repito, por razones de género.

Aunque solo he valorado la construcción y el ejercicio de violencia más evidente, el suicidio es multicausal y se explica por muchas otras razones.

Los métodos de la comisión del suicidio pueden ser consultados. Como ya dije, no soporto el morbo. Simplemente entender que los métodos masculinos son muy agresivos, por otro lado, los femeninos tienden a ser estrategias más bien asociadas a una muerte dulce.

El porcentaje de suicidios en el ciclo vital de la vejez crece exponencialmente. Se entiende socialmente que este acontecimiento que pueda parecer enigmático, aunque en realidad no lo es, ya que se le atribuye un componente de abandono de los cuidados y la baja autonomía que desencadenan en suicidio. Aunque se tiende a relacionar la juventud con el suicidio. En realidad, si juntamos todos los casos entre 15 y 65 años suponen una gran suma, sin embargo, no puedo omitir el fuerte papel del abandono familiar e institucional a las personas en la vejez.

Las políticas sociales asociadas a la vejez, al menos, amortiguarían esta situación, por otra parte, la situación económica de las rentas de trabajo tampoco permiten a las familias un cuidado óptimo de las personas mayores, instigando así por los poderes públicos el abandono institucional y familiar y, por lo tanto, aumentando la probabilidad de que el suicidio sea contemplado como una opción para huir de una situación insostenible por la desesperación.

Tal vez, en vez de criticar al feminismo y a las feministas por no hablar del suicidio masculino, deberíamos escucharlas y hacer grupos de hombres, para afrontar y ayudar a otros en el reto de acabar con la hegemonía de una fantasía como es la masculinidad, que solo genera dolor y muerte. Al tiempo, que debemos luchar para la promoción de sistemas culturales, sociales y político-institucionales que generen estadios de protección a la vejez específicamente y, como es obvio, a los hombres y a la población general.

Para acabar os dejo un fragmento sobre los mitos más comunes en relación al suicidio del “Protocolo para la detección y manejo inicial de la ideación suicida. Guía desarrollada por el  Centro de Psicología Aplicada (CPA) Universidad Autónoma de Madrid (UAM)” Realizada por Marta de la Torre Martí (2013).

1.- “El que expresa su deseo de acabar con su vida no lo hace”. Este es uno de los mitos más repetidos, sin embargo, las investigaciones sugieren que de cada diez personas que se suicidan, nueve verbalizaron claramente sus propósitos y la otra dejó entrever sus intenciones de acabar con su vida. Por lo tanto, estas señales nunca pueden ser consideradas a priori como un chantaje o manipulación de la persona para la obtención de un fin determinado.

2.- “Al hablar sobre el suicidio con una persona que esté en riesgo se le puede incitar a que lo realice”.  Esto solo infunde temor para hablar del suicidio con quien está en riesgo, pero realmente se ha demostrado que alivia la tensión y reduce el peligro de cometerlo, pudiendo constituir la única posibilidad que se le ofrezca para el análisis de sus propósitos autodestructivos. 

3.- “El suicida desea morir”. Esto solo pretende justificar la muerte por suicidio de quienes los cometen, sin embargo, el suicida está ambivalente entre morir si continúa la misma situación o vivir si se produjeran pequeños cambios en ella. 

4.- “Sólo las personas con problemas graves se suicidan”. El suicidio es multicausal, la valoración que hacen distintas personas de algunas situaciones puede ser muy diferente y muchos pequeños problemas pueden acumularse hasta ser intolerables para algunos individuos.”

Texto e investigación: Antoni Miralles Alemany

 

  1. Gracias por hablar de esta realidad tabú. El peso de la masculinidad, los factores que pueden hacer pensar en el suicidio, está muy bien explicado… Pero habéis obviado una información muy relevante: la mayoría de personas que piensan en el suicidio y que hacen algún intento son mujeres, no hombres. Es cierto que el 75% de las personas muertas por suicidio son hombres, pero para los intentos es justo lo contrario: de cada 4 personas que intentan suicidarse, 3 son mujeres. Eso hace pensar que no hay tanta diferencia en el manejo de la habilidades sociales y emocionales entre ambos sexos. Quiero decir que la hay, pero en lo que concierne al suicidio, no es un factor de peso. Los hombres mueren más por suicidio básicamente porque utilizan métodos más letales. Simplemente quería puntualizar-lo para que sigamos pensando entre todos que podemos hacer para la prevención del suicidio, sea de hombres o mujeres. Gracias una vez más por atreveros a hablar de lo que nadie quiere ver. Un saludo.

    • Muchas gracias Anna, por el aporte que nos haces. Y que revisaremos. Cierto es que los hombres utilizan métodos más drásticos, más agresivos, que fallan menos. Saber con exactitud las causas de ese intrincado problema que es el suicidio es harto difícil. Hemos intentado acercarnos. Seguiremos.
      Un saludo y reitero el agradecimiento.

  2. Lo primero felicitarte por hablar de éste tema tabú. Es importante visualizar el suicidio. Mucho más de lo que pueda parecer a la mayoría.
    En mi opinión a éste artículo le falta profundidad y le sobran prejuicios y topicazos. Es muy difícil conseguir datos estadísticos, porque simplemente no existe un registro por parte de la administración. Tan sólo se pueden obtener datos revisando todos los fallecimientos y elaborando ese registro que la administración no hace por motivos evidentemente hembristas. Con enormes presupuestos para el Instituto de la mujer y para cualquier asociación hembrista de medio pelo, no destina recursos a la igualdad y ni un sólo euro a un justo “Instituo del hombre” inexistente. Deberíamos animar a aquellas asociaciones que reciben subvenciones o a aquellos becados por el estado, a que nos hagan el favor a toda la sociedad de realizar el citado registro. Sólo con datos claros se podrían realizar estudios serios, tanto de la casuística, como sobre planes de prevención o atención a afectados. Mientras, tan sólo podemos especular con los topicazos que cada uno queramos utilizar para justificar nuestra opinión. Mis “topicazos” son muy diferentes a los que tu explicas aquí, que me parecen equivocados en buena parte, pero que puedo defender tanto como tú: De ninguna manera. Puesto que no dejan de ser meros ejercicios de opinión.

    • Gracias, en nombre de Toni Miralles…por lo demás, dejó de responder (me cansa, me aburre) a los argumentos que utilizan la falacia (¿hembristas?) y la falta de rigor. Salud y feliz jornada Miguel

  3. Los suicidios de los hombres también se contabilizaban hasta que se presionó y dejo de hacerse: si no se conocen no existen.
    Causas:todos las sabemos…situaciones insostenible que buscan una solucion muchas veces dificil de encontrar.
    Pedir ayuda, hombres y mujeres, es muy dificil….encontrarla…todavia mas.
    Hay que con ienciar a la sociedad de que el dolor y el riesgo existen…de que buscar ayuda no es una debilidad, y de que todos nos necezitamos.
    Que si miras un poquito encontraras muy cerca alguien necesitado de atencion …o de lo que sea, pero muy necesitado y ahi es donde puedes actuar: no estaras haciendo un favor a nadie…te lo haras a ti mismo.
    Como veis, no diferencio entre suicidio hombre-mujer, somo hablo de personas….pero, «no, los hombres no se suicidan, TIENEN que ser mas fuertes…». Puta mentira de mierda.

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