Maquillaje, nazis y Memoria Histórica

Me consta que no existe la casualidad y sí, en cambio la causalidad. Convaleciente de una gripe montaraz me he visto obligada a permanecer en casa ya que cualquier movimiento me dejaba exhausta, incluso sin poder escribir que es el sumum de la fatalidad para mí. Guardaba desde hace meses la última novela de Almudena Grandes para alguna ocasión como la presente. Conozco bien el problema que tengo con esta autora: comienzo una de sus novelas y la devoro sin hacer paradas, casi sin dormir.  El momento era propicio, ya que mi convalecencia me permitía el lujo de pernoctar. En cuanto pude concentrarme un mínimo tomé a Los pacientes del doctor García  ocurriendo lo previsto . No comentaré la calidad literaria o las virtudes novelescas de mi admirada y conversa (como yo) a la fe galdosiana, Almudena; es otro el interés de este libro y la causa de este artículo.

La novela hace una exhaustiva investigación sobre los refugiados nazis que después de la guerra encontraron acomodo en nuestro país bajo el amparo de la red que dirigía Clara Stauffer y  Otto Skorzeny, el famoso y legendario Caracortada, toda una leyenda entre los SS, que vivió, negoció y murió tranquilamente en nuestro país disfrutando de las prebendas del régimen. Despliega, Almudena, una labor inmensa de historiadora,  sobre los datos que avalan los nombres de criminales de guerra que fueron amparados por el franquismo. Muchos se quedaron, otros se repusieron bajo las amables faldas de la Stauffer, para volar a Argentina, donde el general Perón los acogía con los brazos abiertos. Otros encontraron acomodo en Bolivia, Perú y el mismísmo EEUU, que poco antes los combatía mientras que  después, a cambio de su colaboración, les dejaba en un limbo legal pero protegido. O haciendo la vista gorda ante el amparo franquista de verdaderos criminales de guerra buscados internacionalmente.

Así se escribió la historia y no como nos la contaron en Holliwood, que parece que los yankys solitos y heroicos ganaron la guerra. Nada de un Ejército Rojo que arrasó primero el avance nazi sobre Rusia, para luego perseguirlos a sangre y fuego hasta el mismo Berlín, liberando  Europa y de paso a los campos que encontraban a su paso.

Les decía lo de la casualidad, porque acabé el libro el día  27 de Enero fecha en que se celebraba la Shoah. Recibo información de unas charlas que ofrecen en mi ciudad sobre españoles en los campos, y  empanada de ropa, marcho a escuchar, haciendo burla de un cuerpo maltrecho por la convalecencia.

Nada nuevo, claro. Todo conocido, tan solo  la emoción de oír contar por boca de especialistas y de supervivientes lo leído. Me encuentro con el testimonio de una inefable Amparo Sánchez que cruzó los Pirineos de bebé en brazos de su madre, permaneciendo confinada en Argelés sur Mer, y en otros campamentos, incluso encarcelada junto a su madre cuando tenía solo dos años hasta que consiguen que los “amigos” republicanos del país galo les dejaran ejercer de esclavos y poco a poco hacerse un hueco en la dulce sociedad francesa. Empapada de emoción intensa escuchando  a Amparo referir las frases tan oídas últimamente, porque todos los exilios son iguales y los pueblos proscritos se convierten en opresores: “si no estás contenta vuelve con Franco”. “Mierda de española vienes a comer el pan francés…” Para ser justas, Amparo habló del agradecimiento a la escuela pública francesa que le permitió, a ella y a los miles de españoles refugiados, tener una cultura digna y en libertad.

Intervino Marisol Gonzalez Lanza, que preside la asociación AGE en Cantabria, que nos habló de Mathaussen donde estuvo su suegro de Cos que fue uno de los 7000 españoles presos en el campo entre 55 cántabros.

Posteriormente intervino Goyo Dionis, abogado del equipo NIZCOR (en hebreo: “los que recordamos siempre”) un organismo de los Derechos Humanos que ha trabajado en el informe “La cuestión de la impunidad en España y los crímenes franquistas”. También habló  el  escritor y sociólogo Emilio Silva, creador de la Asociación para la Recuperación Histórica, entidad que trabaja para la recuperación de los desaparecidos republicanos, exhumando fosas comunes y recabando información.

 

Todos ellos, hicieron recuento de datos, anécdotas y nos refirieron historias vividas en primera persona que me fueron dejando sin palabras. No hablo, naturalmente, del drama de los presos, emigrados y yacientes en fosas, que conozco de sobra sino de la reacción de autoridades democráticas, de izquierda, de plena complicidad con el olvido y el enterramiento de la Memoria Histórica. Me entero que esa misma mañana hubo en el Parlamento de Cantabria un homenaje a los cántabros de los campos, fue presidido por doña Dolores Gorostiaga, la misma que jamás quiso recibir a ninguno de los miembros de ninguna asociación  de representantes de los desaparecidos, muchos de ellos socialistas como ella. Bien que se avance y que se agasaje, aunque no puedo evitar pensar que cuanto hubiera aliviado el drama de los que murieron sin reparación, que este PSOE, en los años en que gobernó hubiera removido los cimientos de esa historia.

No pude menos que sorprenderme, al contrastar mi lectura con lo que oía;  esa misma España  protegió a criminales de guerra nazis, mientras dejaba a sus muertos en las cunetas de la historia.  Un cínico Borbón se hacían fotos con la viuda de Azaña (Dolores Rivas Cherif)  aunque el partido  Izquierda Repúblicana donde militaba Azaña, seguía considerándose, según las leyes, de extrema izquierda y no se pudo legalizar. Ese rey que besó la mano de Rivas Cherif, fue elegido por el que amparó a los genocidas, el asesino de cientos de miles de correligionarios de su esposo. Sin pedir perdón y sin hacer el mínimo gesto de reconciliación verdadera. Puro maquillaje. Un maquillaje que la transición hizo de cara a la galería sin profundizar jamás en la reconciliación nacional y el reconocimiento del genocidio franquista ocurrido después de la guerra cuando los juicios sumarísimos, los fusilamientos, las torturas, violaciones, ricino, rapadas, fue pauta común de comportamiento.

 

Contrastando lo leído en el libro con lo que la realidad me ponía ante los ojos, comprendí de golpe el trabajo de fino travestismo que efectuó la Transición. Fuera se dejaban ver con los exiliados más o menos lustrosos mientras que dentro las cunetas seguían intocables y los resortes de la reparación histórica bien atados por la ley de Amnistia, que nos colaron de rondón, con aquiescencia de la izquierda (PSOE, que enterró ideario republicano y puso losa y lodo sobre sus propios muertos, y el PCE, que no olvidemos votó unánimemente esa ley pactada en comandita entre UCD con un Adolfo Suarez pletórico y un Carrillo, envuelto en loores y amigado con el poder)

Fueron ligeros los textos que colaron la traición. Fíjense que cortos: Quedan impunes los delitos cometidos por los funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas”. Y este nuevo párrafo: “Los delitos y faltas que pudieran haber cometido las autoridades, funcionarios y agentes del orden público, con motivo u ocasión de la investigación y persecución de los actos incluidos en esta Ley”.

De pronto entendí donde estaba el nudo, ese que el Caudillo de las Españas  ató cuando indicaba que todo estaba atado y bien atado. Sus descendientes nadaron como peces a fin de que ese nudo no pudiera descorrer la vergüenza y  jamás poder procesar a los genocidas. Ahí está la señal de que esta España adolece un mal endémico que, a menos que hagamos cirugía de urgencia, no curará. Este mal es el filofranquismo larvado que padecemos. El Régimen del 77 (R77) tan alabado, no es más que un compacto maquillaje que cubre un rostro decrepito, sanguinolento y podrido de un franquismo que nos sigue atando de pies y manos.

Jamás se quiso lavar ese rostro. Jamás se quiso hacer justicia; las cunetas plenas de cadáveres, lo atestiguan. Es la prueba fehaciente de que nos gobiernan los hijos de los vencedores. No rapan, no dan ricino, pero fíjense que en cuanto hay algún problema sacan su patita fascistoide , tiran de Mordaza,  y/o  se saltan la división de poderes invadiendo la judicial en su connivencia. Noten que el maquillaje se resquebraja a poco que les toquemos los mimbres tejidos por el R77.

A España la dejaron sola las potencias democráticas. A los demócratas españoles les traicionó el mundo. Cerraron los ojos ante el apoyo del Eje al ejército golpista durante la guerra. Cerraron los ojos, al acabar la  contienda y no intervenieron ante la dictadura . Cerraron los ojos cuando se vendió la patria (se cedió terreno nacional para las bases americanas, sin, prácticamente, recibir nada por ello) a cambio el  Air Force One aterrizó en Barajas y dejando a Eisenhower abrazarse por el Caudillo  en un día que llenará de vergüenza a la historia, pero colmó de gozo al pequeño dictador. El zorro del Pardo, que poco antes edulcoró sus discursos y escritos pro nazis, para hacerlos anticomunistas a fin de enamorar al yanky y  hacerse necesario, se entronizaba así entre los países vencedores. Vendiendo la patria que dijo salvar. Dio igual porque compró la imagen de lavado de cara.

Más tarde, los adalides de la Transición vendieron el ideario republicano (la enemistad del padre de Peces Barba con su vástago, ilustra bien mis palabras)  tiraron más lodo en las cunetas no fueran escaparse los huesos y estropearan el negocio y todos en comandita organizaron el sarao del R77 a su conveniencia.

Acabo con unas palabras, creo que de Castelao, que citó Dionis en la charla:  “Cuando creyeron que los enterraban en cunetas, en realidad los sembraban”.

Les dejo con una muestra de grabados del mismo Castelao que realizó sobre lo vivido en la Guerra Civil,  porque a mí la rabia y el dolor me ahoga las palabras.

María Toca

 

  

 

 

 

Sobre Maria Toca 494 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

2 Comentarios

  1. Todas estas muertes simplemente por defender lo que nuestro pais votó en las urnas de Febrero de 1936. Realmente sobran las palabras. Me dan tantas ganas de llorar.
    Espero que te recuperes pronto. Un beso

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