Encrucijada en Perú (constitucionalmente…o no)

Tres palabras y sus derivados se repiten estos días en mi país: constitución, constitucional, inconstitucional (mente);  facto, fáctico (mente);  legal, ilegal (idad), leguleyada. Semánticos andamos los peruanos. Por primera vez en mi vida he visto a los  (ex)congresistas con La Constitución en las manos. Vaya, diría mi abuelo.  Yo juraría que la gran mayoría de ellos nunca antes la había leído… qué aburrido, mejor veamos periódicos con calatas*.

El lunes 30 de setiembre Martín Vizcarra, Presidente del Perú, disolvió el Congreso.  Luego el Congreso (desde la inexistencia)  hizo una pataleta horrorosa y anunció en la televisión que suspendía al Presidente. El espectáculo continuó cuando la vicepresidenta juró como ‘Presidenta Encargada’, vaya con el encarguito. Juró por Dios con cara de susto y así coronó uno de los días más irreales del Perú,  el país en el que todo puede pasar y pasa. Al día siguiente, primero de octubre, la ‘Presidenta Encargada’ renunció: me presionaron… una no sabía si abrazarla y darle un pañuelo o un buen sopapo, ¿eres bruta? El octubre peruano ha comenzado con un desbarajuste dificilísimo de explicar.

¡No hay Congreso! ¡BRAAAVOOO, sinvergüenzas, todos pa-sus-casas, carajo, por fin los disolvieron! ¡No hay Presidente! ¿Aaah?, ¿quién dice? ¡El Congreso lo suspendió! ¡El Congreso ya no existe!, ¿cómo va a suspender a nadie? ¡Tenemos Presidenta! ¡Aaanda! Si, acaba de jurar por diosito rodeada de satanacitos. La Presidenta ya se arrepintió, dice que ya no es. Ah… entonces ¿cómo es? Pues según a quien preguntes, el Perú había estado llenecito de abogados constitucionalistas y una ni enterada. Martincito es nuestro Presidente. Esta vaina es un golpe de estado. La vida se ha repetido en el Perú, casi igualita pero al revés, lo que hizo Fujimori en sus tiempos ahora se lo hicieron a los fujimoristas, ¿había sido feo, no?

Quizás este despelote se pueda entender comenzando la explicación desde antes, quizás. Cuando en mil novecientos noventa un perfecto desconocido se dedicó a recorrer mi país en un tractor prestado, afirmando ante todos que él era el próximo Presidente del Perú. ¿Has visto qué linda sonrisa tiene ese chinito alucinado? Los peruanos llamamos ‘chino’ a todo el que tenga los ojos rasgados, sea chino, japonés, coreano, peruano, da lo mismo. Todos le vimos la sonrisa y nadie le vio el tridente. Compitió nada menos que con Vargas Llosa y ganó. Quizás porque Vargas Llosa anunció que para arreglar la economía daría un ‘shock’: un alza de precios inmensa para compensar el desequilibrio. Fujimori dijo que él no daría un ‘shock’.  Fujimori, el chinito de sonrisa linda, utilizó su anonimato como un anzuelo, yo soy un nadie como tú; removió resentimientos, escarbó heridas ancestrales, azuzó a la masa y venció. Y por supuesto, cuando fue Presidente dio un ‘shock económico’ porque se tenía que hacer, él lo supo siempre y engañó al pueblo. Lo recuerdo muy claramente porque fue la primera vez que yo voté y no podía creer que el Presidente hubiera mentido y no le pasara nada. Nada, nada.  

Hace tiempo que una hija de Fujimori quiere ser Presidenta del Perú pero siempre se le quema el pan en la puerta del horno. Daría pena, si su tridente heredado no fuera tan visible. Ha luchado contra su hermano menor por ese legado, los dos se han atacado y traicionado de formas inconcebibles hasta para un país en el que los cerdos vuelan. En la última elección, Keiko Fujimori perdió por un pelo ante Pedro Pablo Kuczynski pero su partido obtuvo una mayoría demoledora en el Congreso. Keiko Fujimori no sólo no saludó al ganador ni admitió su derrota sino que lanzó un mensaje a la nación anunciando que ella ‘gobernaría’ desde el Congreso. No le importó que el Congreso no gobierne, apareció en la tele rodeada por sus setenta y tres congresistas (de un total de ciento treinta) como si se tratara de un ejército y de eso se trató.

Setenta y tres fulanos sin ideología representando a un partido que no es tal: no es de derecha aunque a veces sí, no es de izquierda aunque como tal se muestre cuando convenga; entre ellos un ex general sentenciado por robar gasolina al Glorioso Ejército de la Patria (actualmente fugado), una gritona que anunció el lunes a grito pelado que ella estaba en el Congreso ‘por su plata’, un impresentable que le agarró el poto* a una aeromoza en pleno vuelo: ‘tocamientos indebidos’, una que no fue al colegio y presentó certificados falsos, un ex matón a sueldo de una azucarera, una fanática religiosa que vociferó que diosito manda que el sexo es sólo para la reproducción y el Congreso la premió nombrándola presidenta de la ‘comisión de educación’, nada menos, etcétera; todos ellos se dedicaron a fregar la paciencia de todas las formas posibles y hasta las imposibles. Tumbaron ministros, leyes, reformas y hasta a un Presidente. Propongo… decía el Poder Ejecutivo, NOOO, respondía el Congreso. Sugiero… comenzaba un ministro, NOOO, contestaba el Congreso.

En julio el Presidente Vizcarra explicó clarito que así no hay quien viva y propuso adelantar elecciones generales: Vayámonos todos. Nones, contestó esa banda de gallinazos* aunque no de inmediato; se dedicaron a cojudear al Presidente y al Perú completo, que sí, que no, que quién sabe, que vamos a pensarlo cuando nos dé la gana. Dos meses esperó Vizcarra y todo el Perú para que el Congreso terminara archivando esa idea: No nos da la gana de irnos. La calle gritaba: fuera congresistas cochinos, fuego al Congreso con los puercos dentro. El acabose.

La última gracia que ese Congreso pretendió hacer fue nombrar a dedo a los miembros del Tribunal Constitucional (el mandamás de la justicia peruana), según se dice, para que la Keiko salga de la cárcel y también para que los nuevos acusados de corrupción por el caso Odebretch pasen piola*. El Poder Ejecutivo lo sabía y envió al Primer Ministro al Congreso. Lo que sucedió entonces fue el súmmum de la vergüenza. ¡Los congresistas cerraron la puerta! Malos modales, matonería y vulgaridad, jaloneos y gritos delante y detrás de la puerta del Congreso de la República del Perú. Finalmente, el Premier entró y rodeado de truhanes, entre insultos y gritos, exigió que la elección de los abogados del Tribunal Constitucional se debatiera con tiempo y argumentos válidos.

Manan*, nones. El Congreso se hizo el sordo y eligió a uno de los dichosos miembros del Tribunal Constitucional. El Presidente Vizcarra interpretó aquel acto como una negativa fáctica a su pedido y tomó la decisión de disolver el Congreso. En el tiempo que toma preparar el discurso para hacer el anuncio al país, el Congreso salió a la tele rapidito a decir: ‘aceptamos lo que el Presidente quiere’. ¿Ah? ¿Cómo que aceptan, si ya nombraron a un Tribuno? ¿Otra vez nos están cojudeando? La decisión ya estaba tomada y a los minutos el Presidente Vizcarra apareció en la tele disolviendo ese ente infamante.

Y llegó el turno de los abogados constitucionalistas, que habían sido miles de miles, vaya, vaya, qué país tan legalista. El problema es que cada uno opina algo distinto, que el cierre del Congreso fue legal, que fue ilegal, que yo no fui, fue Teté, pégale, pégale que ella fue*. El Presidente Vizcarra ya puso fecha para las elecciones de nuevos congresistas: el 26 de enero del 2020. La ultimita del Congreso Fantasmal ha sido pedirle al Presidente que convoque a elecciones generales: vayámonos TODOS. ¿Aaah? ¿No fue eso lo que el Presidente pidió hace dos meses y ustedes no quisieron?

El Presidente Vizcarra ha disuelto el Congreso pero éste continúa teniendo un pequeño grupo representativo y legal. El Poder Judicial, la Defensoría del Pueblo, la prensa y todas las demás entidades son libres. Cuando Fujimori disolvió el Congreso, tomó también todos los demás poderes del estado y la prensa, sacó los tanques a las calles, persiguió a políticos y hasta secuestró periodistas: mandó a todos a callar. Vizcarra ha sacado sólo a la policía. No deja de ser irónico y divertido ver a un gallinazo fujimorista gritar ¡Dictadooor!

No sé si logré explicar esta vaina, mis genes me ordenan desvincularme de la política, es un tema muy doloroso. Legal o no, constitucional o no, como ya dije, depende del constitucionalista que lo analice. El hecho es que en toda mi vida adulta he visto congresistas inadecuados (para ser generosa) pero éste, el fantasmal, es el congreso más asqueroso que he conocido, una vergüenza tristísima. ¿El Presidente Vizcarra? Sabrá Dios si es decente o no, quizás el tiempo lo diga. Que vivan Paolo Guerrero, Jefferson Farfán, El Orejitas Flores, Pedro Gallese y todo nuestro equipo, que viva el fútbol peruano, lo único que une a Perú como una nación.  Que viva el pueblo peruano, que somos todos. Que viva el Perú, carajo, que deje de doler tantísimo.

“El Perú sin fútbol es un país muy triste. Una tristeza inmensa nos recorre desde Tumbes hasta Tacna, luego va tierra adentro, rodea la sierra, sube a nuestra selva, se harta del calor agobiante y se suicida en el Amazonas. Nuestras diferencias y nuestras injusticias nos desunen, nos llenan de una desconfianza mutua que se percibe en nuestras miradas y actitudes. Quizás lo único que nos unió alguna vez fue el terror, aprendimos a vivir temiendo las bombas terroristas puestas por peruanos para matar peruanos.”  Extracto de mi artículo: Vamos, vamos Perú.

Úrsula Álvarez Gutiérrez

6 de Octubre 2019, Arequipa, Perú

*Explicación de Octubre: Título de un libro de Consuelo Bergés referente a los sucesos de octubre de 1934 en España.

*calatas: peruanismo para mujeres desnudas.

*poto: peruanismo para culo.

*gallinazos: término que usamos los latinoamericanos para referirnos a los cuervos.

*pasen piola: pasar piola, en Latinoamérica significa algo así como ‘pasar desapercibido’.

*manan: quechua para ‘no’, ‘de ninguna manera’.

*que yo no fui, fue Teté, pégale, pégale que ella fue: extracto de una canción

Sobre Ursula Álvarez 30 Artículos
Arequipeña de origen cántabro (sobrina de Consuelo Bergés y sobrina nieta de Matilde de la Torre) Profesora de inglés en la Universidad del Pacífico de Lima Publica en Mujeres Mundi y en diversas revistas peruanas. Corazón partido entre el origen cántabro y su Arequita natal

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