90 años de la Sanjurjada

   “La guerra civil está agotada en sus móviles porque ha dado exactamente todo lo contrario de lo que se proponían sacar de ella, y ya a nadie le puede caber duda de que la guerra actual no es una guerra contra el Gobierno, ni una guerra contra los gobiernos republicanos, ni siquiera una guerra contra un sistema político: es una guerra contra la nación española entera, incluso contra los propios fascistas, en cuanto españoles, porque será la nación entera quien la sufra en su cuerpo y en su alma

“Y entonces, cuando los españoles puedan emplear en cosa mejor este extraordinario caudal de energías, cuando puedan emplear en esa obra sus energías juveniles que, por lo visto, son inextinguibles, con la gloria duradera de la paz, sustituirá la gloria siniestra y dolorosa de la guerra. Y entonces se comprobará una vez más lo que nunca debió ser desconocido por los que lo desconocieron: que todos somos hijos del mismo sol y tributarios del mismo arroyo. Ahí está la base de la nacionalidad y la raíz del sentimiento patriótico, no en un dogma que excluya de la nacionalidad a todos los que no lo profesan, sea un dogma religioso, político o económico. ¡Eso es un concepto islámico de la nación y del Estado! Nosotros vemos en la patria una libertad, fundiendo en ella, no sólo los elementos materiales de territorio, de energía física o de riqueza, sino todo el patrimonio moral acumulado por los españoles en veinte siglos y que constituye el título grandioso de nuestra civilización en el mundo”

“Pero es obligación moral, sobre todo de los que padecen la guerra, cuando se acabe como nosotros queremos que se acabe, sacar de la lección y de la musa del escarmiento el mayor bien posible, y cuando la antorcha pase a otras manos, a otros hombres, a otras generaciones, que les hierva la sangre iracunda y otra vez el genio español vuelva a enfurecerse con la intolerancia y con el odio y con el apetito de destrucción, que piensen en los muertos y que escuchen su lección: la de esos hombres que han caído magníficamente por una ideal grandioso y que ahora, abrigados en la tierra materna, ya no tienen odio, ya no tienen rencor, y nos envían, con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el mensaje de la patria eterna que dice a todos sus hijos: Paz, piedad, perdón”

Párrafos de un famoso discurso de Manuel Azaña.

 

 

«Salvaré a España del marxismo cueste lo que cueste. No me importaría matar a media España si tal fuera el precio a pagar para pacificarla«.

Francisco Franco en entrevista de prensa

«Hay que sembrar el terror… hay que dejar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros»

 

General Mola

 

 

 «Hay que borrar del diccionario las palabras perdón y amnistía»

General Queipo de Llano

 

“Por supuesto que los matamos. ¿Qué esperaba usted? ¿Qué iba a llevar 4.000 prisioneros rojos conmigo, teniendo mi columna que avanzar contrarreloj? ¿O iba a soltarlos en la retaguardia y dejar que Badajoz fuera roja otra vez?»

General Yagüe

 

 

 

 

 

Con tantas efemérides se nos pasó ayer el noventa  aniversario de un hecho importante en nuestra historia. El diez de Agosto de 1932 tuvo lugar el intento de golpe de estado, llamado la Sanjurjada.  La intentona fue protagonizada por el general Sanjurjo,  molesto con el gobierno de Azaña, debido a que veinte días antes fue sustituido como Director General de la Guardia Civil, aunque venía cociéndose el descontento militar desde mucho antes. La ineficacia del ejército español,  mostrada en la guerra de Marruecos, hizo que Manuel Azaña quisiera modernizar y poner orden en las instituciones militares oxidadas y terriblemente jerarquizadas además de corruptas. Era inviable el gran numero de generales y coroneles del ejercito que lo hacía inoperativo en los conflictos modernos, por lo que Azaña envió (o intentó enviar) a la reserva a un gran número de ellos, provocando el descontento del anquilosado ejercito. Era un retiro dorado, con paga integra y respeto a la antigüedad, pero todo lo que viniera de los gobiernos republicanos eran mal recibido por el estamento militar totalmente politizado y mancomunado con la monarquía.

El golpe de Sanjurjo,  fracasó estrepitosamente pero sirvió como ensayo para el siguiente, el del 18 de Julio de 1936. Que también fracasó pero supuso la sangría y el descalabro de las ideas progresistas y democráticas en España arrojándonos a las tiniebla de la historia durante décadas…que aún duran.

El general Sanjurjo intentó emular a Primo de Rivera en su golpe monárquico de 1923,  propiciando la intentona desde Sevilla. El gobierno de Azaña,  estaba informado de los movimientos golpistas, tomó medidas rápidas en contra de los conjurados, además de que aún el entusiasmo inicial republicano hacía difícil que se unieran grupos civiles y militares de base a la intentona.

El general se trasladó en coche desde Madrid, junto con su hijo, militar también, a Sevilla desde donde pretendía irradiar a todas las Capitanías la asonada. Desde la casa del marqués de Estivel, donde organizó su cuartel general, al que se unieron una veintena de mandos militares, dirigiría las coordenadas del intento golpista. Desde ahí lanzó el bando militar para la sublevación:

«Queda declarado el estado de guerra en toda la región andaluza, con las consecuencias que dicho estado lleva consigo. Como Capitán General de Andalucía, asumo el mando concentrado en mi autoridad de todos los poderes. Así como Dios me permitió llevar al Ejército español a la Victoria en los campos africanos, ahorrando el derramamiento de sangre moza, confío en que también hoy me será permitido, con mi actitud, llevar la tranquilidad a muchos hogares humildes, y la paz a todos los Espíritus.
¡Viva España Única e inmortal!»

 

El financiero Juan March y las fuerzas vivas monárquicas se adhirieron al intento, pero fallaron mayores apoyos, así como la rápida intervención del gobierno de Manuel Azaña hizo que el siniestro golpe, fracasara. Sanjurjo fue detenido, condenado a cadena perpetua y luego amnistiado, exiliándose en Portugal hasta momentos más propicios, que surgieron en Julio del 36, con la mala suerte que cuando su avión despegó para encabezar la revuelta golpista, se estrelló. Mal pensados creen que el general Franco o su baraka, algo tuvieron que ver con el accidente mortal.

Se suele decir, con desagradable frecuencia, que fueron los desmanes de la República quienes propiciaron el golpe de Franco. Se insiste en la quema de iglesias, en los crímenes de los “rojos” en las checas, y no digamos cuando nos nombran, como colofón del horror, a Paracuellos con el fin de justificar el golpe de estado de 1936. El argumento es la equidistancia que nos intentan convencer de que  “todos fueron malvados”los dos bandos fueron iguales” Obviando que la represión sangrienta franquista fue intensiva después de la victoria, incluso en zonas donde el golpe triunfó desde el primer momento, por tanto poco o nada malo pudieron hacer los llamados “rojos” mientras el sadismo de los triunfadores se ensañaba con inocentes. Obviando, por encima de todo, que la represión franquista duró cuarenta años…o más, si añadimos los crímenes perpetrados durante la Transición por camadas fascistas o policía incontrolada, de los que hemos dado buena cuenta en nuestras páginas.

https://www.lapajareramagazine.com/diferencias-entre-la-represion-republicana-y-la-franquista

https://www.lapajareramagazine.com/historia-de-la-transicion-ni-pacifica-ni-democratica

Diferentes historiadores e hispanistas llegan a la misma conclusión, la represión franquista fue premeditada, fruto del interés de exterminio que tenían los golpistas sobre las personas que no profesaban exactamente sus mismas ideas. Se trató de alargar la guerra, de producir escabechinas sangrientas durante años con el fin de generar terror, muerte y como consecuencia la eliminación del ideario democrático, socialista o simplemente liberal. Un genocidio premeditado mientras que los lamentables y terribles hechos luctuosos en tiempos republicanos se produjeron como represalia del golpe de Franco, de los bombardeos o de rencillas y venganzas que aprovecharon el momento de desorden durante 1936. Los sucesivos gobiernos republicanos no solo repudiaron los actos criminales, sino que fueron duramente reprimidos en la medida que la situación caótica y de guerra, permitía. En el  bando fascista la violencia era sistémica y programada.

El aborrecimiento de cualquier idea que fisurara aunque fuera ligeramente, el ideario ultra conservador , fue continuo y obsesivo desde el mismo momento de la proclamación de la II República.

Sin esperar ni un día, el mismo 14 de Abril de 1931 se comenzó a conspirar contra el nuevo régimen  reuniéndose en la casa del conde de Guadalhorce, Rafael Beigenes, Calvo Sotelo, Yanguos Messía y se duda si también estaban  Ramiro de Maeztu y José Antonio Primo de Rivera. La prensa de derechas, como el  ABC de Torcuato Luca de Tena, así como el capital, encabezado por Juan March, pusieron toda la carne en el asador de la conspiración antirrepublicana. Los monárquicos fueron absorbidos por el fascismo recalcitrante y podemos constatar en los discursos de Gil Robles (que luego se trasformó en demócrata y lloraba por los años de exilio y dictadura) el tufo fascista/nazi y la amenaza constante y violenta hacia los republicanos.

Los monárquicos alfonsinos, entre los que   se encontraban militares que habían participado activamente en la Dictadura de Primo de Rivera, como los generales José CavalcantiLuis Orgaz YoldiMiguel Ponte y Emilio Barrera, suplicaron la ayuda italiana a toda prisa.  El 24 de febrero de 1932 el general Barrera se entrevistó con el embajador italiano en Madrid Ercole Durini di Monza al que comunicó que su objetivo era llevar al gobierno a hombres que «se opongan al bolchevismo y restauren el orden.

Hacemos notar que en las elecciones de 1931 la extrema izquierda española, conjuntada en un grupo de varios partidos no obtuvo más que el 1,7 de los votos, con solo tres diputados en el Parlamento. La conjunción de izquierdas moderadas, que iban desde los Radicales de Lerroux, Izquierda Republicana de Azaña, al Psoe, es decir una conjunción de partidos burgueses republicanos (el Psoe era el más izquierdista de la coalición) lograron  un 72,9 de los votos. Ese era el bolchevismo que asustaba tanto a los monárquicos fascistas españoles.

No fue hasta la guerra civil y el consiguiente abandono que sumieron las democracias burguesas a la II República, cuando el gobierno legal vuelve los ojos hacia Moscú que ofrece ayuda. Cara, con permeabilidad de enviar a su gente para controlar los frentes además de la utilización del PCE como el canal de la ayuda. Fue en 1936 cuando el PCE toma vuelo ante la llegada de armamento, de espías soviéticos y de las Brigadas Internacionales. No antes…que apenas tenía significado en el país, no así el movimiento anarquista con la CNT y la FAI como buques insignia revolucionario,  justo a los que más se acusa de los desmanes producidos al estallar la guerra. Obviando también los casos como el de Melchor Rodríguez, anarquista confeso, que paró las criminales sacas de Paracuellos.

Desde hace tiempo los historiadores más cualificados revisan las viejas acusaciones al gobierno de Negrín,  de su caída en brazos comunistas, que ha sido argumento falaz durante años de calumnias y falsedades históricas. No sabemos qué hubiera ocurrido de haber ganado la República la guerra, pero lo que nos consta es que el bolchevismo y el peligro comunista solo estaban en las mentes enfermas de una derecha autoritaria.

Creo que nuestra historia está llena de tópicos mal intencionados, la mayoría  se forjaron en la propaganda franquista y han progresado hasta la actualidad. A la República la atacaron desde el principio. Jamás hubo ni el más mínimo intento de fidelizarse al sistema democrático por parte de los espurios intereses del poder económico, religioso y militar español.

Daban igual las medidas, daban igual los discursos conciliadores y apaciguadores, para los partidos de derechas y las oligarquías nacionales todo era condenable. Había que proteger los privilegios de una oligarquía económica, escasa en esos momentos,  pues la mayor parte del territorio español se sustentaba sobre un feudalismo agrario que condenaba a gran parte de los habitantes peninsulares al Medievo. Los terratenientes armaron al falangismo, al tradicionalismo y a criminales que asesinaban a campesinos y trabajadores por el simple hecho de tener esperanza de dignidad y poder llevar pan a casa. La iglesia y la milicia se unieron  en el aquelarre golpista desde el primer momento.

Que en agosto de 1932 ya hubiera un golpe de estado planificado y realizado por un alto mando militar,  nos confirma lo dicho anteriormente. Si fracasó no fue por falta de apoyo o de fondos, simplemente estaba mal organizado y mal dirigido por Sanjurjo. Franco y el resto de milicos, aprendieron la lección y anotaron errores para no fallar en la próxima intentona. Que fallaron, porque el golpe solo triunfó en unas cuantas capitales, aunque a estas alturas…muchas personas nos tememos que la prolongación de la guerra fue premeditada por el caudillismo militar para arrasar a conciencia con la disidencia.

No hay más que comparar discursos entre los gobernantes de la República y los jefes militares golpistas. Donde Manuel Azaña, Prieto, incluso Negrín (que injustamente se le ha tratado cuando lo que ansiaba era alargar el plazo para unir nuestra guerra a la mundial y también   poder salvar vidas propiciando la huida de españoles al exilio) ponían dolor, y desgarro, los militares expresaban la saña vengadora de una calaña cruel.

El mapa europeo propiciaba el discurso ganador y sanguinario de los golpistas, pero ellos nadaban divertidos en el mar de sangre de la represión buscando el dominio total de sus ideas, jamás el hermanamiento o la reconciliación.

Se trataba de aplastar. Se trataba de exterminar al bando contrario. Se olvidaron  que el odio genera resentimiento y este azuza la memoria. Y la Sanjurjada fue el triste inicio de la contienda.

María Toca Cañedo©

 

Sobre Maria Toca 1282 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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