CUESTA

Cuesta mantenerte alejada de las noticias trágicas, de la inmediatez de las redes y sus patadas a la tranquilidad.
Cuesta no empatizar con las mujeres afganas, la huida imposible, sus criaturas, la angustia.
Cuesta volver tu mirada hacia el mar displicente cuando acabas de saber que dos compañeras más han sido asesinadas por el terrorismo machista y un bebé indefenso a manos de su padre hace días.
Cuesta pasear ligera por la orilla de los paraísos y ver caminando a tu lado a un chico de piel oscura y sonrisa luminosa tan sumamente cargado de collares, sombreros y colchas que apenas puede andar con soltura.
Cuesta ilusionarte con un viaje de fin de semana, lento y displicente, de esos sin programa previo y no quebrarte con y por el hombre que te pide dinero en la puerta del restaurante sudoroso, ácido y triste.
Cuesta saber que una amiga lo está pasando mal y no tienes fuerzas para ponerle presencia diaria, lo que más necesitaría además de dinero.
Cuesta leer sobre aquellos que se juegan la piel huyendo del terror, los que van por el mundo buscando un espacio donde existir y son tratados como delincuentes.
Cuesta pasar días olvidando imágenes de personas heridas en una matanza, en un terremoto nocturno, abrir las ventanas virtuales al mundo y notar que el oasis es eso, una burbuja que construimos privilegiadamente para oxigenarnos por un tiempo.
Un oasis de una tarde, dos días, unas vacaciones.
Y cuesta, al tomar monodosis de aire de realidad, sonreír.
Por mucho que quien está cerca de ti te anime con una de esas frases tipo para acallar conciencias sensibles con sentido de la justicia social.
-¡Sonríe, mujer, sonríe, que estás de descanso!
Pues sí, cuesta estar en paz cuando afuera hace guerra.
Y que no me lancen bombas de determinismos, karmas e individualismo capitalista neoliberal, que respondo con la espada verbal que lacera, digo y me digo:
María, nunca dejes de ver lo privilegiada que eres.
Por mucho que la olvidadina sea la medicina social de nuestros días, prescrita para no sentir.
Sobre María Sabroso 51 artículos
Sexologa, psicoterapeuta Terapeuta en Esapacio Karezza. Escritora

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