Momentos sagrados

El sol reverbera en el cuello, calienta la nuca con abrazo cálido y amoroso. El reflejo que llega a  media tarde mece, entre quejumbroso y desvaído, un cuerpo demasiado aterido para no agradecer la tibia caricia que esponja el alma en la espera.

Los ojos se posan en él, un suspiro de amor sale del pecho. Todo el cuerpo se enerva al momento;  una revolera de ansia sacia el ánimo, mientras el sonido hueco y lento del corazón ardiente pone notas de música en un ambiente que por momentos se torna en festivo.

Desde que los ojos se chocaron con él se abrió un mar de fantasía. Quieto, espera lánguido, paciente, callado, sonriendo para adentro, intuyendo el aleteo de amor que ha brotado del pecho femenino, turbándolo en la espera.

Trémula, acerco la mano, acaricio con la punta de los dedos su piel, que suave y fría devuelve con una suave invitación entre lasciva y tierna. ¡Ven!- dice él- ven, que te he esperado mucho tiempo, aquí, callado expectante de tu cuerpo, de tus ojos, de tu amor, de tu tiempo. ¡Ven!, ábreme con lenta mano, poséeme entre los brazos de este sol caduco que mece los momentos sagrados que le dedicas al amor.  Ven, léeme despacio, pasa las hojas como si fueran la suave brisa del verano. Ven, sumerjete en mis hojas para que te posea toda entera. Luego, ya, cuando acabes me olvidas y me colocas en el anaquel junto a los otros que te perdonaré el desvarío porque ya estaré dentro de ti para siempre.

#MariaToca

Sobre Maria Toca 277 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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