Los negocios de la pandemia

 

Hay más de 60 equipos en el mundo trabajando para crear una vacuna contra el coronavirus, pero van muy despacio

Una declaración de Bill Gates al New England Journal of Medicine explica esta lentitud. “Es necesario que los gobiernos pongan los fondos porque los productos para la pandemia son inversiones de muy alto riesgo; el financiamiento público minimizaría los riesgos para las empresas farmacéuticas y ayudaría a que se metieran en este tema con los dos pies”. Los capitalistas quieren que el Estado ponga los fondos y las empresas se lleven las ganancias.

Para que el negocio sea completo, Gates remata: “Finalmente, los gobiernos deben financiar la compra y distribución de las vacunas a la población que la necesita”. Es decir, el Estado financia la producción y luego compra los productos a las empresas. La propuesta de Gates desnuda la verdad: no se avanza en las vacunas si no hay ganancia garantizada.
Los buenos negocios de la pandemia. La industria farmacéutica y de insumos médicos está viviendo un momento de esplendor.

India, por ejemplo, todos los años se registran más de 100.000 muertes infantiles evitables por neumonía, mientras que la vacuna le genera a Pfizer ingresos anuales por alrededor de US$5.000 millones

En las últimas décadas, las multinacionales farmacéuticas lograron, por medio de las patentes, ampliar su monopolio sobre la producción de remedios a casi todos los países, aunque con grandes contradicciones. En 1997 el gobierno sudafricano, en su necesidad de hacer frente a la epidemia de SIDA, promulgó una ley que permitió suspender las patentes necesarias para proveer los remedios requeridos, a pesar de la cerrada oposición de los Estados Unidos y las multinacionales . En 2001, durante la llamada crisis del ántrax, los Estados Unidos y Canadá hicieron lo mismo: suspendieron la patente de la ciprofloxacina que poseía Bayer para todo el mundo. En el caso de Estados Unidos, bastó la amenaza; no llegó a suspender. Se dio, entonces, la paradoja de que el país abanderado de la defensa de las patentes monopólicas de la industria farmacéutica, apeló al
recurso soberano que combatía en el resto del mundo. Un mundo sin patentes solo es posible sin propiedad burguesa “Llevamos demasiado tiempo aceptando el mito de que el régimen de pro-
piedad intelectual es necesario”, escribió recientemente Stiglitz. “Imaginemos un mundo en el que
una red mundial de profesionales médicos monitorea la aparición de nuevas cepas de un virus con-
tagioso, actualizan periódicamente la fórmula establecida de su vacuna y luego ponen esa información a disposición de compañías y países de todo el planeta… sin cuestiones de propiedad intelectual y sin monopolios farmacéutico…” Pero la norma es la realidad que él mismo denuncia: las leyes del capitalismo buscando aumentar la renta del capital, y que solo puede desaparecer con la desaparición de esas relaciones de propiedad.
El capitalismo es la traba que impide derrotar de un golpe a la pandemia. Hemos visto a la burguesía imperialista mundial implantar los planes de ajuste que destruyeron los sistemas de salud,
incluso en sus propios países de origen; hemos presenciado su lucha contra las cuarentenas como en Estados Unidos, Italia, Brasil y otros sin reparar en las muertes ni en la diseminación del virus;
estamos viendo ahora como realiza pingües negocios a costa de la necesidad de los pueblos y al mismo

tiempo sigue recibiendo subsidios y privilegios del Estado con fondos que deberían ir al pueblo en cuarentena. Los trabajadores y el pueblo deberán avanzar hacia la estatización de los servicios de salud y la producción de insumos, remedios y vacunas. Bajo control de los trabajadores deben
ser puestos al servicio de la lucha contra la pandemia. Estas medidas, acompañadas con la suspensión de los pagos de la deuda externa y el impuesto a las grandes fortunas, permitirían acelerar la superación de la pandemia y liberar a la Humanidad de la prolongación de estos horrores y sacrificio de vidas.

Reynaldo Saccone, ex presidente de la Cicop (Sindicato de
Profesionales de la salud de Provincia de Buenos Aires, Argentina)
La industria farmacéutica

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