Licuada

Diluida, en una suave brisa de felicidad desatinada,

me licuo por aristas no pobladas,

solitarias.

Descubrir en cada esquina la morada

que anida sorpresas y a poco que lo intente


me nace cada día, el sol en madrugada.

 

Me nace, me sumerge en laberintos

desconocidos, tales como yo los conocía;

siendo perenne transeúnte de mi vida,

en el cauto silencio donde comienza

mi soliloquio con la luna

pertrechada de pajaradas en olvido.

 

Días negros, que les siguen otros crudos,

alienados, por eso cruzo la vereda, cada día,

a fin de encontrar en ese mar, la compañía

que me ampare, de los miedos conocidos

y me transite por caminos apenas explorados.

 

Como entonces, como ahora, como luego,

con la fuerza del beso y del salitre, encadenado.

 

Así, licuada, libre, con el sol adelantado

y la pleamar, trayendo sueños nuevos

me camino, me nazco, me renuevo.

María Toca
Santander¬¬-11-9-2016. 19,42

Sobre Maria Toca 731 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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