LOMLOE ¿más de lo mismo?

Hay muchas cosas que no me gustan de la LOMLOE, también conocida como Ley Celaá. Lo principal es que no plantea ninguna mejora estructural del sistema educativo público. Dicha mejora requiere más personal, escuelas más grandes y más aulas, o, lo que es lo mismo, más dinero. ¿Qué dónde está ese dinero? Una parte la tienen los banqueros, que de momento han devuelto solo el 6,6% del rescate financiero que han ido recibiendo desde 2008. La otra parte se desvía al lucrativo negocio de la escuela concertada. Un dato revelador: mientras se desmantela la educación pública, cuya financiación aumentó solo un 2,3% desde 2007 a 2017, el gasto público en la concertada creció un 24,4% en ese tiempo.
El caso es que el pato lo siguen pagando los de siempre: los ciudadanos de clase trabajadora que son usuarios de unos servicios públicos cada vez más precarios. Por eso me toca mucho las narices que los que nunca se han preocupado por la educación pública, los que han llevado su desmantelamiento en su programa político, los perrillos falderos de los banqueros y de la concertada, vengan ahora a manipular con bulos la lucha por la defensa de la escuela pública. A buenas horas vienen esos caraduras a preocuparse por la educación del alumnado con necesidades educativas especiales (NEE), que, cabe recordar, está en su mayoría en centros públicos, porque a la concertada no le sale rentable.  ¿Cómo tienen VOX, PP y Ciudadanos la poca vergüenza de utilizar la legítima preocupación de tantas familias de alumnado con NEE para sus fines particulares? VOX hasta llevaba en su programa electoral de 2016 la eliminación de la educación especial; programa que, por cierto, eliminaron de su web hace unos días.
La Ley Celaá tendrá muchos defectos, pero no se propone eliminar la educación especial. El texto aprobado en el Congreso dice exactamente en su disposición adicional cuarta que el Gobierno debe llevar a cabo “un plan para que, en el plazo de diez años, los centros ordinarios cuenten con los recursos necesarios para poder atender en las mejores condiciones al alumnado con discapacidad”. Al mismo tiempo, el texto insiste en la continuidad de los centros de educación especial. Nada nuevo bajo el sol. No van a cerrar por ley los centros de educación especial. No van a cerrar por ley tampoco las aulas específicas. Sin embargo, eso no quiere decir que debamos bajar la guardia ante los reiterados recortes que sufre el servicio público.
En la escuela pública llevamos muchos años luchando por que el derecho a la educación especial esté garantizado para todo el alumnado con NEE. Llevamos años reclamando más especialistas de Pedagogía Terapéutica y más aulas específicas y, a la vez, que disminuyan las ratios de las clases ordinarias para favorecer la necesaria inclusión de los alumnos con NEAE. El Personal Técnico de Integración Social y los Intérpretes de Lengua de Signos Española, dos cuerpos prioritarios para la atención del alumnado con NEE, llevan meses peleando contra la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía por la subrogación y la mejora de sus condiciones laborales después de la externalización de su servicio, o, dicho sin eufemismos, después de su privatización. ¿Cómo se atreven PP, Ciudadanos y VOX a fingir preocupación por el alumnado con NEE de la educación pública?
Dad media vuelta, que aquí no os queremos. ¡No metáis vuestras zarpas en la lucha de la escuela pública, nuestra lucha!
Alberto Lavín
Sobre Alberto Lavin 7 artículos
Alberto Lavín Compae vive en Andalucía, donde trabaja como profesor de Enseñanza Secundaria y es militante político y sindical por un mundo justo.

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