Maruja Mallo

Pocas mujeres representan el genio, la excentricidad y el amor por la libertad como  Maruja Mallo. Nacida en Viveiro,Lugo en 1902. Fue feminista sin saberlo, casi a la contra, por su naturaleza inclasificable y libre, pintora surrealista con una obra que figura entre lo mejor del arte mundial. Su verdadero nombre es  Ana María Gómez Gónzalez.

 

Pertenecía, como tantas otras, a una familia pudiente. Desde pequeña mostró capacidad para el dibujo, copiando imágenes de revistas y grabados. Se trasladó a Madrid en 1922, ingresando, junto con su hermanao Cristino, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde tuvo como compañero a Dalí, el cual la introduce, poco después, en el ambiente de la Residencia de Estudiantes, formando parte de pleno derecho de la generación de 27. Conoce a Alberti con el que mantiene una intensa relación amorosa, vivida desde la libertad y una autonomía plena. Maruja Mallo cree en el amor libre, en la sana promiscuidad; jamás se atará a ningún hombre de forma exclusiva. Buñuel la detesta por tener, precisamente, esa forma de relacionarse. En alguna ocasión, al verla, dijo la odiosa frase de: “queda abierto el concurso de menstruación”. De esos tiempos es la frase de Dalí que define a Maruja como mitad ángel, mitad marisco.

De 1925 a 1931 se relaciona ampliamente con el círculo de personas del arte y la intelectualidad madrileña. Conoce a María Zambrano, a Rosa Chacel,  a Concha Méndez, con la que la unirá una amistad durante toda su vida. Formó el grupo de las Simsombrero, mujeres que se caracterizaban por mostrarse en público sin esa prenda, por mantener comportamientos provocadores y revolucionarios para la época y la condición social en que se encontraba la mujer. Asistían a conferencias donde realizaban preguntas impertinentes a los conferenciantes, como forma de hacerse notar y  dar el contrapunto al ostracismo que conllevaba su sexo. Contemplaban desde los escaparates el interior de las tabernas, donde tenían vedado la entrada, realizando gestos provocadores a los que se encontraban en el interior.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-sin-sombrero/3318136/

En 1928, se encuentra con Ortega para el que crea unos dibujos que se insertan en la Revista de Occidente. Su pintura no es precisamente surrealista, aunque se le clasifica en este grupo, quizá por resultar inclasificable. Ortega detestaba a los surrealistas, no obstante valoraba en mucho a Mallo.

En 1932 realiza una exposición en Paris, con la serie Cloacas y campanarios. Juan Ramón Jiménez critica su obra, no así André Bretón, que adquiere una pintura y le manifiesta su admiración y amistad. En ese tiempo conoce a Joaquín Torres García, con el que profundiza en el estudio de formas geométricas y sobre la proporción áurea del artista rumano Matila C. Ghyka.

Durante la República trabajó como profesora de la Escuela de Cerámica, realiza trabajos sociales de difusión cultural, impulsada,  por Miguel Hernández, con el que mantiene también un apasionado idilio.  De ese tiempo data la relación amistosa con Benjamín Palencia y Alberto Sánchez. Colabora con Halfter en los decorados y escenografía de la opera Clavileño. Con Concha Márquez, colabora en El ángel y el cartero y diversas obras de Alberti.

Presenta en ANLAN (amigos de las artes nuevas) su obra Sorpresa de trigo en la exposición de Mayo de 1936 en Madrid.

La guerra la sorprende en Galicia con las Misiones Pedagogicas, desde donde se desplaza a Buenos Aires, como conferenciante,  donde denuncia los desmanes que los sublevados han producido en su tierra. Allí coincide con Gabriela Mistral, a la sazón embajadora en Lisboa. Su presencia en la capital argentina se prolonga en un largo exilio que dura hasta 1961, aunque entre medias viaja con frecuencia a Chile y Uruguay.

Con Neruda tiene también una relación, viaja con él a la isla de Pascua, creando poco después un mural para el cine Los Ángeles de Buenos Aires, que se destruyó. Intenta varios proyectos en Nueva York que no cuajaron. Fue querida y admirada por la modernidad neoyorkina, Andy Warhol le mostró su aprecio en diferentes ocasiones y mantuvieron una larga amistad. Se dice que en la mesilla de noche de su habitación encontraron, a su muerte, dos fotos. En una estaba recibiendo la Medalla de Oro de Bellas Artes, entregada por los Reyes y en otra se la ve con Andy Warhol.

A partir de los años sesenta apena crea. Regresa a España donde es agasajada por lo que representa de modernidad, vanguardia y falta de prejuicios, convirtiéndose en musa de ellos. Los amigos de su juventud estaban o muertos o en exilio, por tanto se siente un poco apartada del mundo que amó, convertida en mera figura del pasado.

Murió en Madrid en seis de Febrero de 1995, dejando una obra inmensa. Fue una mujer inclasificable, libre, en unos momentos en que serlo conllevaba le riesgo de la soledad.

María Toca

 

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Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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