Louise May Alcott

Al enfrentarme a la biografía de esta autora, tengo, por necesidad que entrar a formar parte del escrito, ya que la autora con su libro más famoso, Mujercitas, conforma  los momentos más mágicos vividos en mi infancia. Quizá le deba a Jo el saber que es posible cumplir el sueño de escribir y ser editada, de realizar un camino que soñamos desde niñas, ella embutida en los mitones que protegían sus manos del frío, mientras escribía compulsivamente en el desván de su casa, y yo enredándome en sueños, en historias y en los juegos malabares de la imaginación cuando la vida se ponía ardua e inhóspita,  que era con demasiada frecuencia. Le debo, también, el aprendizaje de ser mujer y libre, la defensa que ella hacía de su independencia y el amor a la soledad y a la escritura.

Ignoro las veces que leí Mujercitas siendo niña. La volví a leer de mayor, buscando esa inocencia perdida, el gusto por lo sencillo, el placer de envolverse en el dulce azúcar de una prosa caliente que cuenta como se ama la gente de bien. Y lo encontré. Cosa que no ocurre con frecuencia, ya que releer tiene mucho riesgo, solemos salir defraudadas y alicaídas del releo. No pasó con Mujercitas. Al contrario. Encontré en sus páginas una prosa sencilla pero efectiva. La descripción perfecta de la suavidad de sentimientos que une a la familia March, con sus cuitas, sus desgracias  rebajadas por la cuota de dulzura amorosa que la recubre. No les puedo decir cuántas veces soñé ser  una de ellas.  La utopía de  poder ser Jo, la aguerrida, la escritora, la fuerte Jo, mi adorada heroína de la infancia. Quizá marcó mi carácter, mi denonada independencia, el saber que cualquier sacrificio o penuria es bien llevada si nos conduce al placer infinito de sentarse a contar una historia y ser leída después.   Mi admirada Jo fue creada nada menos que por Louise May Alcott , como alter ego de si misma. Dejó en esta novela  mucho de su propia historia. De su propia familia.

Nació la autora que nos ocupa, en Germantown, (Boston) en 1832. Su madre, Abbigail (Abba) May y su padre Amos Bronson Alcott, eran intelectuales que se codearon con  Ralph Waldo Emerson, Margaret Fuller o Henry David Thoreau,  fueron como ellos Trascendentalistas ,  filosofía donde el amor a la tierra  y a las personas  se unificaba a Dios. El padre creó una comuna de enseñanza, Fruitlands, donde, envueltos en una nube de comprensión, amor y paz, impartía sus clases a chicos. Fracasó la aventura del padre y Louise tuvo que ejercer de costurera,  asistente y comenzó a publicar de encargo, para alimentar a la familia, que constaba de dos hermanas más y de un hermano que murió siendo un niño. Poco después la madre también fallece, siendo ella la que se hace cargo de todos. Con solo dieciséis años publica Fabulas y flores.

Compuso comedias, que jamás estrenó, así como se frustró su vocación de actriz, no  la de escritora ya que al final de su vida había publicado más de trescientos títulos. Escribió con seudónimo, cuentos escalofriantes, góticos, que mezclaban historias de miedo con erotismo larvado.

Abolicionista convencida como su padre, con ideario feminista que le fue influido por él, se convirtió en sufragista que luchó por el voto femenino sin descanso, siendo la primera mujer inscrita como votante en el distrito de Concord, (Massachussets). Decide ir de enfermera voluntaria a la guerra de Secesión, donde enferma de fiebres tifoideas, lo cual le resentirá la salud durante toda su vida. Murió, precisamente, por efecto de envenenamiento por mercurio con el que trataba las secuelas de la enfermedad.  Escribió sobre la experiencia en la guerra el libro Apuntes de hospital y Estado de ánimo. Visitó Europa y a su vuelta funda una revista infantil Merrys Museum.

En 1868 editó Mujercitas que la hace famosa y la consagra como escritora, a la vez que saca de la penuria a su familia.  Después publica Hombrecitos, contando la experiencia didáctica de su padre en la institución que creó para acoger a chicos y formarlos. Siguió publicando durante toda su vida, hasta hacer el número de trescientos títulos.

Murió el seis de Marzo de 1888.

 

María Toca

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Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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