Lecciones andaluzas

Este país no saneó el franquismo. No culturizó en democracia, fueron tantos los silencios, las palabras quebradas que las nuevas generaciones creyeron que la libertad crecía en los árboles y las conquistas sociales arrancadas con lucha, como el divorcio, aborto, matrimonio igualitario, sanidad universal, libertad de prensa…venían de serie. Se creyeron que les entregaban todo en un pack con el bautismo de bebé occidental y liberalito. No saben,pobretes, que cada conquista se arrancó con lucha, con tesón y dejó sufrimiento detrás. Por eso no lo luchan ni lo valoran. Y se quedan en casa.

En este país cuando se ganan las elecciones, en vez de ponerse a trabajar al momento lo que se suele hacer es repartir dividendos entre los fieles y entre los que apoquinaron. Y claro, no hay para todos y hay mosqueo. Porque apoyar una idea, en este país, es invertir a corto plazo ¿Qué hay de lo mío? Y lentamente se van llenando de telarañas burocráticas los estamentos que debieran estar para servir al ciudadano, y no, están para colocar y pavonear de poder a “los míos”. Quítate tú que ahora me toca a mí. Como en el XIX donde el  cesante era una institución racionalizada en la beneficencia. Luego nos sorprende mucho que el/la votante se quede en casa.

 

La desmotivación, el qué más si todos son iguales, el para qué voy a votar si salen los mismos, hace daño. A todas. Porque con un gobierno donde la ultraderecha tiene poder se van a laminar derechos. El matrimonio igualitario peligra, el aborto peligra, la sanidad universal (en caso de que eso quede todavía) peligra , las leyes contra la violencia de género peligran mucho. Sí, españolito/a, te va a afectar a ti que rapeas o que le das al mambo reguetonero y no te dicen nada las elecciones, porque cuando vayas en busca de un trabajo te vas a encontrar basura esclavizante y cuando se te rompa una patita de tanto reguetonear vas a tener que pagar hasta la escayola. Y en el instituto, al que vas y sesteas, españolita/o joven, te vas a encontrar en la puerta un crucifijo y un ponte firme que llega el amo. Todo eso ocurre con la ultraderecha, que tú crees que son cosas de abuelo Cebolleta, pero no, lo vas a vivir. Por no hablar del aborto, de la píldora del día siguiente, de los derechos arrancados lgtb. Te los van a birlar como el PP te birló muchas cosas. Y no te va a dar igual entonces.

Claro que  la izquierda con ese pataleo de poder y puñales cruzados  que se lanzan cada mañana con el café, tampoco ayuda. El espíritu del 15 M que nos entusiasmó a tantas, está en derrota por los mismos que lo auparon. Luchas intestinas, cruce de puñal y cuchillo, putadas variadas no ayudan, queridos izquierdistas. Y eso que en Andalucía está lo mejor de esa izquierda mejorable,  encarnado en Teresa  Rodriguez  y Maíllo (al menos desde mi perspectiva norteña, no percibo mayores dislates) de esa casa de grillos locos que es Unidos Podemos. No ayuda nada el descalabro entre familias, las denuncias cruzadas (recuerden que vivo y he vivido las sucesivas guerras podemitas en Cantabria y eso cansa mucho). No solo no ayuda sino que decepciona y con el sabor amargo en la boca se vota mal…o no se vota.

La ciudadanía poco informada se entusiasma con el que grita más, con quien ofrece soluciones como quien saca conejos de la chistera. La ciudadanía poco cultivada sigue de forma gregaria a la bandera al viento y al jefe populista que conduce como el flautista de Hamelin a las bases hacia el desastre. No hemos aprendido de la historia nada, porque la ciudadanía poco cultivada no sabe la historia. No conocen de esta España doliente más que una vez ganó un mundial y que en Gran Hermano Vip se hace el tonto. Y no votan. Habrá que pensar por qué en las zonas más cultivadas de esta España se vota a la izquierda, a partidos republicanos, se protesta en la calle y se implican con la labor social. El a por ellos, tiene réditos. Y en el a por ellos se apuntaron muchas de las que ahora lloran amargamente la pérdida del voto.

No se me ocurre más solución para frenar la marea de ultraderecha que se avecina que invertir en Cultura. Ocurre que eso no da votos, ni renta a corto plazo, es más bonito inaugurar una plazita con lazo o escaleras mecánicas (¿verdad santanderinas?) que hacer labor docente en el pueblo. A una ciudadanía culta no se la engaña, será por eso que los políticos (masculino inclusivo) se la pela tanto la cultura.

María Toca

 

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Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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