Víctimas menores

Una noticia vuela en estos días, que me hace cambiar la vista. Por pura impotencia, por incapacidad de leer o enterarme de detalles macabros. No es que quiera eludir la realidad, en absoluto, es que reconocer que nuestra sociedad no puede proteger a la infancia, no puede o no quiere, apartar a esos pequeños de progenitores macabros, me supera.

Soy consciente de la gravedad, de lo delicado del caso, de la incapacidad que asumimos como sociedad ante el drama de una pequeña de cuatro años que ha sufrido maltratos inimaginables.  Soy consciente de que jamás se puede legislar en caliente, a tenor de producir mayores dislates que los acontecidos. Lo que sí debiéramos hacer, como sociedad, es tomar medidas para minimizar el drama y cambiar determinados conceptos, que se demuestran obsoletos, porque debiera asustarnos y contraernos las entrañas saber que a nuestro lado es posible destrozar hasta la muerte a una pequeña y que nadie haga nada.

En unos tiempos en que procrear se considera derecho, en que es posible elegir sexo,color de pelo y de ojos, parece que frivolizamos que debajo de esos genes a los que creemos tener derecho, se esconde un ser humano peqeñito, muy frágil, muy débil, que él sí, tiene derechos inalienables e intangibles. El niño/a es el que debiera primar ante cualquier otro derecho. Consideramos padre y madre al que concibe, dueño absoluto de su progenie, capacitado per se para la crianza. Y eso es erróneo, al calor de las informaciones dramáticas de los últimos tiempos. No, el parir o engendrar no nos hace padres/madres. Es el día a día, el cuidado y el amor con que cumplamos con la obligación de una crianza sana lo que nos hace merecedores o no del titulo de madre/padre.

Por lo que he atisbado (ya les digo que no he podido enfrentar toda la información) se conoce que las autoridades no han estado atinadas para proteger a la pequeña, que había sido ingresada antes y los propios médicos notificaron la certeza del mal trato. Es error inaudito, dejar a un ser tan pequeño desprotegido, que debe tener responsables y penas,   pero debemos dar un paso más. No debiera existir propiedad de padres incompletos sobre vástagos. Debiera desaparecer esa frase que siempre me ha asustado: es mi hijo y hago lo que quiero. No, es tu hijo y eso te obliga a hacer lo que debes, no lo que quieres. Las autoridades debieran estar más prestas a las denuncias, a las carencias. Al producirse el  menor atisbo de abandono, de falta de cuidados, de maltrato, la custodia debiera retirarse de inmediato. Sé las dificultades que conlleva, incluso que puede dar lugar a injustas sentencias. Imagino el dolor de un niño cuando pierde a sus padres, porque es sabido, que aun los más maltratados o vejados, mantienen un amor y fidelidad al padre y/o madre digno de admirar.

Asumiendo todo, no podemos permitir que en una sociedad avanzada,  una pequeña sea torturada hasta morir y nadie haga nada. Son demasiados. Aunque fuera uno solo, ya sería mucho, pero son bastantes  los que mueren o sufren torturas o abusos a manos de familiares o por abandono. Demasiado dolor que no debiera caber en cuerpos tan pequeños.

 María Toca

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Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

  1. Me ha gustado mucho lo que has escrito María. Nadie hizo nada. Todos callaron. Que yo tampoco quería decir nada sobre esta horrible noticia. Gracias por hacerlo. y con tu permiso siempre, lo he compartido.

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