Entrevista a Ana Pérez Cañamares

Levanto sospechas en la oficina

porque trabajo con la cabeza en otra parte

levanto sospechas entre mis amigos

porque desaparezco y callo durante días

levanto sospechas ante mi hija

porque en vez de hermanos o perros

sólo traigo a casa libros

 

sospechas ante mí misma porque mi independencia

se resquebraja cuando la tristeza da un golpe de estado

 

por eso me esmero cuando escribo:

aquí no quiero que me deseen otra

 

(De Alfabeto de cicatrices)

Ana Pérez Cañamares

 

Ana Pérez Cañamares escribe una poesía abierta, tórrida a veces, honesta siempre como si se abriera en canal para mostrar un interior dubitativo, en perenne lucha consigo misma y con sus dudas. Una mujer poeta que escribe como respira, al compás de vivencias actuales, de vida enrabietadamente propia e individual. Ne me cabe duda que Ana, además de grande como persona es una de las poetas más memorables de la actualidad, fuera de modas, movimientos o pulsaciones que son todo menos literatura. Ana Pérez Cañamares, una mujer de verdad, una poeta auténtica. Publica nuevo poemario “Querida hija imperfecta” al que se añade (así son las grandes, generosas en su producción) “Las sumas y los restos

 

-Sacas nuevo libro en breve, de poesía, Ana. Las que te seguimos a través de redes en donde desgranas poesía y comentarios  precisos como estiletes estamos de enhorabuena. ¿Qué supone para ti Querida hija imperfecta?-

 

Muchas gracias, María. Para mí cada nuevo libro supone experimentar un vértigo, el de someterme a la lectura crítica de los demás, y cuanto más biográfico es el libro mayor es mi miedo. Mis libros siempre son una mezcla de ideas, reflexiones, crítica, recuerdos, experiencias… pero en este caso el componente de vivencias personales es mayor, porque es el libro en el que hablo de lo que ha sido para mí la maternidad. Aunque como yo aprovecho casi cualquier experiencia para ver dónde me coloca en el mundo con respecto a los demás, creo que en este libro también hay una crítica a lo difícil que nos lo pone a las madres una sociedad machista y misógina como esta, tanto desde fuera como desde lo interiorizado.

 

-Eres la hija imperfecta o la madre perfecta de una hija imperfecta

 

Soy hija y madre imperfecta; de hecho en este libro reivindico la imperfección, porque en ella está la vida, la vulnerabilidad, el reconocimiento, la aceptación, el perdón y hasta el amor. Los ideales estrangulan, te mantienen en una competición constante con el otro y contigo mismo. La exigencia, y aún más la propia, no te permite disfrutar de lo real, de la infinita riqueza del día a día, de los logros y las rendiciones. La aspiración a la perfección es lo más castrador que existe.

-Que vivencias marcan más tu poesía, el día a día, la sociedad, el desbarajuste cotidiano o salen de un interior alimentado-

El poema es una espita que salta, empujada por un hervidero de obsesiones. A mí me obsesiona la tensión entre la maravilla de la vida y nuestra profunda ignorancia de lo que es el buen vivir, las miles de afrentas que la diversidad y la riqueza de la vida sufren desde siempre y cada día. A veces me obsesiona una noticia tomada de la actualidad; otras, una lectura poética o histórica. En realidad es lo mismo, el mundo no ha cambiado tanto como nos quieren hacer creer. El progreso material es lineal; pero el de las ideas y las emociones no lo es tanto. También escribo sobre cómo esas tensiones se viven interiormente: la culpa, la responsabilidad, la impotencia…

Ser mujer. Ser feminista ¿marca tu poesía o es intrascendente en la obra?-

El hecho de ser mujer siempre ha estado en mi obra, inevitablemente. Ahora bien, el feminismo -como una postura inquisitiva, beligerante, colectiva y consciente de lo que supone ser mujer en esta sociedad- se ha ido incorporando a medida que lo hacía en mi propia vida y en mis reflexiones y lecturas. A medida que lo he visto con más claridad, obviamente la indignación, la rebeldía y el deseo de emancipación se han hecho más explícitos, creo yo.

 

Es igual ser mujer o ser hombre poeta. Me explico ¿has encontrado alguna diferencia en tu deambular por el mundo literario que concierna al sexo?-

La poesía no es ajena al mundo en que vivimos; por supuesto que hay diferencias. Lo que pasa es que cuando no se está atenta no se ven tan claro; a medida que he ido tomando conciencia las he ido viendo con más nitidez. Ahí están los datos: en los porcentajes y lugares que ocupamos las mujeres en los manuales de literatura, en los premios, en las antologías, en los festivales, en los suplementos culturales… Lo que escribe un hombre se sigue considerando de interés universal; a nosotras se nos sigue dejando en los márgenes, con premios de consolación. Es algo contra lo que hay que rebelarse cada día.

 

Tu poesía tiene algún adjetivo que tú quieras reseñar, es combativa, intimista, cotidiana…-

Cada vez me cuesta más autodefinirme. Mi poesía, creo, refleja lo mejor de mí, mi entrega a la vocación de antena. Soy yo aspirando a la utilidad de mi palabra. Para ello a veces recurro a mi experiencia, otras a mi capacidad para captar o resumir lo que está en el aire o la sabiduría que otros me han legado con sus vidas o con sus textos. Soy yo rebelándome a la inacción y al olvido.

 

-¿Qué lee Ana Pérez Cañamares para alimentarse? ¿Cómo nutres el espíritu poético? O simplemente ¿cuáles son tus lecturas de cabecera?-

Soy obsesiva leyendo, como con todo lo demás. Me tiré años y años con la novela y relato; luego estuve más de una década dedicada a devorar toda la poesía que caía en mis manos; y desde hace aproximadamente un año y medio me decidí a rellenar las lagunas históricas que tengo sobre temas que me revuelven en todos los sentidos. Empecé por la piratería, seguí con la quema de brujas, los principios del capitalismo, la esclavitud, el feminismo… Creo que me hice muy consciente de que la historia la cuentan los vencedores y que cada movimiento social que surge lo hace sin ser plenamente consciente de su genealogía, así que me he dedicado a buscar a aquellos que se han rebelado contra el poder de una forma o de otra. Y ahí sigo. No sé a dónde me llevará esto, pero es como un enamoramiento, sólo me queda rendirme. Y de una manera o de otra se está reflejando en lo que escribo.

-Has hecho narrativa. En caso de respuesta negativa ¿tienes previsto hacer narrativa?-

Me gustaría, porque sé que en cada género se despliegan distintos paisajes, las ideas surgen y se desarrollan de formas distintas. Tengo un gran problema con la narrativa y es que soy inconstante y me dejo arrastrar por otras pasiones que son más agradecidas al impulso. La lectura me ocupa la mayor parte del tiempo (junto con mi otra pasión: las series).

 

-En los últimos tiempos noto un cierto desdén por lo cotidiano, apareces menos en redes, te implicas menos en comentar la actualidad ¿desgana? ¿Saturación? ¿Exceso de ruido? ¿A qué se debe esa distancia?-

 

A una mezcla de todo eso que dices. Me saturé de la urgencia de la actualidad, de la compulsión de tener una opinión sobre todo, de perder el tiempo en polémicas que no iban a ninguna parte. Yo necesito tiempo para informarme, para reposar y ese exceso de ruido me lo impedía y me alteraba enormemente. También tengo una motivación muy personal, y es plantearme desde qué lugar hablo. En no pocos casos lo que me movía a pronunciarme sobre algo era la vanidad y eso es algo que intento evitar porque conozco sus peligros. No quiero ser adalid de nada, entre otras cosas porque no lo merezco, hay gente mucho más capaz que yo, a mí me falta mucho por aprender de casi todo. Las redes, además, hacen que me sienta menos sola; pero a lo mejor lo que tengo que saber es cuál es la verdadera dimensión de mi soledad, para bien y para mal. No obstante, les debo mucho y todavía las utilizo, aunque por el momento prefiero recuperar otras cosas que creo que habían suprimido o maquillado. El relativo aislamiento de ahora me lleva a sitios más profundos y creo que yo, y mis textos, nos beneficiamos de ello.

Si es posible, defíneme tu poesía. Y ya de paso, tu mirada hacia la vida, hacia una sociedad que parece descalabrada

Como te decía antes, creo que mi poesía se mueve entre dos polos, el canto a la vida en todas sus formas y la desesperanza por los crímenes contra ella. Últimamente, con el ecocidio que estamos perpetrando, me sale una triste mezcla de ambas cosas: elegías a la belleza de un mundo amenazado y sentenciado. Y por si esto fuera poco, todo lo demás: el patriarcado que se rearma, el racismo de las políticas de inmigración, el fascismo que regresa sin complejos… No estoy muy optimista y quizá por eso también es mejor que no hable demasiado. Porque hay quien sigue luchando y jugándosela; y para ellos, mi apoyo, mis respetos y mi agradecimiento siempre. Dentro de mis posibilidades, mi voz estará a su disposición, siempre.

 

María Toca

 

 

 

 

Sobre Maria Toca 689 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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