Sofía Casanova

 Sofía Casanova es un personaje desconocido, incluso en su tierra, Galicia,  controvertida y extraña vida la que llevó esta mujer, nacida el 30 de Septiembre en A Coruña. Su padre abandona a la familia siendo ella pequeña, lo que les supone vivir en penuria, socorridos, en parte por el abuelo Juan Bautista Casanova. A los doce años se traslada con su madre, hermanos y abuela, a Madrid donde comienza sus estudios de poesía y declamación. A los quince años, su madre envía unos poemas encontrados en un cajón de su habitación al Faro de Vigo, sin que ella sepa nada. Un mentor amigo de la familia real la introduce en la corte de Alfonso XII, donde es reconocida como poeta insigne. El rey se muestra rendido admirador de la poesía de Casanova  y costea su primer libro .  Con tan solo veinte años, Sofía Casanova, hace amistad con  Emilia Pardo Bazán,  Concepción Jimeno Gil, Zorrilla, Manuel Machado, entre otros. Se movía tanto en la corte como en los ambientes intelectuales con la facilidad que le proporcionaba su genio.

 

Al tiempo, conoce al que sería su marido, el polaco Wincenty Lutoslawski con el que marcha a Polonia, instalándose en Drozdowo, siendo, desde entonces, Polonia su segunda patria profesándole un amor profundo hasta el final de su vida, sin dejar por eso de amar a Galicia a la que vuelve todos los años, en verano.  La pareja tiene cuatro hijas, pierde una con cinco años, lo que la sume en una profunda depresión. Su matrimonio comienza a hacer aguas debido a que Lutoslawski buscaba un  hijo varón para perpetuar el apellido…con otras mujeres.  Sofía cansada de sus infidelidades y distanciamiento, decide abandonarle y vuelve a España. Durante los años que vivió en Polonia , jamás perdió ni el arraigo ni el idioma.

Con los diversos viajes de su marido, aprovechó para seguir escribiendo y aprender, además del castellano y gallego que conoce, el francés, inglés, alemán, polaco, ruso y portugués. Conoce a Tolstoy, a Marie Curie y a Morel Fatio, del que escribió una biografía.

Al volver a España en 1905, colabora con ABC, Debate, Blanco  y Negro. Castelao la ilustra uno de sus libros: Princesas del amor hermoso. Imparte numerosas conferencias y realiza obras sociales.

En 1906 le hacen miembro de la Academia Gallega de las Letras. Estrenó una obra de teatro, apadrinada por Galdós, al que le une amistad y ciertas ideas misóginas. El argumento de la obra  condenaba al feminismo resurgente en Europa, como causa de desorden familiar. Sofía Casanova, tuvo siempre un ideario conservador, monárquico  y profundamente católico, a pesar de su peripecia vital.

En una de sus vueltas a Polonia, donde viven sus hijas, la sorprende el estallido de la I Guerra Mundial. Se hace enfermera, dirigiéndose al frente, lo que convulsiona su vida, ya que toma conciencia del horror bélico. Las peripecias que sufre  atendiendo a innumerables heridos de campaña darían para una larga novela de aventuras. Propugna en sus crónicas, que no dejó de enviar a España, un distanciamiento de Alemania. Se sentía profundamente nacionalista polaca, por tanto tomó conciencia de la nación que adoptó y propugnó su independencia. Cuando los alemanes entran en Varsovia, huye con una de sus hijas hacia Minsk, Moscú, poco después se traslada a San Petersburgo.

Presencia la caída del zar, con el que ha sido critica, por la corrupción y el desbarajuste que presencia en los últimos tiempos. Narró, como corresponsal, la muerte de Rasputín y entrevistó a Troski, al que consideraba el más inteligente integrante de la Revolución . Está presente en todos los sucesos de la revolución de Octubre. Presencia, aterrada, el fusilamiento de la familia del zar. Recordemos su profundo conservadurismo y se mantiene adepta a la monarquía como forma de gobierno tradicional. En las revueltas revolucionarias, recibe un golpe en los ojos, lo que le hace perder mucha visión que no recobrará jamás.

 

En 1918 Polonia recupera la libertad, Sofia Casanova vuelve a su amado país de adopción a celebrar su independencia. Poco después regresa a España donde se la recibe como heroína, haciéndosele numerosos homenajes ya que se ha convertido en la primera corresponsal de guerra mujer de la historia.

Desde 1920 a 1930 escribe de continuo más de 400 artículos. Es propuesta para el Premio Nobel, le conceden diversas condecoraciones en España.

Contempla la llegada de la República con el escepticismo y la prevención de quien aborreció la bolchevique. Se da la circunstancia de que el gobierno cerró ABC, con lo que ella perdió su trabajo, cosa que jamás perdonó al régimen republicano. Siempre temió que en España se reprodujeran los sucesos de Octubre en Rusia.

 

En 1938, ya en plena guerra civil, Franco la manda llamar y se reúne con él en Burgos, quedando entusiasmada con su figura y lo que representaba el golpe militar al que apoya sin fisuras. Vuelve a Polonia donde la historia vuelve a salir a su encuentro ya que la sorprende el estallido de la II Guerra Mundial.

Vive con cierta tranquilidad en la Polonia ocupada, bajo la protección de España. Contempla desolada la terrible realidad de los campos de concentración, pero poco hace por denunciarlo. Regresa a España con la División Azul.

 

En 1952, la Real Academia Gallega la nombra miembro honorario. Intenta seguir escribiendo, desde la precariedad de estar completamente ciega.  Dicta a su nieto los artículos que piensa publicar y él se los trascribe. Torcuato Luca de Tena, le da la espalda negándose a la posibilidad  de seguir publicando en ABC, lo que la desanima totalmente. Pierde la voluntad de vivir, regresando a Polonia para morir poco después, el 25 de Enero de 1958.

Sofia Casanova, a lo largo de su intensa vida,  escribió más de 1200 artículos, 5 novelas, 8 novelas cortas, muchos relatos, ensayos, teatro, poesía. Tradujo diversas obras de otros autores. Una magna obra que se ha desdibujado al igual que su figura.

Quizá ser mujer, ser de derechas pero rebelde y libre, conservadora pero rompedora en su propia vida, le haya pasado factura. Sofía Casanova se ha movido en tierra de nadie, sin cobertura ideológica coherente. Como fuera, su historia, y su obra bien merecen revisión.

María Toca

Sobre Maria Toca 292 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

    • Le aseguro que Galdós forma parte de mi santuario literario. Me enorgullezco de ser galdosiana militante, y me precio de conocer su obra, incluso he realizado un ensayo sobre ella. Mi opinión, que le justifico si lo desea, es que don Benito fue un gran misógino a la forma de su siglo. Fue hijo del XIX, con los miedos, las fobias y los atavismos de entonces. Reitero que es una opinión que puedo justificarle sobradamente, pero solo es eso: una opinión. Si para usted, querida Mónica, don Benito no lo era , perfecto. De todos modos, si revisa la obra de la que hablo en el artículo, por la que decidió apoyar su puesta en escena, quizá cambie de opinión. O si lee, por ejemplo, La Deseheredada, o La de Bringas, en donde repite hasta la saciedad los estéreotipos femeninos negativos. Hay que decir, que don Benito, conocía y mucho, a doña Emilia Pardo Bazán, a Margarita Xirgú y a grandes mujeres de la época, pudo tomarlas como ejemplo de arquetipo femenino más positivo que las que muestra en sus novelas. Por otro lado, geniales. Considero a Galdós el más grande novelista del XIX y casi de la historia de la literatura española, al tamaño de Flaubert, Sthandal y Balzac.
      Un saludo y gracias por su colaboración con @LaPajarera

  1. Compartimos entonces admiración por Galdós, yo le tengo medio santificado también. Leí muchas obras suyas de jovencilla aunque ahora ciertamente lo tengo un poco abandonado. Mi opinión al respecto, opinión también, qué duda cabe, es que nadie puede sustraerse a su época. No niego que tuviera un punto machista, visto con los ojos del ya siglo XXI, pero a mi entender hay una diferencia abismal entre machismo y misoginia. Galdós retrató como nadie la parte más miserable del ser humano, tanto de hombres como de mujeres. Describe con destreza las miserias de los hombres, en masculino quiero decir, y no por ello pienso que odie al género masculino. A la mujer le dedica más páginas y pienso que quizá el estereotipo negativo le resultaba más atractivo a la hora de escribir porque probablemente dé mucho más juego pero no creo en absoluto que fuera producto de cierta misoginia. Más bien le sirve para ensalzarlas, para darles la visibilidad que no tenían e incluso para justificarlas. Lo que yo recuerdo de sus novelas, el poso que me dejaron, es justo lo contrario de la misoginia, una admiración y dedicación a la mujer claras. Confieso que es un autor al que tengo idealizado y además no se ven las cosas de igual modo con veinticinco que con cuarentaitantos. Releeré los libros que me recomienda para ver si mi opinión sobre este grandísimo progresista de su época me llega a decepcionar con los ojos de hoy, aunque de entrada estoy casi segura de que no va a ser así. Muchas gracias por la respuesta y por la página y un saludo.

    • Estoy en plena revisión de lectura de Galdós, precisamente como consecuencia del ensayo del que le hablé. Cierto es que era hijo de su época, y como tal tenía una visión parcial de la mujer. Estoy de acuerdo…en parte, porque como le decía antes, tenía cerca mujeres de envergadura, rompedoras en su época, no tomó de ninguna de ellas prototipo para escribir. En sus novelas, la riqueza y variedad de mujeres, es amplia, pero en todas la frivolidad y un cierto desmán romanticoide que las conduce al descalabro, es constante. Fíjate en Fortunata, una y otra vez, cae en las redes de Sta. Cruz, como en La Desheredada, que ocurre lo mismo, con Joaquin Pez. La salvación está en un matrimonio que las repele, nada de trabajo, estudio, o redención por la libertad. Al mismo tiempo, describe la frivolidad, siempre en manos nuestras.
      Hay un pasaje de La Desheredada (estoy ahora con esa novela, por eso la nombro tanto) en la que Miquis, personaje valorado, casi perfecto que manifiesta el ideario del propio Galdós, que le responde a su enamorada: para qué vas a aprender cosas, para que tus bonitos ojos van a leer. Nada de hacerte sabia, el papel de una mujer bonita está en la cocina, haciendo buenos guisos, en el control del hogar y en ser bonita para mi disfrute. El párrafo es más amplio, y le aseguro Mónica, que desgarra un poco.
      Don Benito, fue hombre de lupanar, hombre de amantes variadas, jamás se casó, tuvo varios hijos (en Santander hay una saga, debido a sus veraneos) y solo reconoció a la última, hija de una sirviente que tuvo en Santander al final de su vida, María Galdós, se llamaba. Ella le heredó.
      Fue un gran escritor, me alegra encontrar gente que le adore como yo, pero…un gran machista. Quizá, tiene razón, y lo misogino no sea del todo acertado.
      Un abrazo y le agradezco mucho su participación en @LaPajarera.

  2. Querría pensar que los comentarios del tal Miquis no se correspondían con el ideario del escritor y que sólo trataba de describir una época que fue lo que fue. Estamos en el siglo XXI y oigo similares comentarios de mucha gente, la caverna como la llaman por ahí. En fin, mi padre era machista, pero su grandísima valía me hizo fácil el perdonárselo. Haré lo mismo con mi adorado Galdós, al que leeré en breve. Sus obras completas me esperan a pocos pasos. Un abrazo, y gracias de nuevo.

  3. Uff, sólo leer que era un frecuentador de burdeles, y que tuvo varios hijos por ahí, me da un asquito.. Lo siento no formo parte del club de fans de don Benito.

    • Valoramos su obra…aprendo tanto, me ha dado tantos buenos momentos que le perdono un poco su machismo. Era el XIX…nos trataban como a zarrapastros, el era paternal y protector, es como esos abuelos que adoras pero no aguantas. Fue el más grande novelista de ese siglo ( con permiso de Clarín) tiene una obra inmensa. No se casó por mantener su libertad y porque tenía hermanas que le cuidaban .
      Se compasiva con él…
      Un abrazo y gracias por tu colaboración

  4. Ja ja.Peor me lo pones . Menudo vividor. Y pensar que la gran Emilia Pardo Bazan tuvo una relación con él.. En fin.. Es que a mí lo de perdonar el machismo por ser buen escritor (o buen padre) me chirría un poco. Pero debe de ser por el hecho de que soy más feminista que lectora de literatura. Pero bueno , tampoco quiero polemizar . Agradezco tú respuesta a mi comentario y desde luego aquí tienes una “abonada ” a tú muy interesante blog , Maria. Un beso.

    • Nos quedaríamos sin escritores, sin pintores, sin escultores…Nos quedarían tan pocos, Amanda…Intento separar la obra de la personalidad del creador, por no morirme de rabia. Lo importante es que denunciemos, que hagamos campaña sin parar a fin de que en un futuro el patriarcado se quede como el esclavismo, una lacra de la historia.
      Gracias y esperamos no defraudarte.
      Saludos.

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