Vergüenza Perú. Maltrato a mujeres impune

Llevo dos días intentando escribir esto… empiezo, borro, empiezo y borro. Porque duele. Porque da vergüenza. Porque hablar mal de mi país sabe a deslealtad. Pero en el Perú los derechos de las mujeres no importan y yo soy una mujer. Hace cuatro años una chica de veinticinco años fue arrastrada de los pelos, un salvaje calato*, cual caricatura, cual pesadilla, utilizó el cabello de Arlette como si fuera una soga, envolvió su mano asquerosa con él y barrió el piso con esa mujer. El video salió en televisión, todo el Perú lo vio. Han pasado cuatro años y tres juicios. Ella sigue luchando, ha recibido premios internacionales que la llaman “mujer coraje” y cosas similares. Él está libre aunque ahora se fugó, está “en la clandestinidad”… frase que todos los peruanos conocemos. Cuatro años y tres juicios… qué vergüenza, Poder Judicial Peruano. Tienes “el poder de administrar justicia en el Perú” y lo único que ejerces es tu poder. El poder de quitarnos la fe. El poder de humillar a las peruanas.   

El 12 de julio del año 2015 una  chica y un chico entraron a un hotel en la madrugada. A los quince minutos comenzó uno de los espectáculos más inauditos de la historia reciente del Perú, y eso es mucho en un país de realidad desaforada como el mío. Gritos de mujer pidiendo ayuda. La misma mujer intentando huir corriendo hacia la salida del hotel. Un salvaje en pelotas persiguiéndola y arrastrándola de vuelta hasta la habitación de la que ella huyó. Amenazas al personal del hotel que intenta defender a la chica, “¿tú sabes quién es mi papá?”, refuerzos, personal de serenazgo*, más amenazas, estación de policía. ¿Detención del troglodita? No. Sucedió en el Perú.

Lo que siguió es casi imposible de explicar. Un proceso judicial delirante en el que la vida de la víctima fue escrutada, porque es a ella a quien se juzga y no a él, pobrecito, claro, ¿qué habrá hecho ella para trastornarlo de esa manera? Seguro quiere plata, es puta, malvada, manipuladora, ¿o para qué entró a un hotel con él? Una sucesión de sentencias alucinantes, inocente, prisión suspendida, lesiones leves, la lucha de la víctima para que el caso se viera en Lima y no en la ciudad donde el papito del troglodita tiene “influencias”, etcétera, etcétera. Hace dos días, en Lima, se supo que la sentencia, que será dictada pronto, será de once años de prisión por el delito de Intento de Feminicidio. Inocente del delito de Intento de Violación. Claro, seguro la arrastraba calato de vuelta a la habitación para rezar el rosario, ¿quería violarla? ¡Eso no puede demostrarse! Arlette, la víctima, junto a su abogada, ha anunciado que apelará. Tiene abogada, ojo, la víctima tiene abogada. Sucede en el Perú. Dicho sea de paso, Arlette también es abogada, pero se requieren dos o más para defender a una peruana con la que barrieron el piso, a la que ahorcaron dejándole huellas e intentaron violar, aunque claro, eso lo dice ella, sabrá Dios si es verdad, las mujeres somos malas.

En el año 2018 hubo 149 feminicidios en el Perú, que se sepa. Hasta el día 1ro de julio del 2019 se han registrado 81.  La palabra “feminicidio” significa el asesinato de una mujer por el hecho de serlo y es cometido por una pareja, ex pareja, aspirante a pareja, etc. Una de las descripciones más acertadas que he leído dice queel feminicidio es consecuencia de la impunidad frente a la violencia sistemática contra la mujer, que, si es denunciada, es ignorada por las autoridades al considerar dicha violencia como un asunto doméstico, natural o hasta un castigo merecido”*. ¿Pero claro, quién le manda a Arlette entrar a un hotel con ese chico?

Creo, me parece, intuyo, (aunque claro, siendo mujer, mi percepción ha de ser malvada, ¿no?), que para ser considerada una víctima peruana debes estar muerta. Muy muerta. De preferencia, achicharrada. Como Eyvi, la chica de veintidós años que fue quemada viva en abril del año pasado por un fulano que estaba “enamorado”  de ella sin esperanzas. El bárbaro la bañó en gasolina en un autobús lleno y luego le prendió fuego. Eyvi fue a dar al hospital, la operaron más de veinte veces y duró un mes. Murió el primero de junio del 2018. Su asesino fue capturado de inmediato.

Creo que ese es el problema de Arlette, que no murió. Además, Arlette contesta, se defiende, llama a las cosas por su nombre, es irreverente, qué atrevida es esa mocosa. Ha llamado incompetente al sistema judicial, entre otras cosas. Esa chica jode mucho y todos sabemos que las mujeres somos más lindas cuando estamos calladitas.

Cuatro años lleva luchando una chica que logró escapar tres veces de una bestia que tiraba de ella. ¿Has intentado, mujer, empujar a un hombre alguna vez?  Yo sí. Lo hice con toda la fuerza de mi alma y no lo moví ni un centímetro. Arlette, la peruana homenajeada por instituciones de defensa de la mujer está apelando. Y yo no tengo más forma de ayudarla que escribir esto.

Qué vergüenza, Poder Judicial Peruano, ni el nombre mereces.

Úrsula Álvarez Gutiérrez

Arequipa, 10 de julio del 2019

 

*calato: peruanismo para desnudo

*serenazgo: policía municipal

* https://www.significados.com/feminicidio/

Estadísticas: https://www.americatv.com.pe/noticias/actualidad/feminicidios-2019-uno-uno-crimenes-contra-mujeres-n353912

 

Videos:

https://www.youtube.com/watch?v=_-2IA7IMjKM

https://www.youtube.com/watch?v=ujjkuTtIYJw

Úrsula Álvarez

Sobre Ursula Álvarez 26 Artículos
Arequipeña de origen cántabro (sobrina de Consuelo Bergés y sobrina nieta de Matilde de la Torre) Profesora de inglés en la Universidad del Pacífico de Lima Publica en Mujeres Mundi y en diversas revistas peruanas. Corazón partido entre el origen cántabro y su Arequita natal

6 Comentarios

  1. A cada momento y en todo lugar existe, habemos mujeres maltratadas ya sea por un energúmeno esposo u otro ( hijastro) que nos maltratan ya sea verbal, psicológica y/o patrimonialmente y a pesar de las denuncias… hay que esperar y esperar más a que la justicia se pronuncie 😢

    • Cierto Gladys…en cualquier parte del mundo mientras el patriarcado siga adelante habrá mujeres maltratadas, muertas, golpeadas. Por eso es tan necesario alzar la voz y que sepan los violentos que si atacan a una respondemos todas. Un abrazo y gracias por su lectura y su opinión

  2. Es tal cual como lo narras, desde tu indignación solidaria con la víctima, en este caso Arlette, indignación que también comparto, siendo del género del infame y cobarde agresor, porque aquellos que tienen la valentía de agredir, maltratar y hasta llegar a asesinarlas, no son más que unos cobardes, que frente a otro hombre, no tendrían siquiera la valentía de mirarlo a la cara.
    Pero peor aún, es saber y comprobar, que nuestro sistema de justicia no está actuando como debiera en muchos casos, las mujeres denuncian sus casos de maltrato y abuso, pero no hay la respuesta adecuada, esa mujer que denunció, posteriormente termina muerta por el mismo hombre al que ella denunció previamente.
    Ya vimos también, como en el mismo congreso se intentó blindar a un acosador, como fue el caso del congresista Mamani, a quien incluso algunas congresistas de su partido salieron a justificarlo; o sea, hay mucho trabajo por hacer en nuestra sociedad a todo nivel en este tema. Empezar por la educación a las nuevas generaciones sobre la igualdad de género.
    Mi solidaridad con Arlette Contreras, y que no se rinda en su búsqueda de justicia, nosotros estaremos apoyándola desde nuestras trincheras.

    • Gracias Luis. Así es. Meter la mano a una mujer es algo que hasta un congresista puede hacer en el Perú, sin consecuencias. Vamos a intentar cambiar eso, escribiendo, contándolo.

Deja un comentario