Cambalache y amigos de Puigdemont

 

A pesar de este calor infame que me(nos) tiene postradas porque hoy, ahora mismo, el termómetro anda por los 35º ¡en Santander! lo cual no es cosa menor, al menos para mí que me quedo momificada y solo con las justas neuronas de guardia rigiendo la cabeza. Como digo, a pesar de ello, no dejo de preguntarme qué se dirán en estos días los del «a por ellos» los que arrancaban lazos amarillos con saña y pedían cadena perpetua para los golpistas del Procés cuando escuchan a sus lideres, que «bueno…son chicos majos menos algún alborotador». En serio que me gustaría conocer sus argumentos de defensa de la suplica feijoana para conseguir un pacto con Junts y con PNV.
Que no es que la izquierda no haya tenido que tragar cosas del estilo, pactos contra natura y tal…pero con la aspavientosa derrama verbal que se han gastado las derechas patrias, los infames discursos descalificando al gobierno con insultos tan graves y dañino, no para el propio gobierno, que también, sino para el sistema, para la subsistencia de una democracia que adolece de precariedad desde que nació y que ellos zarandean cada poco cuando pierden, con las malas formas de mal perdedor. Imagino que comer tierra les supondrá que el colon se les irrite. O no.


Y es que creo que lo de ahora es hacer política. No lo de antes. Por eso algunas no valemos. En política se pacta con el infierno, en política no hay amigos ni enemigas, hay concordatos y momentos. En política (no digo que gusto, digo que es) hay que tragar muchos sapos, por eso cuanto menos aspavientemos, mejor. Cuanto menos demonicemos al adversario, mejor. Menos tierra hay que tragar cuando en donde dije digo, digo diego. En política hay unas líneas rojas que son las lógicas a un sistema democrático, o simplemente las recogidas en la Carta Universal de los Derechos Humanos, la línea roja que pisa Vox de forma continua. Hasta ahí se llega, dentro, puede ocurrir de todo. Los que hoy discuten acaloradamente, mañana firman convenios y se estrechan las manos con miradas sonrientes. Y está bien que esto sea así porque lo contrario supondría romper la baraja democrática o hacer una revolución que a muchas nos encantaría, pero si no es mayoritaria mejor que no porque requeriría baño de sangre. La política es pacto y consecución de lo posible en miras de seguir el ascenso de la convivencia y de la justicia social. Por eso, algunas no valemos y estamos en otra barricada. Pero es eso y quien vale lo hace y quien no lo entiende tiene un pie pisando peligrosamente el fanatismo.

Los que antes gritaban condenando el cava catalán al ostracismo y mostrando desprecio por el color amarillo andan ahora como vaca sin campano acortando distancias con el huido. Con los infames que dieron un golpe de estado y había que ir “a por ellos” ¿Recuerdan? Ahora son solo chicos traviesillos y si se abstuvieran o les votaran en el Parlamento veríamos a Feijoo estrechando la mano del huido y compadreando políticamente con él. Al fin y al cabo, entre derechas se entienden, deben de pensar en Génova 13 que andan a la búsqueda de una maquinita que nos provocara amnesia a toda la grey hispana.

Claro que al Capo di Capos, siempre le queda masticarse un tamayazo. O cuatro… porque cuatro son los votos que necesita el gallego para llegar a abrir la puerta de Moncloa y obtener la llave del paraíso de los fondos públicos, del dinero que llega de Europa para llenar la bolsa de amigos y confrades de la Santa Cofradía de la Corrupción, cuya sede sigue estando en Genova 13

Lo que observo es que a Feijoo no le gusta trabajar, porque empezar a negociar un lunes cuando ha podido ir adelantando durante días no se comprende. A menos que las larvas oscuras que crecen en los pasillos genoveses anden tamayeando desde atrás.

En serio, les digo. Si alguna/o de los lectores/as de nuestro magazine puede y quiere, me haría un grato favor si me explicara que piensan del cambalache del compadreo  con Puigdemont.

Es para una amiga, saben…

María Toca Cañedo©

 

Sobre Maria Toca 1570 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

2 comentarios

  1. Entre sinvergüenzas anda el juego, en Madrid desde aquello no hemos salido de la miseria moral además de pobreza.
    Al fin y al cabo sería un pacto de delincuentes, pues junts es el PP catalán.
    Un saludo

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