Heteronormatividad

Hoy voy a explicar cómo se construye la discriminación.

La discriminación que inicia un proceso de exclusión, no es más que la consecuencia de toda una instalación y socialización de normas puestas en práctica a través de la dominación. Antes de adelantar acontecimientos, es necesario que empecemos por lo más básico.

Los seres humanos somos, por naturaleza, seres sociales. Eso implica irremediablemente que para nuestra supervivencia tenemos que vivir en grupo. Esa agrupación de personas se denomina “sociedad”.

Para que una sociedad funcione necesita mecanismos, instrumentos, redes de conexión para que funcione con fluidez. Sino la propia sociedad, está condenada a la ruptura, a la separación y al fracaso por el mal funcionamiento.

Por tanto, sin duda, deberemos construir una base social sólida configurada esencialmente en base a normas. Instrucciones que nos mantengan unidos y un sistema que permita la instalación y participación de ideas asociadas al papel del individuo como colaborador de ese mismo sistema. Y no solo eso, sino también la construcción de un sistema de garantías que amortigüe el quebrantamiento de las propias normas que construyen, al final, una forma de vida de un grupo.

¿Quién pone las normas? Eso es evidente. Sin duda, la hegemonía social del grupo. Y aquí llegamos al punto clave para entender las distintas fórmulas de discriminación.

¿Cómo se construye la hegemonía? A través de una mayoría numérica, jerarquías culturales y todo eso, a través de la violencia estructural, valiéndose de su poder. Esta última, no solo en el sentido en el que entendemos la violencia desde la agresividad física, sino también desde el poder político o económico. La hegemonía es sinónimo de: mayoría y jerarquía, poder y dominación.

La violencia no es una ideología. La violencia es meramente un ejercicio de disciplina, de corrección, especialmente, cuando se merman normas e instrucciones básicas que se entienden necesarias para la supervivencia de la sociedad, que no es más que la interpretación interesada de una mayoría.

Recordemos que construimos sociedades porque somos seres sociales y es absolutamente inevitable que si la hegemonía es la que regla, de poner en cuestión indeterminada instrucción o norma social, la propia estructura hegemónica pretenda protegerse de las amenazas de posibles quiebros o rupturas por parte de minorías.

La hegemonía no tiende a reconocer las diferencias, porque la hegemonía es sinónimo de poder y el poder implica sumisión por naturaleza y, es de sobra conocido, al menos por la historia reciente de la europa occidental, que el poder mueve intereses por las que la hegemonía no tiene razones para cederlas a minorías ¿Para qué tiene que regalar autonomía a un colectivo minoritario si puede usar su poder para perpetuarse?

Las sociedades, al tiempo, tienen la expectativa de expandirse. Ninguna hegemonía pretende reducirse o limitarse territorialmente ¿cómo se va a extender una sociedad? ¿respetando la diversidad de las minorías? En absoluto, sino más bien imponiendo las mayorías sobre las minorías a la fuerza, para expandirse el máximo posible y así, alcanzar los intereses de una mayoría social, homogeneizando la sociedad en su conjunto desde el privilegio otorgado por formar parte de un subgrupo mayoritario y/o dominante.

Ahora entenderemos por qué existe la homofobia. Una fórmula de discriminación muy común en todas las sociedades.

¿Cuál es la hegemonía social? La heterosexualidad.

¿Quién regla? ¿Quién pone las normas? Los heterosexuales.

¿Sobre quién? Sobre los homosexuales.

¿Por qué? Porque hay normas sexuales hegemónicas.

¿Cómo se interpreta ser homosexual? Como el quebrantamiento de la norma sexual hegemónica.

¿Cuál es la consecuencia? Una medida correctiva.

¿Cuál es esa medida correctiva? Dentro del espectro de la violencia, cualquier ejercicio de la propia.

¿Por qué? Porque se prevé a través de la socialización y de las ideas hegemónicas que la homosexualidad dista de la supervivencia de nuestra forma de vida.

Por tanto, la lectura hegemónica es la de un quiebro en el sistema de creencias, es una ruptura de conexiones, es una falla en la identidad colectiva.

Por eso nos golpean, por eso nos insultan, por eso nos odian, por eso nos humillan, por eso se burlan, por eso nos condenan a muerte, por eso nos persiguen, apalean y asesinan de la manera más brutal.

No nos odian por ser homosexuales, nos odian por no ser heterosexuales.

Antoni Miralles Alemany

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