La de Amenábar y el miedo

No se le ocurre a nadie, saben ustedes. Mi pequeña quería ver Maléfica con sus amigas y estando en el cine, aproveché para entrar en la sala en donde exponían Cuando Acabe la Guerra. Justamente el día de reflexión. Sí, justamente el día antes de las votaciones donde los augurios pintan oscuros como boca de loba. Temeraria como es una abordé la peli de la que todos/as hablan y me dispuse a disfrutarla.

La interpretación y la parte técnica de la película me parecieron buenas. Admiro a  Karra Elejalde desde los tiempos en que tenía pelo por tanto nada que objetar. Claro que si Amenábar conociera  bien la obra de Unamuno y su personalidad posiblemente hubiera dotado de un empaque intelectual y personal al personaje que lo representa del que carece en la película. El hombre que hacía de la duda forma de vida, cuyas ideas eran preguntas, las más de las veces sin respuestas, con un carácter agrio, seco como la tierra que tanto amó, que hacía de los silencios forma de comunicación…no es el que he visto reflejado en ese viejecillo cascarrabias y conformista al que el destino vadea como quiere. No, no era Unamuno el representado,  quizá el desconocimiento o la conformación a gusto del director de un personaje que estructura el discurso de la película requería esos mimbres. Que no son mimbres unamonianos desde luego.

 

Desconozco los hechos reales que narra la película. No sé si fueron como se cuentan o de forma diferente. El famoso grito de Millán: “Muera la inteligencia”, ha sido cuestionado, no así la respuesta en forma de discurso que recitó con garbo y valentía un Unamuno acabado y avergonzado de su apoyo a los golpistas. Una es admiradora impenitente de la obra unamoniana, a quien descubrí siendo apenas una adolescente confusa y confundida que encontró en  las dudas,  paradojas e incongruencias  de la obra del escritor  las respuestas que buscaba con denuedo, es por esa admiración profunda por lo que me  retraigo de pensar que fue cierto.

Unamuno asustado por el dogmatismo izquierdista republicano,  abjuró no de la República ¡eso jamás! sino de lo que él pensaba predominio bolchevique. Quizá su religiosidad preñada de agnosticismo (gran paradoja unamoniana que me deslumbró siempre) se aterrara viendo arder iglesias y su puritanismo burgués decimonónico se viera insultado por la liberalidad de costumbres de la época. De cualquier modo, dio un apoyo al orden que suponía un golpe de timón. Jamás a lo que sucedió después.

Y eso lo refleja la película (reitero el endeble carácter que trasluce el personaje interpretado por Karra, me niego a nombrarle como Unamuno, porque no lo es) Esa bajada al infierno de la realidad que la película refleja es real y vista ayer, precisamente el día antes de las elecciones resultaba más dolorosa.

Duele, eso sí, volver a encontrar el discurso equitativo y equidistante. De nuevo contrapone el fascismo al izquierdismo. Y a una esa premisa la asquea un poco. Habría que remontarse al nacimiento de ambos movimientos para encontrar las diferencias. Los movimientos izquierdistas (socialistas, bolcheviques, anarquistas) nacen como defensa a las masas populares, como reivindicación de derechos inexistentes y el fascismo nace como defensa de los derechos de los opresores. Fue creado como mecanismo de ataque a los desarrapados que buscaban hacerse sitio en la historia. Unos buscan levantar al caído y otros buscan aplastar al pobre  levantado. Esa es la diferencia fundamental aunque hay más. Por tanto las equidistancias me parecen meras complacencias ante la ignorancia y la estulticia que suele adornar a los que se acercan a la historia para vilipendiarla.  

Por eso comencé el artículo diciendo que no debí entrar en esa sala precisamente el día que lo hice. Durante bastante rato una angustia golpeó mi pecho. Incontenible. Como garfio que atenazaba me prendió el miedo a repetir la historia que contemplaba en la pantalla. Cuando suenan los clarines del fascio en nuestra tierra, cuando se escuchan gritos endiablados hablando de España…grande, libre. Cuando el insulto y la vejación son la costumbre para nombrar a las Comunidades históricas, se me atragantaba la saliva contemplando a los furores del fascio prender la llama de la represión en la tierra hispana.

Es una fina raya la que podemos pisar. Tan fina que ni se nota, quizá por eso  nos tratan de agoreras a las que tenemos la conciencia de ver el peligro. Hoy amenazan a los chicos sin familia, refugiados y perdidos en un mundo hostil, insultan al musulmán, al catalán, al de fuera, al de dentro que no encaja. A cualquiera que no piense como ellos. Y dan miedo. Miedo que no callará bocas, pero miedo que atenaza y  duele.

Por eso salí con la congoja acodada en el alma, pensando si no sería la jornada del domingo preludio de días más duros, de noches largas y de sombras cernidas sobre nuestras cabezas. Somos un país cansado y que cansa. Día a día nos preguntamos ¿por qué no podemos convivir en paz? ¿Por qué cualquier cuestionamiento suena a insulto? ¿Por qué tememos tanto a las preguntas y a la diferencia? Quizá nuestra identidad como país es tan irreal como precaria por eso cada cierto tiempo se erigen un tonto con ambición (ese Franco insulso e inane tan bien reflejado en la película)  para autoafirmarse como español y de paso poner cerrojos en las diferencias claras que tiene la península ibérica. Tan diferente como rica. Tan distante como bella. ¿No podemos amar a una patria común con el respeto a la diferencia y al que no la ama?

Me dura la congoja. Y me durará, mucho me temo que tiempo porque estas elecciones no tienen pinta (ojalá me equivoque y me la envaine mañana) de resolver nada. Más bien al contrario.

La película es buena, aunque si quieren conocer a Unamuno mejor le leen. San Manuel Bueno Martir, La tia Tula, y sobre todo sus ensayos que son pura duda y paradoja filosófica de altura. La poesía unamoniana no desmerece pero a mi criterio  no es su fuerte. Busquen en cualquier biblioteca y léanlo, quizá con eso alejemos el demonio que acecha agazapado cada cierto tiempo. Matémosle con la inteligencia, esa que el legionario tuerto quería eliminar.

María Toca

Sobre Maria Toca 748 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

4 Comentarios

  1. Estimada María:

    Dices: “Hoy amenazan a los chicos sin familia, refugiados y perdidos en un mundo hostil, insultan al musulmán, al catalán, al de fuera, al de dentro que no encaja. A cualquiera que no piense como ellos. Y dan miedo”.
    Y a continuación: “Día a día nos preguntamos ¿por qué no podemos convivir en paz? ¿Por qué cualquier cuestionamiento suena a insulto?”

    Pues tú misma te estás contestando. La izquierda no quiere escuchar a quienes votan a la derecha, y no digamos a Vox, y con despreciarles llamándoles fascistas tiene bastante. Y encima te preguntas «por qué cualquier cuestionamiento suena a insulto».

    Que se cuestione la inmigración descontrolada como factor de delincuencia no debe ser obviado en lo que tiene de cierto, pero os suena a insulto.

    Que el islamismo, como desprecio a la mujer, que en nuestros barrios musulmanes españoles desafía a la igualdad entre sexos por contraria a Alá, tampoco os parece digno de fijar en él vuestra mirada, pero os suena a insulto, y quien lo denuncie es un facha.

    Que los nacionalismo catalán y vasco, fascistas y RACISTAS desde sus comienzos ¡y en sus textos!, se empeñen en romperlo todo, tampoco os parece suficientemente grave, y de hecho ha sido la izquierda la que lleva décadas dándoles alas y mimetizándose con ellos para sacar votos de sus caladeros (carcajadas)…Eso nunca os lo tomásteis en serio, y decíais de los que os avisaban del peligro: “estos fachas siempre diciendo que España se va a romper…”

    Que se cuestione la legislación que permite a un asesino-violador salir de la cárcel al poco tiempo de su condena y repetir sus hazañas, os parece cosa de fachas, y plantearlo es “anti progresista”. También suena a insulto en los sensibles oídos de un progresista (sic).

    Todas esas cosas son, usando tus palabras, CUESTIONAMIENTOS que a la izquierda le suenan a insulto, porque para la izquierda tales cuestionamientos no tienen relación con la realidad y a quien tenga la osadía de manifestarlos se le escupe la palabra “fascista” y punto.

    Pregúntate otra vez: “¿por qué no podemos convivir en paz?, ¿por qué cualquier cuestionamiento suena a insulto?”. En fin, vosotros fuísteis los primeros en degradar la vida política española: lleváis años ofendiendo e insultando a quien no asume vuestro discurso, demagógico y vomitivo ¡hasta la náusea!, y no digamos de ese neolenguaje tonto y ñoño, físicamente insufrible. ¿No tenéis siquiera el humor de reíros de vuestra puesta en escena?. Pues os vendría bien, porque sabríais como os ven esas personas a las que os negáis a comprender.

    Y para acabar redondear, presumís de tener mayor cultura que ellos. Hace poco le decía Errejón a la candidata del PP en Madrid: “usted no tiene altura intelectual para discutir conmigo”. Qué gran tipo.

    Pero te diré que entre esos que despreciáis, hay, desde catedráticos, maestros, médicos, egiptólogos (yo los conozco), hasta albañiles, comerciantes, pequeños empresarios…etc. o sea, todo el arco social de nuestro país.

    Para vosotros, fascistas, y punto.

    • Después de tu larga perorata, Isidoro, saco conclusiones que poco agradables. Para mí naturalmente, ya que tienes todo el derecho del mundo a pensar como piensas. Creer que la ideología patriarcal tiene que ver con el islamismo es reduccionista. Pensar que lo que expresas sobre la emigración y las fronteras no tiene que ver con la xenofobia…es de una puerilidad que asusta. Calificar a los nacionalismos (te rogaría que diferenciaras el concepto nacionalista del independentistas que parece tienes poco claro) como fascista y racista…da un poco de risa habiendo leído tus párrafos anteriores.
      Tienes derecho a pensar lo que piensas, como no. A votar a quien te pete (no sacaré conclusiones de a quién, como sí hiciste tú en facebook sobre mí, pero, querido, nos lo pones muy fácil, porque tú mismo haces grupo cuando hablas de nosotros y tú…) Lo que no puedes pedirme es que respete tu ideología. Repito: derecho tienes, mi respeto, tajantemente no. Porque me niego a blanquear a quien mira el mundo por un espejo que trajo desastres.
      Mira que tengo en poco estima a Errejón pero saludo con garbo su frase, seguro que se la dedicó a los «excelentes» exponentes de la derecha patria del PP…que no tienen ni talla ni decencia, por tanto de acuerdo.
      Claro que hubo y hay personas cultas dentro de la derecha. Por supuesto, ni por asomo tantos como en la izquierda pero haberlos, haylos y me merecen gran respeto. Lo que no veo por ningún lado es inteligencia y decencia en la derecha española de ahora. Salvo, por supuesto a la derecha vasca y catalana. Salud y República Isidoro.

  2. Gracias por contestarme. Te sugiero humildemente:

    1º) que no me clasifiques con tanta facilidad, pues con ello pierdes la ocasión de entenderme.

    2ª) que no confundas el que yo justifique por qué esos votantes votan a quien votan, con mi verdadero sentir. Es también clasificarme. Yo estoy tan lejos de ellos como de ti, pero a ellos los comprendo mejor.

    Me calificas de xenófobo, y no voy a defenderme porque no me apetece rebajarme a ese nivel. Si ti te lo parezco, el problema es tuyo. Limítate a leerme con una atención equivalente al menos a tu desconfianza, y llegarás a buen puerto. De lo contrario seré lo que tu fantasía te dicte.

    No he dicho que la ideología patriarcal “tiene que ver con el islamismo”, pero estarás de acuerdo en que el Islam la predica. Además, en muchas mezquitas españolas -no en todas- se remacha el machismo más despreciable en nombre del Corán. Un amigo mío, iraquí, experto coranista y nada fanático, doctorado hace poco en Granada, con el que hablo sobre Islam y mundo árabe (cuando quieras te lo presento) me cuenta que cada vez que se acerca a la mezquita tiene que soportar la presencia de algunos correligionarios molestos e incómodos para él, convencidos de que hay que recuperar Al Andalus a toda costa, y temas parecidos, algo que a él le trae sin cuidado, pero les sabe convencidos defensores del yihadismo como recurso para esa meta, y añade que la policía española sabe quiénes son, sin que se ponga denuncia ni e detenga a nadie, lo que mi amigo no entiende, pues él está en contra toda violencia. Y además está en contra del machismo, casado con una musulmana española que sólo se pone velo en la mezquita.

    Seguiría hablando hasta contestar por completo a tu respuesta, pero como podría volver a salirme una perorata, te dejo la cancha a ti, que estás en tu casa.

    Gracias por tu atención, y un saludo.

  3. (2)

    Con tu permiso, continúo otro poquito.

    Me contestas: “Calificar a los nacionalismos (te rogaría que diferenciaras el concepto nacionalista del independentista que parece tienes poco claro) como fascista y racista, da un poco de risa…”

    Pues no rías antes de tiempo, querida María. ¿De verdad crees que no distingo una cosa de otra?. Bien. Yo dije que los nacionalismo catalán y vasco son fascistas y racistas desde sus comienzos y en sus textos. Y lo mantengo. Si desconoces algo tan elemental, el problema es tuyo.

    Sobre el racismo original del PNV, no me puedo creer que no hayas leído a Sabino Arana.
    Y respecto al catalán, supongo que tampoco. Vale, te pongo al día:

    https://es.wikipedia.org/wiki/Racialismo_catal%C3%A1n

    (En su momento, Ramón y Cajal y otros calificaron esas pretensiones de ridículas. Pero ni caso, y aún hoy, Junqueras -que se las da de ario- escribe algún que otro artículo resaltando las ficticias diferencias raciales entre catalanes y españoles. En cuanto a Torra, se limita a escribir que los españoles somos unos mamarrachos horteras y ridículos. Y años antes, el mismísimo «honorable» Pujol había escrito: los andaluces son seres “fracasados”, “incompletos como seres humanos”…etc.)

    Pero sí, querida amiga, en mi anterior respuesta mencioné al nacionalismo y no al secesionismo, y critiqué al PSC por mimetizarse con aquél, lo que en su momento fue considerado por muchos imprudente y peligroso, pues era darle razones al nacionalismo, victimista por vicio, lo que era respondido desde las filas socialistas con el consabido “ya están los fachas diciendo que España se va a romper”. Pero al final tenían razón los agoreros.

    Hoy, también Podemos, en sus distintas variedades y subrazas hace lo mismo, apelando a las palabras «democracia» y «libertad», más sobadas que la escobilla del retrete. Resultado: el nacionalismo terminó mutando en independentismo, aunque en realidad, para sus teóricos supremacistas lo era desde el principio. Todo nacionalismo, si se deja a sus anchas, termina en secesionismo, pues sus dirigentes tienen la batería del victimismo siempre cargada (de hecho, es su único argumento), y la parroquia dispuesta a escucharles con arrobo.

    Continuará.

Deja un comentario