Sabrina Spielrein

Nace Sabina, la mayor de cinco hijos, un siete de Noviembre de 1885 en Rosfon del Don, Rusia. Su padre Nalftul Moshkovich Spiebrein, comerciante judío y su madre Emilia Eva Markova Lubbiuskaya, también de origen judío y estomatóloga de profesión.  Los Spielrein conforman una familia de alta burguesía adinerada y culta. La infancia de Sabina estuvo marcada por una extremada sensibilidad, rebeldía y desordenes psíquicos. Su padre fue un tipo tiránico y maltratador, a la vez culto y preocupado de trasmitir el amor por la música y la cultura en general   convirtiendo, de paso,  a sus hijos en políglotas. Su exigencia en el aprendizaje era de  una gran exigencia hacia Sabina,  de una forma cruel la mantenía obligada al estudio de diversas disciplinas  . Maltrataba físicamente y de forma constante a todos los hijos, golpeándolos sin piedad. La pequeña que observa el maltrato, se le provocan distorsiones en la personalidad que la llevarán a desarrollar diversas patologías psiquiatricas. Toda la infancia de Sabina se ve envuelta en una relación sadomasoquista con ambos progenitores, incluso refleja en sus diarios la manifiesta falta de amor entre ellos. La madre mantenía una conducta infantiloide , es una compulsa  de compras lujosas y regalos caros que hicieron mella en la economía familiar. Suplía, quizá, el distanciamiento con regalos caros a los pequeños.

 

Sabina da muestras pronto de desordenes psíquicos graves y una pulsión sexual excesiva en edad temprana. A la vez tiene unas  amplias capacidades para el estudio y el aprendizaje que le hacen destacar en cualquier faceta de estudio. El padre la interna en un centro de alto rendimiento, Yekaterinskaya Gymnasium, donde cursa los primeros estudios con absoluta brillantez.

A los dieciocho años, ante las graves crisis psicóticas que tiene, es ingresada en el centro psiquiátrico, Burghölzli Mentes Hospital donde es tratada por Carl Joung, con el que desarrolla, primero una relación de paciente, para luego convertirse en alumna y más tarde en amante. Fue el tratamiento de Sabina Spielrein el que propicia el contacto entre Joung y Freud, ya que el primero le consulta y le pide ayuda en el tratamiento de la paciente. Al principio, Freud, muestra indiferencia ante la relación que se establece entre paciente y terapeuta para más tarde , cuando ya está distanciado de Joung, considerarla nefasta.

En la terapia aplicada a Sabina Spielrein por Joung, están las nociones primigenias del psicoanálisis. El diagnostico que le hace es de histeria siendo la primera vez que se trata  con psicoanálisis.

Joung  achaca  a la infancia traumática padecida por Sabina sus desordenes, en especial apunta como causante del desorden al padre y su carácter despótico. En sus diarios, Joung, le define como maltratador, colérico, violento y chantajista emocional. Hay un pasaje de estas confesiones donde Sabina relata la amenaza de suicidio por parte del progenitor ante la incipiente independencia de la hija.

Durante el tiempo del tratamiento, Sabina se enamora de Joung, no tanto de forma pasional o sexual como admirativa, se trata de  la atracción ante el genio o el culto al héroe.

Mantienen una relación durante cinco años, incluso Spielrein se obsesiona con tener un hijo de Joung, interviene Freud desalentando la idea y mostrando su desacuerdo con ambos. Al paso del tiempo, Sabina, toma conciencia de que Joung jamás abandonará a su esposa y decide romper la relación.

Mientras tanto ha terminado sus estudios de Medicina, en la Universidad de Zurich, única en admitir mujeres, doctorándose con matrícula de honor  con la tesis sobre  esquizofrenia. Le dirige la tesis, Breuler. Quizá es la primera en nombrar y definir esta dolencia. Ha perdido  tiempo estando enferma pero a la vez su propia terapia le hacen experta en las patologías psiquiátricas y en el trato con los médicos.

Durante su infancia la imposición paterna le hicieron aprender alemán, inglés, yidis y más tarde hebreo bíblico lo cual facilita sus estudios y posteriores trabajos por Europa que desarrollará al poco de licenciarse.

Rota su relación con Joung, se traslada a Munich donde estudia Historia del Arte y publica su trabajo más importante Die Destruktion als Ursache, donde desarrolla la teoría de la pulsión por la muerte. Fue primero desechada por Freud, para luego apropiársela y servirle de base  en sus estudios posteriores. Como suele ocurrir, tratándose de mujeres, ambos, Jung y Freud, asimilan y aprovechan los estudios de Sabina Spielrein ninguneando su origen. En alguna ocasión Freud sí reconoció el valor de lo aportado por Spiebrein, pero con cicatería.

Se convierte en la primera mujer miembro de una asociación de psicoanálisis en Noviembre de 1911, en donde explica con detalle su teoría sobre la pulsión de la destrucción con el trabajo: La destrucción como causa del devenir. En 1912 se casa con Pavel Scheftel, medico ruso,  tuvo su primera hija Renate, luego se separaron y en una posterior reconciliación a la segunda, Eva.

 

Durante años se dedica al trabajo psicoanalista en Viena, Berlín, Ginebra, dando conferencias continuas, especializándose en psicoanálisis con niños.

Al poco tiempo colabora con Freud (o él con ella) en el tratamiento realizado a Jean Piaget. Se traslada a Rusia que ya es república soviética donde trabaja como analista didáctica y como médico de ambulancia del Instituto Estatal Psicoanalitico de Moscú.

Poco después es nombrada Jefa de la Unidad de Paidología de la Universidad moscovita. Creó un jardín de infancia basado en sus propias teorías. El propio Stalin envía a su hijo Vasily al centro, con identidad falsa. Poco después se les acusa falsamente de perversiones con los niños y el instituto es cerrado.

En 1936 se prohíbe la paidología en la Unión Soviética, Spielrein comienza a trabajar como médico en la escuela pública. Siguen las prohibiciones ya que el psicoanálisis queda proscrito en la URSS. Son los años duros del socialismo staliniano y tanto Sabina como su familia lo padecerán hasta las últimas consecuencias.

Su esposo muere de un infarto y sus tres hermanos fallecen en el Gulag durante la Gran Purga de Stalin de 1936. En 1937 su hermano mayor que fue pionero en los estudios de psiquiatría en el trabajo es apresado y fusilado sin mayores cargos . Spielrein, retorna entonces a su ciudad de origen. Las riquezas de su familia han sido incautadas, vive con sus dos hijas en una pequeña casa  sumida en la pobreza. Sus vecinos recordaban las notas musicales que salían de las ventanas de la pobre casa donde habitan las tres mujeres, fruto del amor a la cultura que se han trasmitido y que no pierden aún viviendo en la más absoluta precariedad.

En 1942, se da la paradoja que Sabina y sus dos hijas son asesinadas por las SS en la invasión de Alemania a la URSS. De forma que a sus hermanos los mata Stalin y a ellas, Hitler, paradigma de unos tiempos convulsos.

 

Se le ha reconocido muy poco a Spielrein sus aportaciones al psicoanálisis, siendo precursora de los trabajos posteriores de Freud, que como decimos, él reconoce de forma un tanto renuente. Como en anteriores biografías deseamos que el nombre de Sabina Spielrein recupere su lugar en la historia.

María Toca.

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Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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