¿Y si no fuera España?

Me encanta imaginar, a veces, escenarios sin estar condicionado por mis muy patrióticas raíces y el peinado engominado del celebérrimo jefe de escuadra que, para nuestra mayor gloria, nos vigila a fin de que no nos salgamos de la recta línea que diseñó para nosotros el muy amado dibujante patrio, amo de los sinos de su pueblo, inefable amigo y admirador del reich y del héroe antisemita que despertó su poderío, creador indescriptible de destinos inefables y hacedor de grandezas, aún contra nuestra propia y mezquina visión que nos impide imaginar nuestra celestial potencia. Sabemos que de no ser esta España nuestra España, esto sería muy distinto. Al contrario que en países que se dicen demócratas faltando claramente a la verdad, aquí, los corruptos dimiten y son enjuiciados motu proprio y no se esalza a criminales y, bajo ningún concepto, se protege a bábaros y torturadores que en otra época hayan podido causar daño a quién tratara de derribar tiranos.

Nadie duda, porque es indubitable, de la buena fe de los políticos que velan por el desarrollo de nuestros más altos ideales y gestionan con la mayor de las honestidades nuestros caudales, cuidando de poner por delante en todo caso, el bienestar de los ciudadanos más desfavorecidos y poniendo freno a la avaricia de esos empresarios sin escrúpulos que nada tienen que ver con la honradez que nos caracteriza; que es seña indiscutible de nuestra singular e inigualable raza y síntoma característico de nuestra magnificencia y de la heróica herencia de quien designó, para continuar elevando nuestra singular grandeza y nuetro heróico sino, a un Rey Emérito que, por la gracia de Dios, jamás de los jamases ha faltado a sus obligaciones y, siempre, con el debido respeto, ha mantenido a sus queridas responsablemente silenciadas por deferencia y, redundando, responsabilidad. La exquisita forma en que los gobiernos sucesivos han sabido mantener en cintura a los buitres de la industria que anteponen una vida de solaz e irrefrenable libertinaje al bien común es, a más de ejemplar, ejemplarizante, impidiendo, con sus renuncias personales a la participación en los negocios de la gran industria, la proliferación de prevaricadores que hayan tratado de aprovecharse de lo público y controlado los abusos de quienes, por avatares de la vida, se han visto empobrecidos por causas ajenas a las justas levas impositivas o el abuso indecente de la esclavitud en las empresas.

 

La forma magnífica en que quienes velan por nuestra tranquilidad, protegen nuestras fronteras de personas que lo mismo pudieran no ser trigo limpio, y dejan fuera el riesgo, no será nunca bien pagada; ni lo será la aplicación con que se invoca a los poderes sobrenaturales de la madre de Dios que desde siempre y gracias a nuestros guías espirituales han velado por la seguridad de nuestra unidad, nuestra grandeza y nuestra libertad, para ayudarnos en los más nimios problemas y que, a todas luces, den sus frutos como bien podemos comprobar con el aumento de personas que han encontrado empleo en medio de este maremagnum económico que, contra la naturaleza del hombre, trata de imponerse ante la oposición firme de nuestros gobernantes.

 

Me encanta  esta España que con la banda sonora original del NO-DO, me narra, desde los muy afamados y libérrimos medios de comunicación, una historia que quieren empobrecer y empañar algunos indeseables que no han sabido asumir la transición desde la libertad, orgánica y serena, de nuestro, tristemente ausente líder, hasta esta maravilla de país en el que mientras no despiertes, todo está de maravilla. O todo estaría…, si no fuera España

Texto:Federico A. Gutiérrez Gómez

(Jhetró Legrand)

Fotografía: Lola K. Cantos.

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Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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