Berta Benz

Cuando se dice la frase patriarcal e injusta de que detrás de un gran hombre siempre camina una gran mujer, creemos que en la mayoría de casos –sino en todos- se trata de una falacia absoluta que podríamos  invertir el sentido perfectamente. Pensamos que debido a la sociedad patriarcal, muchas mujeres empujaron a sus compañeros hacia fines cuyo motor y origen eran ellas mismas, pero al no poder por las leyes que consideraban a la mujer incapaz,  proyectaron en sus compañeros sus  los logros.

Fue el caso de Berta Benz, nacida Bertha Ringer, en una familia adinerada de Pforzheim, en el Gran Ducado de Baden el tres de Mayo de 1849.

Ya de soltera mostró dotes emprendedores utilizando parte de  su patrimonio en inversiones en la industria del hierro, que le produjo pingues ganancias. Al casarse con Karl Benz,  según la legislación alemana, dejó de  tener derecho a su patrimonio y a las ganancias obtenidas con él para engrosar el del marido.

Karl Benz no era rico, su familia pasó penalidades puesto que el padre falleció  teniendo Karl solo tres años viéndose obligado a trabajar desde joven. El pasatiempo de  Benz  eran las bicicletas, las arreglaba llevándole su afición a  buscar un  lugar para dedicarse de forma profesional al arreglo de las mismas.  El primigenio taller era de Max Rose y Friedrich Wilhelm Eßlinger, que se dieron cuenta de la presteza y el talento de Karl con la mecánica por lo que fundaron una pequeña compañía con él como socio.  El crecimiento fue rápido,  pronto llegaron a tener más de veinticinco empleados, dedicándose a la fabricación de  motores industriales de gas en la ciudad de Mannheim donde residían.

Karl Benz, instaló uno de esos motores en un  monocilíndrico, de 958 cc y 0,75 cv refrigerado por agua en un triciclo que condujo por la ciudad durante el año 1885.

Su compañera Berta, que para entonces había tenido  cinco hijos, Eugene (1873), Richard (1874), Clara (1877), Thilde (1882), y Ellen que nació en (1890), se entusiasmó con la idea, trabajando codo con codo en el taller con él y aportando sus conocimientos de mecánica para la que mostraba una enorme destreza. Observaba y estudiaba en silencio los avances de las investigaciones de su marido. Invirtió todo su capital en la empresa del marido, con gran escándalo de su familia que consideraba los trabajos de la pareja poco menos que fantasías irrealizables.

El 29 de Enero de 1886, Karl Benz solicitó la patente número 37435 para un vehículo motorizado de cuatro ruedas, la Benz Patent-Motorwagen. Daba comienzo el sueño que cambió al mundo y la forma movernos por él. El vehículo de motor.

Conseguida la patente, Benz sufrió sucesivos fracasos en la conquista de un motor que consiguiera avanzar unos cuantos kilómetros, por lo que se desanimó abandonando el proyecto. No así Berta, que a su dinero e inteligencia unía una capacidad de resistir descomunal por lo que decidió dar un golpe de mano al proyecto.

En la  madrugada de un día de Agosto de 1888, junto con sus hijos  Richard y Eugen, de 13 y 15 años respectivamente, hizo algo considerado ilegal en la época, comenzar un viaje en el vehículo sin comunicárselo al marido, partiendo desde Mannheim hasta Pforzheim. Berta solo había dejado una nota en la mesa con el desayuno: “voy a casa de mis padres”. Lo que ocultó es que lo hacía conduciendo ella sola el vehículo que había financiado. Dio comienzo a un viaje histórico que a lo largo de más de cien kilómetros el trío formado por Berta y sus hijos  tuvieron los más variados percances en el trayecto pero consiguieron llegar desde el punto de partida hasta Pforzheim, donde residía la familia de Berta. La duración del histórico viaje fue de doce horas.

Durante el trayecto, debía parar en todas las fuentes con el fin de refrigerar el motor con agua. El vehículo tenía un tanque de gas al que había que suministrarle 4,5 litros de gasolina. Debía usar también ligroína, un disolvente de petróleo imprescindible para que funcionara el motor, que solo estaba disponible en farmacias, por lo que tuvo que parar en una de ellas en la ciudad de Wiesloch para comprarlo. Usó una pinza para el pelo para reparar el sistema de ignición y también una de sus ligas para recubrir un cable eléctrico pelado. Necesitó la ayuda de un herrero para reparar la cadena de trasmisión  llegando a utilizar   el alfiler de su sombrero para limpiar una tubería de combustible, que se había bloqueado. En las pendientes que encontraron, los chicos Eugen y Richard, debían empujar el automóvil porque este no tenía la suficiente fuerza para subirlas.

Pasó por diferentes  pueblos asustando a su paso a los habitantes, provocando escándalo y no pocas críticas por la peculiaridad de ver a una mujer manejando un extraño artefacto que hacía ruido y soltaba humo. El viaje legendario demostró que el invento era válido y puso de manifiesto cómo debían perfeccionarlo a fin de conseguir un prototipo que funcionara perfectamente. Berta fue solventando los percances sufridos y aprendiendo con ellos.

A su llegada al destino, envió un telegrama a Karl, que fue a buscarlos convencido de que el proyecto tenía futuro. Era un vehículo propulsado por un cilindro de 2,5 caballos de fuerza y motor de cuatro tiempos. La velocidad media obtenida fue de 40 kilómetros hora. El camino de vuelta a casa, Berta Benz condujo el prototipo con su familia en el mismo.

Berta no solo condujo y financió el soñado vehículo sino que trabajó codo con codo en el taller con Karl, a ella le debemos el invento de las pastillas de freno y de mejoras en la mecánica del automóvil.

Poco a poco, se perfeccionó el invento dando lugar a la fabricación en cadena y a la creación de la industria automovilística que sin Berta Benz, no hubiera sido posible.

Trabajó sin pausa hasta su muerte en Ladenburg el cinco de Mayo de  1924

 

En 2008, el Bertha Benz Memorial Route fue aprobado oficialmente como una ruta para el patrimonio industrial de la humanidad. Esta sigue el camino que Bertha Benz realizó durante el primer viaje de larga distancia del mundo descrito previamente. Es posible revivir los 194 kilómetros a partir del seguimiento de las señales que indican la ruta desde Mannheim (vía Heidelberg) hasta Pforzheim (atravesando la Selva Negra), y su correspondiente trayecto de regreso.4

En 2011, se celebró el primer Bertha Benz Challenge (Desafío Bertha Benz) en dicha ruta, para automóviles con nuevas tecnologías en desarrollo (híbridos, eléctricos, de hidrógeno) y con el lema «movilidad sostenible en la vía para automóviles más antigua del mundo». También en 2011 su historia quedó plasmada en una película.2

https://www.youtube.com/watch?v=WIureBz5b0U

María Toca Cañedo©

Sobre Maria Toca 1064 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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