¿Neoliberal yo? ¡Si voto a Podemos! (Regulación de la prostitución)

Uno de los debates,  tengo que admitirlo, que para mí es de los más cansados, es el que rodea la regulación de la prostitución. Como hombre no definiré qué es o qué debe ser el feminismo, sin embargo, expresaré mi opinión en función de algunas de las justificaciones asociadas a esta actividad.

Del mismo modo que no estoy de acuerdo con la regulación de la gestación subrogada, entendiendo regulación en positivo de esta actividad, tampoco lo estoy con la prostitución. Es imposible estar de acuerdo con una y no con la otra. O simplemente es la constatación de que uno no ha entendido nada.

El discurso a favor o en contra se puede utilizar en ambos términos y responde al mismo criterio. Probadlo, sustituid vientre de alquiler por prostitución y viceversa, si defendéis una defenderéis discursivamente la otra.

“La prostitución es un trabajo”

Al igual sí. La pregunta es ¿y? ¿qué pasa si es un trabajo? ¿justifica su regulación?

El trabajo infantil en Tailandia también es trabajo, pero no lo regulamos. La esclavitud también es trabajo, pero no lo regulamos. Ser sicario es un trabajo, pero no lo regulamos. No estoy comparando actividades. Lo que quiero decir es que dicha actividad pueda ser considerada un trabajo, simplemente, no es un argumento. Porque un trabajo puede, en su práctica, mermar derechos fundamentales.

Así de simple.

“La prostitución es un trabajo como otro cualquiera”

Aquí sí que no.

No es un trabajo cualquiera, porque el trabajo implica producción directa o indirecta. Por ejemplo, un panadero hace pan. Por tanto el trabajador es: el panadero, el medio de producción: el horno y los materiales, y el producto final: el pan.

La prostituta es todo a la vez: trabajadora, medio de producción y producto final. Cuando un ser humano es producto final de toda una dinámica empresarial, es trabajo, pero hay una clara deshumanización del propio, por muy “voluntario” que sea, porque también es producto. Otro tema, repito, es que lo haga con una sonrisa.

Y aquí hay dos posiciones claras: se está con la humanización del trabajo o no. Todo es un producto de consumo o no. La economía debe tener límites o no. Así de simple, elegid, no hay matices.

“Puede existir la prostitución sin trata”

No lo sé, tal vez sí.

Sin embargo, la pregunta que os deberíais hacer es ¿puede existir la prostitución sin machismo?

No, la prostitución necesita del machismo para existir. Sin hombres que piensen que pueden tener mujeres a su disposición cuando así lo deseen, simplemente, no habría demanda. Responde a un esquema de pensamiento machista obviamente y recordad que no hay oferta de prostitución sin demanda de prostitución.

Si existe la prostitución sin trata sería un logro para las prostitutas, pero no para todas las mujeres, porque la cosificación, la violencia sexual y todos los problemas asociados al machismo seguirían intactos. Fundamentalmente, porque ir de putas está asociado a un sistema de creencias machista.

Por tanto, si entiendes que el feminismo es un movimiento colectivo y que está en contra del machismo, tienes que estar en contra de la prostitución.

“Prohibir la prostitución va en contra de los derechos de las prostitutas o de su libre disposición a serlo”

Sí, va en contra ¿y?

Los regulacionistas están obsesionados en poner el foco en quien no importa. Y lo digo así de seco y desagradable, porque estoy cansado de este tema. Si una mujer dice dedicarse libremente a la prostitución, que lo haga, nadie se lo prohíbe y además no tiene ningún problema más que el de aceptación. Lo cual, no nace tanto del miedo de la prostituta a no ser aceptada, sino más bien del cliente. Por tanto, la famosa “aceptación” no va de otorgar derechos a las prostitutas, sino de dotar de privilegios a los consumidores.

El secretismo, en realidad, es un pilar fundamental para ejercer la prostitución que necesita tanto la prostituta como el cliente, porque reside en las falacias de la familia tradicional, la dominación masculina, la cosificación de las mujeres y su disposición con consentimiento comprado, el deseo de consumir mujeres y el “victimismo” de la falta de aceptación. Así que me importa un pepino. Es una excusa meramente discursiva para conseguir la regulación.

Si alguien piensa que les enseñaremos a los niños a respetar a las prostitutas con el discurso: “puedes follártelas, pero no les des una paliza, porque es como comprar el pan” estamos apañados.

“¿Y si lo hacen porque quieren?”

¿Y si pongo un laboratorio de metanfetamina porque quiero? Sí, llamadme manipulador, me da igual.

La voluntariedad no regla, no justifica nada. Exactamente igual que el discurso de “es un trabajo”.

Los que consideran que somos paternalistas por afirmar que la prostitución es una institucionalización del machismo, supongo que les parecerá mera coincidencia que todas las mujeres se maquillen o lleven velo y los hombres no, o que todas las violaciones sean ejecutadas por hombres o la mayoría de abusos sexuales a menores, o sean prácticamente la totalidad de reclusos en prisión. Mera coincidencia. Una amalgama de casualidades.

Porque hacer un análisis de dónde nacen nuestros deseos sexuales es paternalismo, pero negarlos es tolerancia y respeto.

“¿Y la libertad de la mujer?”

¿Y la libertad de hacer porno con 10 años? Suena demente ¿verdad?

No estoy comparando, pero no estaría nada mal que se dejara de hacer un discurso de la “liberación de la mujer” si no atiendes exclusivamente a la regulación de la prostitución. Simplemente, porque es una frase hecha y un esquema de pensamiento muy sencillo.

La demagogia es eso precisamente, dar soluciones muy fáciles a problemas muy complejos para obtener el resultado deseado.

Por cierto, la libertad de la mujer sigue intacta, que lo hagan, nadie se lo impide. Pero los hay que entienden que pagando IRPF no se soluciona el problema de fondo, que no es tanto la trata, sino el machismo necesario para el funcionamiento de la propia actividad.

“Las mafias desaparecerán”

En eso es en lo único que estoy de acuerdo. Van a pasar de llamarse “mafias” a “pymes”. No es una desaparición, es una reconversión.

Por esa misma razón, el feminismo radical afirma que el capitalismo está al servicio de patriarcado, precisamente por esto, por convertir una actividad que tiene sus raíces en el machismo en un negocio, que solo cubre un deseo fundamentalmente masculino: el de disponer de mujeres en la categoría exclusivamente sexual, a su antojo.

Y si alguien me va a decir que es un derecho disponer de una persona en función de sus deseos sexuales, que se prostituyan ellos, tan concienciados que están con el cumplimiento íntegro de los derechos humanos.

“La prostitución es la profesión más antigua del mundo”

Pongamos que sí, pongamos que la prostitución es la profesión más antigua. Entonces, por ende, el machismo también y ese hecho es negado hasta la saciedad, desgraciadamente no solo por los consumidores y muy a mi pesar, no solo por hombres.

“Por mucho que se prohíba, seguirá existiendo”

Sí, claro ¿y?

¿Desde cuándo la concurrencia de un hecho obliga a la aceptación? El asesinato está penado, pero sigue ocurriendo, así que… ¡despenalicemos el asesinato!

Repito que no estoy comparando el asesinato con la prostitución, sino el argumento de “siempre existirá”. Aunque desgraciadamente y por demasiadas veces, ambas circunstancias nos llevan a lo mismo.

“Estar en contra de la prostitución es moralismo”

Escapad de la gente que utiliza el concepto: “moral” como dardo envenenado, muy probablemente no sabe lo que es o no tiene. Te insultan llamándote moralista como si tener una moral clara fuera un arma de destrucción y no una herramienta de construcción.

“Estáis en contra de las prostitutas”

No, estamos en contra de los que creen que pueden comprar a una mujer y de los que creen que pueden venderla. Estamos muy locos.

“Escucháis a las prostitutas que queréis escuchar”

Rarísimo, los regulacionistas no. Démosle una vuelta al discurso, hablemos de trabajadores y derechos laborales.

¿Escucharías antes o considerarías más urgentes las exigencias laborales de Cristiano Ronaldo o de una camarera de pisos?

Entonces yo escucharé antes a una niña de 15 años víctima de trata bajo el yugo de la explotación sexual que a Amarna Miller. Llamadme loco.

Sois el Amancio Ortega de la libertad.

Suerte explicando a la gente que hay que regular una actividad machista, porque total es trabajo, además voluntario y si no lo es, siempre existirá, así que qué mejor que forrarnos cobrando IVA e IRPF a mansalva ¿Neoliberal yo? ¡Qué va! ¡Si voto a Podemos!

Antoni Miralles Alemany

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  1. Uf, qué tema tan complicado, nunca consigo llegar a una conclusión tan tajante como la tuya… partiendo de la base de que estoy en contra de cualquier abuso y que jamás he sido ni seré cliente de la prostitución… ¿No es también vender tu cuerpo, tu vida y tu salud trabajar en una mina, en un pozo petrolífero, en una cadena de montaje, en una obra…? ¿No es similar contratar a alguien para que te de un masaje en la espalda a contratarle para un masaje sexual? ¿Qué es prostitución y qué no lo es? Por ejemplo, si invito a una mujer a cenar, le hago un buen regalo y se acuesta conmigo, ¿es o no es prostitución? ¿Sería diferente si el “regalo” fuera dinero en lugar de un objeto? ¿Realmente es diferente “alquilar” unas partes de mi cuerpo que otras? Porque en todos los trabajos nos prostituimos de una forma u otra: unos las ideas, otros la fuerza, otros la habilidad… y no siempre hay productos como resultado…
    En fin, en este momento he llegado a la conclusión de que es positivo que se sancione a los clientes de la prostitución como método para frenar la lacra de la trata, tal y como se ha hecho ya en algunos países, pero sigo con un montón de dudas respecto al fondo de la cuestión: ¿el sexo debe ser tratado de forma diferente al resto del cuerpo a la hora de alquilar nuestros servicios, o es un remanente de nuestra moral cristiana occidental y deberíamos asumirlo con normalidad? Esta dicotomía mía…
    Un saludo y gracias por hacernos pensar, buen artículo.

    • Trabajar en una mina es una actividad laboral necesaria objetivamente. El trabajador es el minero, el medio de producción la maquinaria y el producto final: los minerales. Obviamente el trabajo tiene una categoría física, pero no sexual.

      El sexo, en un contexto machista, es capitalizado cuando es un valor más bien emocional. No podemos comparar una actividad laboral con un elemento del ser humano. Sería como comparar ser camarero con vender un hígado.

      Sin embargo, no es necesario hablar en esos términos para estar en contra. Nos podemos referir directamente a los demandantes ¿quién es el demandante y por qué demanda prostitución?

      Si legitimamos una actividad que es demandada solo por hombres para cumplir un deseo sexual exclusivamente masculino, precisamente por cuestiones de género asociados a un contexto cultural machista, estamos legitimando una actividad machista.

      El problema no está en la trata, ni en la voluntariedad, ni en la disposición, está en el origen del cliente. Sin demanda, no hay oferta.

      La minería no está asociada a nada, simplemente necesitamos minerales. Nada más.

      Respecto a las relaciones. Lo que has dicho es muy claro. Yo no lo llamaría prostitución, porque el objeto no es el cobro de nada y el regalo sería voluntario, además de la relación consentida por ambas partes. Sin embargo, has bosquejado el problema fundamental de las relaciones heterosexuales: el amor romántico, también basado en un esquema de relaciones muy pasionales que se basan en lo material, además de casi admitir que un hombre solo puede ofertar algo de esa categoría, eliminando cualquier alternativa a elaborar un proceso de acercamiento a esa mujer de carácter emocional.

      Precisamente porque los hombres adoptan un rol de proveedor material y una mujer el rol de proveedora emocional. Y de ahí se pueden sacar muchas conclusiones sobre la óptica del comprador de prostitución. Te sugiero un artículo que escribí, se llama: “Masculinidad hegemónica”.

      http://www.lapajareramagazine.com/masculinidad-hegemonica

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