Confianza plena

Algunos días una grita como loba desesperada aullando a sus iguales y busca respuestas tirita para el desconcierto por lo incomprensible.

Por la violencia que araña a los más débiles, la maldad que nos negamos a asumir como parte de los seres humanos; sí la maldad.

Esos días una lee poesía, ingiere valerianas de amistad y respira dándose oxígeno medicina que sirve y no anestesia en forma de árboles, río y quietud.

Sin embargo, al ser la vida ineludiblemente un espacio de compensación, hay otros días en que el maniqueo lugar del bien parece instalarse en todos aquellos con los que se encuentra.

Y el cajero del supermercado atiende tan amable, educado y diligente que incluso pareciera que sus jefes le pagan bien.

Y la señora verborréica del autobús tiene en un chico joven, de esos que etiquetamos como ninis a un oído atento y respetuoso, que responde una y otra vez la misma pregunta infantil de si quedan muchas paradas para el hospital y la una sonríe con él.

Y dos compañeras de camino, deliciosas mujeres que abrazan por mensaje telefónico a una y ríen con ella compartiendo anécdotas que salvan del sufrimiento visto cada día al trabajar.

Y una colega emplaza a comer juntas un mediodía lluvioso en ineludible invitación a compartir de lo que hay; comida y confidencias.

Y alguien al otro lado pregunta con afán de respuesta larga ¿qué tal te encuentras cariña?

Y entonces, en ese exacto entonces, sabes que ese es uno de los días de confianzaplena, en los que te has vuelto creyente.
Y das las gracias por estar aquí.

María Sabroso.

Sobre María Sabroso 29 Artículos
Sexologa, psicoterapeuta Terapeuta en Esapacio Karezza. Escritora

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