Volvemos tierruca

La tierra de tu padre está tirando de mí, Guapo, tal como hizo contigo. Me llama con voz tan alta que obedezco y nuestro regreso está a días de distancia. Regreso, sí, nosotras regresamos a la tierruca, aunque no sea nuestro país, aunque nunca hayamos estado allá, aunque pronunciemos la s, la c y la z exactamente igual; tu hija y yo volvemos a tu tierruca y lo hacemos en tu nombre, Guapo, porque ningún infarto impedirá a tus ojos de amo del mundo ver tu tierruca otra vez. Yo te llevo, abuelo.

Estaremos de pie en el muelle desde el que partiste en un velero, Chapetón. Aunque ese muelle ya no exista, aunque tengamos que imaginarlo, tú y tu dragón me soplarán el lugar exacto desde el que zarpaste. Nos despeinará el viento que te despeinó y veremos el horizonte que tú viste cuando iniciaste la vida de aventuras que te convirtió en leyenda. Buscaremos la central de bomberos voluntarios de Santander, la que ayudaste a crear en mil ochocientos noventa y cuatro, Chapetón, ojalá exista todavía el acta de fundación para ver tu firma otra vez, como lo hicimos en Mollendo. Guíanos con tus ojos de cielo a través de tu tierruca, bisabuelo.

Volvemos, tío Fernando, a ver por fin tu mar, tuyo y sólo tuyo, el mar de tus galernas. Peina tus bigotes de chiste, ponte tu sombrero y llévanos del brazo por las calles donde derramaste tu encanto, yo llevaré tu bastón, cuéntanos en verso tu vida valiente, héroe nuestro. Veremos, aunque sea desde afuera, la casa que cobijó tu vejez y el pesado y doloroso fardo de tu conocimiento de la vil naturaleza humana, señor juez.

‘Señor de arriba’, vamos a encontrarte, sabrosura de cerebro genial y lengua mordaz. Toma un café con nosotras y cuéntanos, tío Domingo, ¿qué sentiste cuando te defendiste tú solo y recién graduado de la demanda por ‘injurias’ que te puso el general más poderoso de tus tiempos y ganaste? ¿Eres tú, tío Domingo, el origen de la inconformidad, como indica mi olfato?

Volvemos por ti y por los tuyos, Intelectual. Pegaré mi nariz al suelo como hacías tú cuando buscabas minas y encontraré los locales de tus periódicos aunque no quede ni una piedra de ellos. Tu bisnieta y yo estaremos de pie en el lugar donde alguna vez quedó el hogar que formaste con La Divina Providencia,  estiraremos los oídos del alma y reiremos con las carcajadas de tus niños fantásticos y un segundo después oiremos las voces de las nietas que no conociste inventando arengas feministas. Heredé tu olfato, Intelectual, con él hallé la rama que el horror cortó cuando la infamia traicionó a tu nombre. Tu árbol está completo, tatarabuelo, ¿sabías que hay sabios estudiando sus frutos? ¡Ah! ¿Quieres saber cómo hallé nuestra rama perdida? Olía a loco, Intelectual.

Volvemos a nuestra tierruca, a aplanar las calles de La Marinera; a arroparnos con el olor a mar; a reconocer todos los tonos de verde que existen y ver el palacio donde la tía Julia pospuso su dolor y tejió un par de alas de libertad para su nieta; a detenernos frente a la casa saqueada e invadida que sin embargo sigue tan de pie como estará siempre su dueña, quien nos llamó ‘tribu de gente rara’ con toda razón.

Regresamos, tierruca. A abrazar a los vivos con toda el alma y honrar a los muertos allá donde vivieron. Tú vas con nosotras, abuelo.

Para Eva y Carmen.

Úrsula Álvarez Gutiérrez

Arequipa, 13 de mayo del 2019

 

‘Empezamos por confundir los papeles: zapateros hablaron de marina, marinos hablaron como zapateros; zapateros escribieron en los periódicos, periodistas escribieron con los zapatos; enmudeció quien debió hablar, hablamos quienes debimos escucharle; en esta construcción, como en la otra, aquel a quien se pedía cal, subía ladrillo, el albañil aserraba madera, el carpintero levantaba tabiques… cuando ya el peón se había metido a dirigir la obra. Ha sido una lástima…bajo esos escombros de la asolada fábrica, yace sepultada una generación vencida.Domingo Gutiérrez Cueto. El Atlántico,  Santander 4 de setiembre de 1890. 

‘…ni ahora, ni antes, ni nunca me ha quitado el sueño el afán de aspirar el aura popular para la que pienso que no son bastante amplios mis pulmones…’  Fernando Gutiérrez Cueto. El Atlántico, Santander 19 de setiembre de 1890.

 ‘Una fanfarronada inútil no es patriotismo; gritar es hacer ruido…se confunde el corazón con los pulmones. Antonio Gutiérrez Cueto. El Atlántico, Santander 28 de octubre de 1892.’

‘Mientras que la escuela higiénica, racional, verdadera casa y hogar de la infancia, taller donde se forma en el culto y amor al trabajo, no se considere como un derecho de todo niño, como una obligación ineludible de las generaciones adultas hacia las que a serlo se preparan, no daremos un paso en el camino del progreso y de la legítima civilización.’ Aurelia Gutiérrez Blanchard. El Telegrama del Rif, Melilla, 28 de octubre de 1931.

‘…una nada corriente familia cántabra que podría dar materia, si ese modo de novelar continuara vigente, a una de aquellas “sagas” de las que tan celebrados títulos produjo la novelística europea de finales del siglo pasado y de la primera mitad del presente…’ ‘Sólo voy a decir algo de uno más de los Gutiérrez Cueto. Éste no fue capitán de barco, pero capitán sí que lo fue. Enrique Gutiérrez Cueto fundó y dirigió…otro diario… En diez años de vida (no se la permitió más larga su liberalismo, que entonces era aquí tan pecado como lo es hoy ser marxista), dejó fama de ser uno de los mejores diarios de provincias – la familia, sin duda exagerando, decía que el mejor –’  Consuelo Bergés. Raíz y fruto al viento de un escritor que se fue. Revista Triunfo Número 655. 19 de abril 1975. Archivo PDF facilitado por José Ramón Saiz Viadero.

‘¿Qué haremos en Santo Domingo? Nos pregunta y responde: “Yo daré clases de lo que sea, de Música o de Filosofía. Nada me arredra.”’ Eulalio Ferrer Rodríguez, 41 días en el mar, parafraseando a Matilde de la Torre Gutiérrez. AL PUERTO DE LA ESPERANZA. Libro de homenaje a cerca de 600 exiliados españoles y al Puerto de Coatzacoalcos, Veracruz, México, que los vio arribar el 26 de julio de 1940. Alfonso Vera Canales – Septiembre 2005. Archivo PDF facilitado por José Ramón Saiz Viadero.

‘Lo que diferencia al hombre del animal es que el hombre es un heredero y no un mero descendiente’.  José Ortega y Gasset

 

Sobre Ursula Álvarez 21 Artículos
Arequipeña de origen cántabro (sobrina de Consuelo Bergés y sobrina nieta de Matilde de la Torre) Profesora de inglés en la Universidad del Pacífico de Lima Publica en Mujeres Mundi y en diversas revistas peruanas. Corazón partido entre el origen cántabro y su Arequita natal

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