Una Cantabra en Japón: La realidad que no se exporta. Paula

La realidad que no se exporta: el Japón de las prisas y la dificultad de comunicarse

 

Siempre que voy al comedor me encuentro con la posibilidad de escoger entre dos mesas: en una se habla chino y en la otra únicamente japonés. Puestos a poder escoger, elijo casi siempre la mesa en la que se habla japonés. El modo de proceder es situarme a una o dos sillas de distancia del nipón, espacio suficiente para enterarme de la conversación y no incomodarlo.

Una, antes de llegar espera que todos le vayan a recibir con los brazos abiertos, pero hay una realidad más poderosa: la de los horarios, las prisas, el esfuerzo tremendo que supone para muchos japoneses socializar, y más con una extranjera. Al principio me costó aceptar su falta de tiempo, sus prisas, sus “quedamos en 5 semanas” que para mí eran percibidos como falta de interés. “Queremos veros a los extranjeros de nuevo, pero es que los japoneses estamos muy ocupados” me explicaba en un momento de sinceridad una amiga japonesa. “Amiga” para mí, porque nos conocemos desde hace ya dos años. No estoy del todo segura de lo que me considerará ella.

La vida en Japón es exactamente eso: lo que no te venden. Lo que no interesa decir no se comenta, no se exporta. Compañeras de otros años me comentaban que se habían ido de Japón sin haber podido llegar a conocer realmente a los japoneses, después de meses conviviendo con ellos.

Pero una se hace dura, a base de situaciones complejas;  los nervios se debilitan y va llegando la comodidad poco a poco. A todo se acostumbra uno. Incluso a quitarle las espinas al pescado con los palillos.

Texto: Paula Fernández

Fotografía: Paula Fernández

1 comentario

Deja un comentario