No nos extraña

No nos extraña y ese es el problema. Un policía pagado por las españolas aprovecha su trabajo al servicio del ciudadano para infiltrarse cual rata de cloaca entre las heces de esta sociedad gregaria y maniquea que defeca sin cesar incoherencias varias y trampas de quienes debieran cumplir su obligación, aunque solo fuera por los emolumentos que reciben y la ejemplaridad que debieran dar. Como decía, un policía aprovecha su influencia y olfato de chapoteador nato entre mierda para acumular datos y grabaciones a fin de extorsionar y montar una empresa con fines mafiosos. Según los fiscales Stampa y Serrano, Villarejo acumuló datos del CNI, la Agencia Tributaria, empresas de telefonía y entidades financieras, a fin de hacerse con dosieres con los que extorsionar a cascoporro. Villarejo y García Castaño, en 2005 convierten esos datos acumulados durante sus ascensos,  en empresa rentable que reporta pingües beneficios. El 17 de Septiembre se crea el portal  Moncloa.com un el engendro que comienza a escupir datos, conversaciones que sonrojan por la demostración fehaciente de que hay basura a espuertas entre los pasillos del poder. El rey comisionista sin escrúpulos, jueces que ligan con menores, confesiones sacadas por “agentes” en lupanar creado para tal fin, fiscales que descalifican por maricón a un compañero, empresas que se crean para evadir impuestos… La empresa fundada por  Villarejo y García Castaños, someten voluntades, extorsionan a un gobierno tan frágil que podría caer con un soplo y no nos extraña porque tenemos encorchada la moral.  Nadie está a salvo de esos salvajes sicilianos, porque pocos (muy) podrían salvarse de una escucha de conversaciones intimas debidamente guiadas por el mafioso que lógicamente es el que sabe lo que necesita y quienes son las personas que a la larga le producirán buenos dividendos. Barraganas habladoras, fiscales, jueces, políticos de toda laya, pasaron por sus micros escondidos en espera de beneficios y extorsiones. No nos extraña nada de lo dicho y escuchado.

Como tampoco nos ha extrañado mucho que el Supremo desestime el delito de Casado con su máster/milagroso y sí procese a las compañeras que cursaron el mismo máster  de la misma forma…Todo normal, porque el señor Casado es un intocable, “capicci”.

Déjenme que les diga que lo lógico hubiera sido lanzar un rugido que moviera masas y conciencias, pero no nos extraña nada y seguimos viviendo con la tranquila calma de una piara de ovejas mansas. Embebidas en nuestros dramas y luchas cotidianas bien adormecida la conciencia por canales de pago, cotilleos y contiendas deportivas, no somos más que vidas ordinarias que conformamos el común de  la ciudadanía que bastante tenemos con la lucha cotidiana, pensamos,  y nos dejamos chulear sin mayor incordio ni despecho. No nos extraña nada.

Y miren que raspa la cosa porque ustedes y yo, si hemos medrado o sobrevivido, si hemos querido sacar un título, un trabajo o una empresa adelante, ha sido despellejándonos el alma en horas de estudio y esfuerzo. Vemos cada día a nuestras hijas en lucha enconada con el futuro dejando el sueño y la juventud aparcada para seguir en pos de algún sueño en horas bajas. Ellos no. Los nuevos señores feudales o sus acólitos no necesitan esforzarse porque se sacan una carrera con la bocamanga en unos meses, tragando asignaturas con la boca pequeña y sin filtrar. A los másteres ni acuden, se regalan en  pago de futuros favores “capicci patrone” Y no nos extraña nada porque nos sentimos siervos de la gleba. Como en el Medievo. Y ellos son los señores.

Como no nos extraño que el uno de Octubre de 20017, un pueblo (o parte del mismo) fuera apaleado, insultado y vejado en aras de una legalidad que quitó la voz a los/as que solo querían votar. Aunque fuera no. Mañana conmemoramos la ignominia de este estado que se llama España,  que cubrió de vergüenza y lágrimas a las que nos sentimos, por encima de todo, demócratas, solidarias y hermanadas con el pueblo catalán (o parte del mismo) que solo quería votar. Recuerdo las imágenes en la pantalla de mi televisor con rabia, dolor y una gran vergüenza por pertenecer a un pueblo que no sabe convivir sin aplastar, que traga y calla que le roben y  se acuesten en su cama pero manda brutos a parar referéndums. Y el “a por ellos” resonando en nuestros oídos. No “a por ellos” corruptos, ladrones, traidores al pueblo. No. “A por ellos” es ir a por un pueblo cívico que cada día se crece ante la locura de quien pretende arrebatarle su dignidad. Y hablo de pueblo, no de gobernantes porque sabemos y bien que en cada cazuela se cuecen habas. Lo cierto es que este aniversario se celebra con presos  en cárceles, sin juicio y sin más razón que la venganza más próxima a un Medievo que a un país europeo y moderno. El viejo feudalismo reverdece de cuando en cuando en nuestra patria.

Y no nos importa. Dejamos pasar tanto que nuestras tragaderas han quedado sin filtro. Hasta que nos ahogue la cloaca que el señor Villarejo representa tan bien.

 

María Toca

Sobre Maria Toca 493 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

2 Comentarios

  1. Gracias Maria por tener un recuerdo para un dia infausto y amargo para todas aquellas personas que nos queda un minimo de verguenza y dignidad como seres humanos y ciudadanos que deseamos formar parte de un pueblo que, guste o no, solo aspira a poder ser el mismo con su lengua, su cultura y su manera de ser, ni mejor ni peor que otros, la suya!, y poder estar relacionados con los demas pueblos de la peninsula con respeto e igualdad cultural.
    Repito, Gracias.

    • Gracias a los catalanes/as que han sabido templar, seguir su lucha desde el respeto y la calma. Gracias por el civismo, por la tranquila pero persistente lucha que es un ejemplo para el resto del estado y para las personas que amamos la libertad. Como no voy a recordar el 1 de Octubre si me sentí llena de indignación y avergonzada de mi país. Un abrazo Salvador y seguimos adelante.

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