Margarita Xirgu: catalana, roja y ¿lesbiana? Recorrido fotográfico por su carrera

A Margarita

Si me voy, te quiero más,
si me quedo igual te quiero
Tu corazón es mi casa
y mi corazón tu huerto.
Yo tengo cuatro palomas
cuatro palomitas tengo.
Mi corazón es tu casa.
¡Y tu corazón mi huerto!

Federico García Lorca

«Margarita llega siempre a Madrid con el admirable deseo de poner en escena grandes obras maestras, exquisitamente seleccionadas, de esas que, nadie, por temor a dificultades económicas y de interpretación, se atreve a presentar en castellano.«
El periodista de Ahora escribía así la impresión que tenía hacia la gran actriz. Y es que fue cierto: se atrevió con todo, no hubo ninguna obra que se le resistiera. Con el actor Enrique Borrás, llegó a hacer unas temporadas excepcionales en el teatro madrileño de El Español. Y eso no fue más que el comienzo.
Representación de «Medea» de Séneca, traducción de Miguel de Unamuno, en el Teatro Romano de Mérida, Ahora, 21-06-1933

Si hay un personaje en la historia del teatro que me sigue conmoviendo hoy, es Medea. Una mujer que pasó a la historia literaria como una hechicera maligna, sádica, que mató y descuartizó a su hermano para poder huir con Jasón, y poco después, asesinó a sus hijos para vengarse de éste último. El gran Miguel de Unamuno nos dejó una traducción que, como no podía ser de otra manera, fue interpretada por la Xirgu. Esta fotografía es de una intensidad emocional alucinante: observen sus ojos, su mirada… Todo lo muestra a través de ella. Miguel de Unamuno escribiría después:

«El suceso mayor se ha debido a la maravillosa y apasionante interpretación escénica de Margarita Xirgu, que en este atardecer ha llegado al colmo de su arte. Sobre el escenario de piedras seculares, bajo el cielo de ocaso, se cernía pausadamente una cigüeña, la misma de hace veinte siglos.»

Sus orígenes fueron más que humildes. Se hizo a sí misma, en una época en la que la mujer no podía aspirar a otra cosa que al matrimonio. Josefina Carabias lo cuenta muy bien en la entrevista que le hizo para Crónica, el 11 de marzo de 1934. Aquella primera representación en el Ateneu Obrer de su barrio, donde hizo el papel de niña en la obra La muerte civil de Paolo Giacometti, tuvo mucho eco entre la vecindad de la calle Giral, donde vivía la pequeña con la Pepeta, su madre, Peret el tornero y un hermano. A los trece años, para ayudar en la pobre economía familiar, entró en un taller de pasamanería de iglesia. Pero no abandonó sus pequeñas actuaciones en obras teatrales vecinales. Hasta que un día se representó en el barrio de Gràcia una obra de Emile ZolaTeresa Raquín. Al asistir críticos teatrales, al día siguiente se hablaba en todos los periódicos a aquella joven aficionada. Así recuerda Fernando Barangó Solís, en la revista Europa en 1964, la primera vez que vio a Margarita:

«Pero lo que más me impresionó, sin duda alguna, fue su voz, una voz dulce y cálida unas veces, bronca y desgarrada otras, según la escena que representaba, pero siempre armoniosa, sin arrebatos declamatorios, con un dejo de ternura que se nos adentraba en el alma.»

En la segunda representación, acudió el empresario del Teatro Romea, Ramón Franqueza, ofreciéndole un contrato. Y así comenzó la magnífica carrera de esta mujer tan camaleónica, con una primera obra, Mar i Cel de Angel Guimerà. A esto le siguió Joventut de princep, de Wilhelm Meyer-Forster.

Joventut de princep por Margarita y el actor Víctor Codina
La Xirgu sentía verdadera pasión por su profesión. Pasó por la gran pantalla en alguna ocasión, como fue en 1909 con la interpretación de «Guzmán el Bueno». Cuatro películas fueron protagonizadas por «la actriz del silencio», como la llamaban: El nocturno de Chopin, El beso de la muerte, Alma torturada y La Reina joven. Aunque siempre amó el teatro y fue en las tablas donde destacó. Desde 1902 se dedicó a este arte. Desde el repertorio más clásico hasta el más moderno, con obras como Santa Juana, de Bernard Shaw; El gran teatro del mundo, de Calderón; Fortunata y Jacinta de Galdós
Es una pena que solamente dispongamos de testimonios de la época, pero nos aclaran bastante el arte de esta gran mujer:
«Las manos de Margarita secundan de modo notable los movimientos de su fisonomía, los exaltan, los subrayan, los embellecen, los avaloran… Es un color que realza otro, es una luz que otra luz aviva, es una música silenciosa que completa otra melodía: la de sus labios»
Serafín y Joaquín Alvarez Quintero.
Fotografía de Santos Yubero, en Ahora 20-04-1933
«Arte del más noble linaje es el de Margarita Xirgu. Exento de artificios, sólo acierta a expresar la emoción sentida, nunca la teatral, acaso más certera para el efecto momentáneo de la representación escénica, pero nunca perdurable como toda emoción verdadera. Espiritualizar lo material, hasta hacerlo invisible, materializar lo espiritual, hasta hacerlo palpable; éste es el secreto del arte. Margarita Xirgu, como muy pocas actrices llega a fundir lo espiritual en esa expresión perfecta del arte que, con ser siempre vida, es alma ante todo»
Jacinto Benavente
Momento de la representación de La Cenicienta, de Jacinto Benavente (Ahora, 24-12-1933)
«Margarita Xirgu es un caso extraordinario de talento; talento que se impone a la ñoñería actual de nuestro teatro en batallas constantes de inquietudes interpretativas. Con emoción auténtica, con fanatismo de arte, acogió mi obra, y con ternuras maternales va cuidando día a día, en el ritual casi religioso de los ensayos, los detalles más mínimos de su puesta en escena. Cada tarde, en la penumbra fría del escenario, me sorprende el arte genial de Margarita con un nuevo matiz, conseguido la noche anterior en el silencio estudioso de sus insomnios…
Federico García Lorca
Dos grandes figuras juntas
«Su voz extraña canta en tonos altos llegando a patetismos increíbles, especie de do de pecho cumbre, se dirá es lo que esperan sin aliento los espectadores, se le quebraba de cansancios al sentarse a recibir nuestras felicitaciones. Era enorme el esfuerzo físico que hacía. No lo sé. Lo cierto es que comenzaba su recitación en tono reservado y bajo para ir creciendo poco a poco hasta ser su autoridad matriarcal la que llenaba la escena, oscureciendo a todos.»
María Teresa León

Podríamos continuar con todos los testimonios que muestran que la Xirgu fue la más grande actriz de nuestra Edad de Plata. Con acierto y osadía, no hubo ningún papel que se le resistiera, ningún autor que no la idolatrase tras la puesta en escena de su obra, ningún espectador que la odiara… excepto los fascistas, lógicamente. La empezaron a llamar «Margarita, la roja» por sus ideas, que podríamos definir como radicales. Esto la vetó en la España franquista, pues nunca más pudo volver. Vean la emoción de la actriz Loreto Prado al presenciar a Margarita en Yerma:

Además, según Andrea Weiss en su documental Bones of Contention, Margarita se casó para tapar su verdadera condición sexual. Pero parece ser que todo el mundo cultural e intelectual de la época lo sabía, siendo un secreto a voces. Para colmo, Margarita era originaria de una región que siempre se caracterizó como revolucionaria e independiente: Catalunya. O sea, que Margarita Xirgu tenía todo «lo malo» a ojos de los franquistas y conservadores. Y para colmo, era una mujer!
Aún así, a la Xirgu no se le ha silenciado como a otras mujeres de esta época. Quizá porque era actriz, y no autora o productora. Ya sabemos que en el teatro, la mujer tenía su lugar sobre todo como actriz. Aunque esto son conjeturas, creo que puede ser una de las razones por las que hoy tenemos tanta información. La biografía de Antonina Rodrigo es una exquisitez que hizo, en su momento, sacar del silencio a esta gran figura del arte dramático.
Sin duda alguna, su mejor época fue aquella en la que se le concedió el teatro madrileño El Español, junto al actor Enrique Borrás. Llegaron a poner en escena grandes obras y fueron alabados por la prensa. Un teatro de interés, sin vodeviles, que tanto estaban a la moda en ese momento.
La camaleónica Xirgu nos dejó personajes como los siguientes:
El auto de las donas (teatro medieval)
Doña Inés en Don Juan, de Zorrilla
Elektra, de Hofmannstal
Doña María de Castilla, de Marcelino Domingo
La Corona, de Manuel Azaña
El Otro, de Miguel de Unamuno
Leonor de Aquitania, de Joaquín Dicenta
Divinas Palabras de Ramón María del Valle-Inclán
Ni al amor ni al mar, de Jacinto Benavente
La Sirena varada, de Alejandro Casona
La Duquesa de Benamejí, de Manuel y Antonio Machado
Los Julianes, de Eduardo Marquina
Fuente escondida, de Eduardo Marquina

Santa Juana, de Benito Pérez Galdós. Archivo Familiar

La novia de nieve, de Benavente

Fuenteovejuna, de Lope de Vega

Otro momento de Fuenteovejuna

Otra vez el diablo, de Alejandro Casona

El villano en su rincón, de Lope de Vega

La dama boba, de Lope de Vega

Fue actriz en más de 90 obras diferentes, dirigió unas trece obras y se codeó con los mejores autores y personalidades de la época. Si quieren saber las obras que realizó y dirigió, les dejo el enlace de la página que llevan sus herederos:
Entre las personalidades con las que se rodeaba, sabemos por Carretón Cano que Margarita fue asidua al llamado Círculo Sáfico, donde fue cercana a la figurinista y escenógrafa Victorina Durán, y a la periodista Irene Polo. En un artículo de Angie Simonis en «Silencio a gritos: discurso e imágenes del lesbianismo en la literatura» del libro Cultura, homosexualidad y homofobia, Vol. II, Amazonia: retos de visibilidad lesbiana, Barcelona, Laertes, 2007 se hace alusión a la posible homosexualidad de Margarita, aunque no hay certeza de ello. Xavier Rius Xirgu, descendiente de la actriz, afirma no tener constancia de la orientación sexual de Margarita. Es cierto que se conoce muy bien la relación que tuvo con Irene Polo, que tras una entrevista, se enamoró perdidamente de la catalana. Polo se fue con Margarita en su tournée latinoamericana, y acabó siendo la representante de su compañía en su cuarta gira latinoamericana que comenzó en La Habana.
No tuvo que asistir a la guerra fratricida, ya que se marchó de España en 1935 para llevar su arte a Latinoamérica. Quiso que su gran amigo, Federico García Lorca, la acompañase, pero éste último decidió, desgraciadamente, quedarse. En tierras lejanas consiguió el mismo éxito que en España, siendo su compañía la que presentaba un teatro de calidad imprescindible.
Nunca pasó desapercibida, y en la prensa de la época se le dedicaron ríos de tinta… Incluso el hecho de hacerse una foto con ella, demostraba el prestigio del acompañante, como podemos observar en las siguientes fotografías:
Después de la actuación en Doña María de Castilla, Margarita posó con sus invitadas, las misses regionales de 1933.
Tras la representación de Medea en el teatro griego de Montjuich, con el presidente Francesc Macià
Con Manuel Azaña y Niceto Alcalá-Zamora, 19-04-1933 en el Teatro Español
En esta última fotografía, tanto a ella como a Enrique Borrás, se les impuso la Encomienda de la Orden de la República, homenajeando así la fantástica labor que ambos estaban realizando en el Teatro Español.
Lectura de Cuento de Abril, de Ramón María del Valle-Inclán, 25-03-1933

Margarita Xirgu, Enrique Borrás, Julián Besteiro, Cipriano Rivas-Chérif y María Sparza

Con Lola Membrives

Y una de mis fotografías preferidas, y creo que al lector también le gustará:
Federico García Lorca, Margarita Xirgu y Cipriano Rivas-Chérif

La mirada de Lorca es delatadora de la admiración que sentía por la actriz. De hecho, ella puso en escena la poesía del granadino, le dio alas, representando todas sus obras, en España y allende los mares: Mariana Pineda, en 1927 en Barcelona, con decorados de Salvador Dalí; La Zapatera prodigiosa, en 1930, en El Español; Yerma, en 1934, en el Español; Bodas de sangre, en 1935; Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores, en 1935, en el Teatre Principal Palace de Barcelona. En 1967, dirigió Yerma y Bodas de sangre en Boston. El propio Federico dedicó a su amiga Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla. Cuando ésta se desplazó a Granada con su compañía, interpretando a Mariana Pineda, Lorca recibió un homenaje, que él transformó en homenaje a su amiga, con estas palabras:

«Públicamente y en Granada, donde duerme su sueño de amor mi distinguida heroína, he de manifestarle mi agradecimiento y expresarle de manera fría y razonada la profunda admiración que siento por su labor en el teatro de nuestro país; porque ella es la actriz que rompe la monotonía de las candilejas con aires renovadores y arroja puñados de fuego y jarros de agua fría a los públicos adormecidos sobre normas apolilladas. Margarita tiene la inquietud del teatro, la fiebre de los temperamentos múltiples. Yo la veo siempre en la encrucijada de todas las heroínas, meta barrida por un viento oscuro donde la vena aorta canta como si fuera un ruiseñor.»

Nunca hubo tanto talento unido!

Inseparables. Aquí, en un homenaje al poeta, realizado por Almagro San Martín tras Bodas de Sangre.

Homenaje a Lorca después de Yerma

 Representación de Doña Rosita, la soltera, de Lorca

Representación de Yerma, de Federico García Lorca

No es de extrañar que la chica de Badalona, como la conocían en su tierra, recibiera un homenaje allí y se le nombrara hija predilecta de la ciudad de Barcelona, en octubre de 1933, mucho antes de su gira por Sudamérica.

Un momento del homenaje en el Ayuntamiento de Barcelona

Homenaje en Barcelona tras Fuenteovejuna

Participación de Margarita en la inauguración del grupo escolar Lope de Vega, 11-06-1935

Charla en el Lyceum Club de Barcelona, «El teatro y yo»

En septiembre de 1935, R. Lobo Regidor le dedicó un elogio y una despedida cuando se marchó a América Latina, desde el periódico Crónica, cuyos fragmentos comparto con vosotr@s, debido a su valor emocional:
«Margarita, mensajera de lo más aquilatado
de la noble sangre íbera;
vas al mundo conquistado, en campañas tan extrañas,
que parecen de quimera;
[…]
también tú eres flor, por fuero de tu nombre y de tu oficio.
Margarita, joya fina;
de los mares admirables, hermosísimo tesoro
de sus fondos insondables.
[…]
Margarita: comedianta tan genial y de alto vuelo,
que a la misma envidia es pauta
y eleva el arte hasta el cielo.
[…]
Es la artista más amada, más aplaudida y mimada
que los públicos desean; es la mujer más artista,
y esperamos que se adueñe de todos los que la vean
con su garbo y donosura,
por derecho de conquista
y por fuero de hermosura.»
Archivo de la familia
Agradecemos la página de la familia Xirguhttp://margaritaxirgu.es/ pues hemos encontrado información valiosísima.
También nos hemos servido de la prensa de la época, Estampa, Crónica y Ahora. Además de la biografía realizada por Antonina Rodrigo.
Rocío Naranjo Gozalez
https://eldiaquesupequeerafeminista.blogspot.com

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