María Zambrano

La poesía, piensa Zambrano, es respuesta, la filosofía, en cambio, es pregunta.

 

 

La pensadora y filosofa María Zambrano nace en Vélez Malaga, aunque pronto, marcha a Madrid y luego a Segovia, al ganar  su padre  la Cátedra de  Gramática Castellana en la Escuela Normal de Maestros de esta última ciudad. Su salud es precaria, enfermiza y frágil desde la infancia, el suceso más relevante de sus primeros años, tal como ella relata, es el nacimiento de su hermana Araceli, con la que vivió casi toda su vida, manteniéndose unidas hasta la desaparición de la misma. Comienza sus estudios de Filosofía en la Universidad de Madrid. Tiene como profesores a Ortega, Manuel García Morente, Julián Besteiro y Xabier Zubiri, con todos ellos mantuvo relación a lo largo de su vida.Los convulsos acontecimientos políticos la llevan a escribir su primer libro Nuevo del Liberalismo. Poco después de acabar sus estudios,  en 1931, ejerce de profesora auxiliar de Zubiri en la Cátedra de Metafisica de la Universidad Central. Mientras tanto, sigue muy unida a Ortega,  con el que colabora estrechamente en la Revista de Occidente, Cruz y Rapa y Hora de España.  

En ese tiempo, 1932, cuando María Zambrano comente, el que dirá años más tarde, es el mayor error de su vida. Ortega, la convence de firmar un manifiesto que dará origen a un partido político, Frente Español (FE). Con la perspicacia que la caracteriza se da cuenta enseguida, de que la ideología del partido, toma una deriva fascista y se desliga rapidamente. No pudo evitar que Falange Española y José Antonio Primo de Rivera tomaran cumplida copia de los estatutos de Frente Español, incluso coincidieran las siglas (FE). Lentamente abandona Revista de Occidente dejando de levitar en torno a Ortega,  para integrarse, debido a la amistad que la une con muchos de sus integrantes, a la generación del 27. Cernuda, Pardos, Guillén así como Machado (que no pertenece a dicha generación), son grandes amigos de la filósofa. Marcha en esa época a La Habana y conoce al que será por siempre su gran y admirado gran amigo, José Lezama Lima. En La Habana, María pronuncia una conferencia sobre Ortega.

Vuelve a España y colabora activamente con la República. Se casa con el historiador Alfonso Rodriguez Aldave, viajan de continuo por diversos países, hasta regresar cuando ya la guerra estaba perdida a una España rota. Su marido se alista con las tropas republicanas, y ella, consciente de la derrota, se implica con la causa. Forma parte del consejo de redacción de Hora de España, participa en el II Congreso  Internacionl de Escritores para la Defensa de la Cultura. Mientras España se desangra, muere su padre y el gran Machado le dedica un poema que formará parte de Mairena Póstumo.

María junto a su adorada hermana Araceli y a su madre, toman el camino del exilio. Salen, como tantos, vía Barcelona hacia Francia, que será su primera parada del largo exilio al que la dictadura sometió a María y a tantos intelectuales. En Paris se reúne con el marido,  deciden, como tantos, marchar a México que los acoge. Pronto consigue una cátedra  en la Universidad de San Nicolás de Hidalgo, de Morelia. Conoce e íntima con Octavio Paz, Elena Garro, León Felipe. Viaja constantemente y tiene una actividad literaria muy amplia publicando variados libros.

En María se aúnan  la poesía y la filosofía como brazos que amparan la cuestión vital.

La poesía, piensa Zambrano, es respuesta, la filosofía, en cambio, es pregunta.

Su conocimiento y amistad con los grandes poetas de su tiempo la llevaron a conocer bien la poesía, analizando sus condicionantes y aunando desde una visión filosófica el concepto del ser humano y el pensamiento divino.

Después de pasar por la Universidad de Puerto Rico viaja en 1946 a París, donde conoce se relaciona con el mundo intelectual francés. Desde 1948 a 1953 reside en La Habana y posteriormente en Roma, donde escribe algunas de sus obras más importantes, como El hombre y lo divinoLos sueños y el tiempo Persona y democracia, entre otras. En Roma entabla relación con intelectuales italianos como Elena Croce y Victoria Guerrini y con otros españoles exiliados como Ramón Gaya, Rafael Alberti o Jorge Guillén. En 1964 abandona Roma para instalarse en Francia y en este periodo de retiro su propuesta filosófica adquiere un tono místico que se refleja en obras como Claros del bosque De la Aurora.

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Viaja de nuevo a Paris, conoce a Camus, convive con su hermana destrozada por la muerte de la madre, a la que no pudo ver, ya que llegó cuando estaba enterrada. Su marido se reúne con ella pero la convivencia de los tres es inviable. Él, marcha de nuevo, quedándose ella en compañía de su hermana, de la que no se separará jamás. Y de muchos gatos. María Zambrano y Araceli Zambrano aman a estos animales , llegando a convivir hasta con doce, María los considera animales sublimes, descendientes y depositarios del conocimiento de egipcios.

 

Durante su residencia en Roma, la posesión de los gatos, sirve de excusa a un ministro italiano, que fue fascista, para solicitar su expulsión de país. Marchan, ambas hermanas a Paris de nuevo, refugiándose en una casita de campo, que es visitada de continuo por españoles, dándose veladas donde se canta y se baila con la añoranza del exiliado. María Zambrano, sigue su periplo errabundo por diversas partes del mundo, sin asentarse en ninguna, con una precariedad económica acuciante.

Al morir la hermana, Araceli, María queda desconsolada ya que estaban muy unidas y llevaban gran parte de la vida, juntas. Sufre penurias económicas variadas, de las que la socorre el filántropo  Timoty Osborne. Alfonso Rodriguez Aldave, se divorcia de ella. Durante su vida tuvo variados amantes que paliaron su soledad.

 

En 1966, el profesor Aranguren publica un trabajo sobre ella: Los Sueños de María Zambrano,  José Ángel Valente y José Luis Abellán, también publican trabajos sobre su persona, cosa que hace volverse los ojos de la intelectualidad española sobre la figura de María.

Después de vagar por el mundo con la carga emotiva del exilio, regresa a España, enferma y debilitada en 1984. Recibe todo tipo de reconocimientos,  reside en Madrid, de donde saldría poco. Recibe el Premio Cervantes, el Premio Príncipe de Asturias, es nombrada Doctora Honoris Causa en la Universidad de Málaga y diversos honores por todo el territorio nacional. Parece que todo el mundo vuelve los ojos hacia la insigne filosofa compensándola de una vida de exilio y penalidades.

Muere el 6 de Febrero de 1991, después de vivir unos años de producción intensa en Madrid.

La mujer que dijo que “Solamente se es de verdad libre cuando no se pesa sobre nadie; cuando no se humilla a nadie”. Y que “en cada hombre, están todos los hombres”, merece un reconocimiento de la historia literaria de la que forma parte.

 

María Toca

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Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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