Matilde Zapata

He de confesarles que emprendo la breve biografía de Matilde Zapata con el corazón  apretado. Llevo tiempo siguiendo su rastro, conviviendo con su imagen tanto, que ha llegado a parecerme alguien de la familia. Y como tal, con ese cariño, respeto y admiración,  intento analizarla.  Antes quiero agradecer a J. Ramón Sainz Viadero su ayuda generosa, y la aportación al  descubrirme  este personaje y tantos más, desde sus libros que recomiendo encarecidamente a todos/as los que les interese la Memoria Histórica de nuestro país.

Matilde  nació  en Sevilla. Vino a Santander de niña, por causas laborales del padre. Aquí creció, afiliándose pronto a las Juventudes Socialistas. Desde el inicio de su concienciación política compartió ideario con un feminismo latente. Se hizo periodista, casándose con Luciano Malumbres, director de  La Región,  periodista comprometido con la clase trabajadora, con los oprimidos y con ideario socialista aunque desde las páginas de La Región, se criticaron bastantes decisiones socialistas. Fue encarcelado numerosas veces, multado, y amenazado de continuo. Ella trabajó en  el periódico  publicando artículos críticos con la situación de Bienio Negro, de la clase trabajadora y de la condición de la mujer. Saludó con esperanza y entusiasmo infantil el advenimiento del Frente Popular, hasta que dos meses antes del Golpe de Estado, Malumbres, fue asesinado, mientras jugaba al dominó en una cafetería que luego se denominó Tívoli de la calle del Martillo o Marcelino Sanz de Santuola , (observen que en Santander somos muy de tener dos nombres en las calles) y que existe todavía.  Un falangista le pegó dos tiros a bocajarro, quedando malherido y poco después murió en Valdecilla. Compañeros socialistas que estaban con él en el momento, persiguieron al agresor, dándole muerte en la calle, poco después.

 

Hay una anécdota que define bien el carácter de Matilde. Ingresado Malumbres en Valdecilla, esa noche, ella fue al periódico para supervisar que saliera al día siguiente, publicando la noticia del atentado, poniéndose al mando del rotativo mientras el marido agonizaba en el hospital. Al morir él, ella, tal como hizo esa noche, continuó con su labor al frente de La Región.

 

Dos meses después  de su muerte, el golpe de Estado fascista se abate sobre España, quedando, de forma sorpresiva, Cantabria, en manos de la República. Matilde se radicalizó, abandonó al Partido Socialista, afiliándose al PCE, tomando partido activo, mediante mítines, arengas, y artículos,  a favor del orden establecido por la República.

Desplegó una actividad tremenda en ese tiempo. Sus discursos eran emotivos, candentes, como sus artículos. Reconozco que algunos me han hecho sonreír, recordándome, por su candor e idealismo, a las vidas y las arengas de las santitas que en el colegio nos leían para conformar el alma. Inocente, idealista, creyente en los valores de la libertad, del feminismo, de la igualdad, luchó con una generosidad que reluce en todos sus textos, a la vez que mantiene una calidad literaria que nos hace intuir que de haber tenido más tiempo, hoy, hablaríamos de una escritora y periodista de mucha talla.

Tiempo es lo que no lo tuvo, Matilde. El 26 de Agosto de 1937, las tropas franquistas, con italianos y moros, entraban en Santander. Ella, había embarcado horas antes en un buque camino de Francia. La mala suerte hizo que fuera interceptado en el mar, a la altura de Gijón, fue reconocida, llevada a Ferrol y posteriormente devuelta  a Santander, donde estuvo en diversas prisiones habilitadas, tales como el Colegio Público Ramón Pelayo. Fue juzgada en el Instituto Santa Clara; condenada a dos penas de muerte. Tuvo la gallardía de defenderse ella misma, en los escasos diez minutos que duró el juicio. Al comunicarle la sentencia, respondió al fiscal: Me condenan a dos penas de muerte, tenga a bien el señor fiscal, guardarse una para usted, porque quizá le haga falta algún día. Con una me llega.

En todo momento, cuentan las supervivientes que compartieron cárcel con ella, que mostró una entereza y valor encomiables, ayudando y animando a las confinadas. Se cuenta que en una ocasión, como forma suprema de humillación, le raparon el pelo, y desnuda la hicieron desfilar delante de los presos. Todos, sin exclusión, bajaron los ojos, en señal de respeto a una mujer con valor e ideales a la que adoraban. A título personal, diré que oí, de muy niña, hablar de ella a mis abuelos, dejando un rastro de lágrimas en los ojos del abuelo Juan al recordarla, tal era el cariño que guardaba por ella.

 

Salió para Ciriego, el 28 de Mayo, a las tres de la madrugada,  vestida con un abrigo aportado por familiares, un sobrero que tapaba el cráneo rapado poco antes y la frente alta de mujer indómita. Fue fusilada al amanecer entre seis hombres desconocidos. Hoy yace en la fosa común donde están todos ellos, al pie del muro de la vergüenza en el cementerio de Ciriego. Contaba 32 años.

En sus escritos refleja el momento histórico que la tocó vivir. Sus artículos destilan inocencia, emoción, fidelidad a unos ideales que no tuvieron tiempo de malearse, con una prosa lúcida y emotiva. No dudo que hubiera sido una gran escritora. Jamás debemos olvidar a una mujer valerosa que fue asesinada por sus ideas: Matilde Zapata.

Con cariño y respeto.

#MariaToca

 

Sobre Maria Toca 240 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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