Rajoy, presidente de la cleptocracia Española

 

Cleptocracia (del griego clepto, ‘robo’; y cracia, ‘fuerza’ = dominio de los ladrones)

“Es el establecimiento y desarrollo del poder basado en el robo de capital, institucionalizando la corrupción y sus derivados como el nepotismo, el clientelismo político y/o el peculado, de forma que estas acciones delictivas quedan impunes debido a que todos los sectores del poder están corruptos, desde la justicia, funcionarios de la ley y todo el sistema político y económico. Es un término de reciente acuñación, y se suele usar despectivamente para decir que un gobierno es corrupto y ladrón.”

Si buscáis esta palabra en el diccionario no aparece, pero Rajoy, el PP, sus mamporreros y sus votantes, conseguirán que algún día la RAE nos sorprenda y de la noche a la mañana, sin comerlo ni beberlo, allí esté.

Sin lugar a dudas, el intento -muy fructífero por otra parte- del Partido Popular para tapar las tramas de corrupción, que eclipsa cualquier legitimación y opinión sobre la categoría de modelo de estado como democracia a España, tilda de impresentable su mera existencia. Cautela, no hablo en términos ideológicos. Quiero dejar muy claro que la ideología conservadora es y será siempre tan legítima como necesaria para el debate y la exposición de ideas. Además el PP no sería “La Derecha” sino una expresión de la derecha española.

El Partido Popular ha conseguido extender e instalar varias ideas desde el discurso emotivo y desde la mentira con retórica. Primero, que la corrupción es aislada. Segundo, que en cualquier caso, todos son corruptos. Tercero, que es imposible prevenir y/o acabar con la corrupción política. Cuarto, la corrupción es arbitraria, individual y lejos del sistema de partidos. Quinto y último, es posible o cabe que el partido sea un sistema que permita y promocione la corrupción en sus dinámicas, pero los demás son –como mínimo- igual o peor.

Todos esos argumentos son falsos, sin mencionar que son opiniones nada interesadas por quien las enuncia y, tienen un origen, un nacimiento, un sentido de fondo, algo que las ubica en un contexto. Si analizamos la corrupción, ésta prácticamente nunca es aislada.

¿Qué necesita un corrupto?

La corrupción se basa en relaciones fundamentalmente informales, aunque institucionales. Es decir, para que un político pueda corromper, necesitará valerse del sistema para que pueda acceder a los recursos e instrumentos institucionales, que por razones de competencia y acceso, no controla. Pero nunca por vías formales, ya que esas prevén un buen uso del erario público.

Para que haya un político corrupto tiene que haber un funcionario corrupto y, sin duda, para que el corrupto esté en las instituciones, tiene que haber un conglomerado de votantes que, efectivamente, legitimen la presencia de ese corrupto en la institución.

Eso no puede ser entendido como un acto individual perpetrado por un delincuente aislado. Eso es un sistema que permite desde lo informal el descontrol de las instituciones y desde lo formal la garantía de la entrada, pero no la salida, de los corruptos.

¿Con que limitaciones puede encontrarse el corrupto?

Sin duda, la falta de apoyo informal. Si no hay funcionarios corruptos, no se permitirían esas dinámicas de expoliación.

¿Qué hace entonces para garantizar su actividad delictiva?

Valerse de su posición para influenciar en su contexto y parasitar las instituciones con agentes de socialización de la corrupción. Es decir, personas afines desde una estrategia de parasitación vertical y piramidal.

Lo que ocurre sin fin en las contrataciones menores o en los consejos y asesorías. La mayoría de éstas se pueden seleccionar a dedo y la ley lo permite, es completamente legal. Si la ley se lo permite, las redes institucionales están de su lado, contratará a su cuñado y, de paso, se lleva una mordida. Funciona exactamente así. Podemos entonces entender que hay una relación directa entre las dinámicas de corrupción legal y la ilegal.

Sin embargo, este proceso de parasitación conlleva tiempo. Necesitarían, en cualquier caso, una capacidad de influencia para demonizar a otras opciones políticas, necesitarían personas influyentes, testaferros, medios de comunicación, colegas de partido y favores a todos los niveles. Un conjunto de elementos de toda una caja de herramientas para corromper y eso, obligatoriamente, necesita una organización para delinquir.

Es prácticamente imposible encontrar casos aislados, en todo el significado y todo lo que implica la corrupción política. Obligatoriamente necesitan valerse de todo un contexto y de todo un sistema.

Sin embargo, los discursos como “hay personas corruptas, no partidos” calan muy profundamente. Primero, porque le quitan hierro al asunto, lo suaviza. Y, sin duda, desvincula la corrupción del partido, que es el interés principal del partido para que no se vea perjudicado en las próximas elecciones.

¿Cómo se llega a las instituciones para orquestarlo todo?

Financiándose ilegalmente. Todo un clásico en nuestro país. Es obligatoriamente necesario financiarse ilegalmente si quieres ocupar todas las circunscripciones del estado en poco tiempo y mantenerse activo, para tener representación y valerse de todas las herramientas del estado para ganar elecciones.

Para que os hagáis una idea, se prevé que el PP no ha ganado ni unas elecciones financiándose legalmente. Eso es un delito electoral gravísimo y un fraude democrático evidente. Todos los casos de corrupción del PP nos llevan a la financiación ilegal del PP, pero siguen ganando.

¿Cuál es la lógica del votante del PP?

“Todos roban y son como mínimo igual de corruptos, así que votaré a los míos que son los únicos que me representan ideológicamente” por un miedo actual añadido a los “bolivarianos” con los que estaremos peor.

Hay una relación directa entre el trabajo de hormiguita para parasitar las instituciones, un gobierno completamente autoritario, financiarse ilegalmente a través de una cadena de favores afines al partido, el control de medios de influencia, su uso partidista para instalar discursos y los resultados electorales. No se explica la corrupción si no se entienden las estrategias y dinámicas de manipulación constantes del PP.

Me pregunto cuántos diputados y diputadas escribirán y reflejarán mañana en twitter su gran preocupación por Venezuela, me pregunto cuántos demonizarán o seguirán demonizando al peligroso comunista Alberto Garzón por disfrutar de sus vacaciones. Me pregunto cuántos medios de difusión como OK Diario y sus mamporreros eludirán, por accidente, en sus portadas la implicación real del presidente del Gobierno de España en las tramas de corrupción y me pregunto, cuántas veces se esgrimirá sin decencia las expresiones “casos aislados”, “presunción de inocencia”, “en calidad de testigo” y “Venezuela”.

Todo con el objetivo de desdibujar una realidad, un hecho, desde la mentira más arrogante y embustera. Expectantes y observadores de uno de los atentados más crueles, brutales, vándalos y déspotas de la historia de nuestra democracia. Al tiempo, que desde la absoluta indecencia criticarán con dureza la lentitud de la justicia, cuando son ellos mismos los que tienen el poder de mejorarla. Extraña y desinteresadamente, no lo hacen, ni lo harán.

Hoy algunos miraremos la pantalla de nuestro televisor con vergüenza y rabia, como aquellos que nos robaron son justificados, son santificados y venerados por las hienas.

Observaremos con incredulidad y una paciencia faraónica como el primer partido de la historia de la democracia es imputado y como su presidente, con una sonrisa de victoria envenenada sale de ese juzgado con chulería y orgullo de partido, profiriendo mentiras heredadas que nunca serán castigadas donde debieran serlo. Las urnas, damas y caballeros, en las urnas.

Más de 1000 imputados por corrupción, 65 tramas de corrupción al módico precio de 90 mil millones de euros al año. Si pensáis que esto son casos aislados, pensáis que no es un modelo de gobierno, un sistema de partido o una organización hecha para delinquir, solo os puedo decir: Hacéoslo mirar. Y si lo sabéis y colaboráis con este gobierno, sea como sea, os llamaré traidores, siendo lo más calmado y generoso en estas circunstancias.

Rajoy aparece en la libreta de Bárcenas como cobrador de dinero negro. Hoy irá en calidad de testigo, pero quien sabe si mañana irá en calidad de imputado.

No sabéis la traición que supone que el presidente de tu país esté involucrado en las mayores tramas de corrupción de la historia. Si no hubiera ocurrido lo que ha ocurrido con la corrupción, en España podríamos haber revertido o nunca producido los recortes en Sanidad y Educación.

Robaron y se gastaron el dinero de la gente que tenía hambre. Son causantes de mucho dolor, mucho sufrimiento y de muchas muertes y desgracias, que podrían haber sido evitadas al disponer de esas cantidades ingentes de dinero que se usaron para pagar mordidas, negocios, tramas y favores. No te lo perdonaré jamás, Mariano Rajoy.

No tendréis porras suficientes para callarnos, no tendréis escudos para pararnos, ninguna bala de goma nos hundirá y llamaremos, hasta que suceda, a la rebelión democrática.

Que devuelvan el dinero robado, que pidan perdón a las víctimas y se disuelvan.

Vota PP, vota moderación.

Antoni Miralles Alemany

 

  1. Es evidente que la corrupción es posible porque cuenta con el respaldo de muchos votantes, que siendo conocedores de la actuación delictiva, presente, pasada y futura de los políticos a los que votan, siguen haciéndolo una y otra vez. Para mí son igual de responsables de la corrupción los elegidos como los electores.
    Creo que esto es posible en nuestro país porque el franquismo sigue más vigente que nunca. La dictadura estaba basada en un sistema mafioso que enredaba en su tela de araña a la sociedad de manera que solo podías sobrevivir si estabas enganchado en la red, cada uno en su nivel, de manera que una vez que estabas enredado era casi imposible desprenderse.
    El PP es digno heredero del franquismo y mantiene su misma estructura, simplemente o estás con ellos o eres su enemigo y hay mucha gente que piensa que estar dentro de la tela es la mejor manera de sobrevivir.

    • Tiene razón Rafael, pero yo iría más atrás. Nuestro país evitó las diversas revoluciones, la industrial, la liberal. Es como esos chicos que nunca se revelan, que siguen con el síndrome de Peter Pan hasta que se caen de viejos. Adolecemos de medievalismo. El señor feudal hace de su capa un sayo. Y el PP, entiende eso perfectamente, viene de ahí. Son feudalista, hijos de caciques, nietos de caciques. Toda la simbologia de Rajoy en el juicio abundaba en ello: ustedes me traen aquí, pero yo soy el que manda, me siento al lado del tribunal, desprecio a los abogados, me protege el juez. Ustedes no saben con quien hablan. Yo, el que manda. El amo. Como en los Santos Inocentes, con el señorito Iván. Rajoy es el señorito Iván de nuestra España y nosotros somos los pobres cojos que le cazamos las perdices.
      Saludos y gracias Rafael por su amable seguimiento de #LaPajarera

  2. Una de las revoluciones que hemos evitado y tiene mucho que ver a dónde hemos ido a parar es la de la sumisión de la sociedad civil al poder eclesiástico. La iglesia católica en nuestro país, siempre ha sido un freno para el progreso en todos los sentidos, aparte de ser un instrumento del poder político o viceversa.

    • De acuerdo de nuevo. Es uno de los pilares de ese freno. Esa iglesia retrograda y fascistoide. Solo la República le hincó ligeramente el diente, es una de las patas de ese poder medieval. Saludos de nuevo

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