Entrevista a David Saavedra

Denso, muy denso. Controvertido y escabroso texto. Promocionado por una entrevista de Jordi Evole , que no vi y que tal vez me puso en guardia sobre su mensaje, afortunadamente hice caso de consejo con más garantía (para mí, que soy un poco fóbica a los mass media) y leí el libro del que habla no sé si todo el mundo pero sí mucha gente. Memorias de un ex nazi, escrito por David Saavedra. El ex nazi.

No es frecuente que alguien salga de “la burbuja” –nombre que da el protagonista de la historia a la militancia nacionalsocialista-  y pueda o sepa contarlo con la lucidez suficiente para hacer un tratado sociológico sobre la amalgama de ideas o no ideas que forjan la ultra derecha y el nacionalsocialismo, porque me consta que el autor quiere desligar ambos conceptos.

David Saavedra llega a la militancia política siendo un adolescente, quizá es la edad en que la mayoría se entrega a ideales varios. Afirma el autor  que el milagro es que no todos los adolescentes se hagan nazis…Una fraternidad firme, pocas ideas pero seguras y sencillas de entender que cohesionan las dudas solventándolas con soluciones poco complicadas, un código de honor, enemigo exterior, victimización por la  confabulación del mundo contra ellos (los elegidos) que descubren la verdad verdadera y sienten que poseen el anillo de la historia. Explicación a miedos producido por lo  que no entienden, cómo el feminismo o las personas lgtbi.  Una amalgama de conceptos básicos, poco elaborados pero firmemente explicados que dan seguridad cuando todo es incierto, cuando el mundo se tambalea, no se es hombre aún y todo se vuelve ambiguo.

La adolescencia es periodo harto complejo, lleno de miedos, inseguridades y dudas, dar respuesta a todo ello, convierte a estas ideologías en algo terriblemente peligroso porque echa raíces en unas emociones y pulsiones que son muy difíciles de erradicar.

David, dice en alguna entrevista que a él en su colegio le dieron charlas sobre drogas, alcohol, le explicaron la historia, incluso le hablaron de sexo pero jamás le explicaron el peligro de ciertas ideologías. Nadie le habló de fascismo, nazismo, o de Franco. Conocía bien a los fenicios, cartagineses, la conquista de América…pero nada sobre lo que le supuso al mundo el horror de ideologizar el fascismo y el nazismo, de manera que su curiosidad y rebeldía le condujo a buscar información sobre lo que no se decía. Sobre los perdedores de la II Guerra Mundial. Su pasión por esa etapa de la historia le llevó de forma rodada a entrar en esa “burbuja” silente pero peligrosa. En probar el veneno del sesgo de confirmación al que alude de forma contundente en el libro

¿En qué consiste ese sesgo?: Buscamos información  que reafirme nuestras ideas, que nos den la razón, sin interferencias que nos cuestionen los sesgos emocionales que conforman la ideología. Eso lleva a David a creer que un grupo de judíos se reparten el mundo y confabulan contra la raza blanca para realizar un mestizaje que destruya la civilización occidental, que viole a nuestras mujeres fecundándolas  para producir  subseres. Porque la raza condiciona al personal de forma absoluta. Con lecturas ingentes del Mein Kampf,  La marcha hacia el Reich, de Leon Degrelle que le cautivó totalmente y de paso también las Waffen SS y todo lo publicado por Joaquin Bochaca, entre otros. En esa charca se nutre el joven con el convencimiento del convencido. Porque es algo en lo  que David insiste, él estaba predispuesto, todo lo que vino después fue sesgo de confirmación incuestionable.

Cualquier concepto social es tamizado por la ideología. No bebe de las fuentes, ni le interesa, por eso un día en que un amigo ajeno a la “burbuja” le regala un libro de Yanis Varoufakis y más tarde El Capital de Marx  descubre que sus mentores jamás han leído nada de lo que critican,  el estallido de su mente fue un detonante que lo deja tumbado.

Veinte años nada menos se pasó David dentro de la mitología neo nazi. Veinte años de su vida con colegas, casi familia, con una sola meta firme, conseguir la sociedad ideal nacional socialista  que su ídolo Adolf Hitler concibió en los años veinte del siglo pasado.

Hay una frase en el libro que resume bien lo que es la vida de “la burbuja” de cualquier burbuja, la dice el psicólogo Tim Urban: “Yo quiero creer esto, si no encaja con la realidad no cambio mi visión, cambio la realidad”

Y eso hacen en cuanto son fanatizados, van cambiando la realidad al antojo de la ideología. Sin más.

David Saavedra nos ofrece también un análisis certero de la psicología de estos chicos –hablo en masculino porque son grupos masculinos en su mayor parte, la mujer es o novia de…o la puta del grupo, es decir que su función es la que delimitó claramente el nazismo o el fascismo- Confirma un temor que debiéramos tener en cuenta. Las redes sociales nutren su fanatismo. No necesitan páginas encriptadas o búsquedas extrañas, en absoluto. La formación de los mal llamados “lobos solitarios” que un día deciden matar a jovencitos socialdemócratas como Anders Brevik, el criminal de Utoya, o Timothy McVeigh el asesino de Oklahoma, es muy fácil. Basta con buscar en Google información, descargarse libros de iluminados, hasta los manuales para construir armas de guerra se encuentran en las redes sin mucho esfuerzo.

Sembrada la ideología del odio racial, del machismo exacerbado de la lgtbifobia es cuestión de tiempo que alguien salte y de el paso a la violencia. Violencia sin control porque no hay grupos, ni antecedentes. Son buenos chicos, callados, introvertidos que pasan horas ante el ordenador, quizá se rapen la cabeza y se tatúen, pero no siempre…

Saavedra, nos refiere con detalle los grupúsculos afines que pululan por la sociedad. Nazis, hay pocos, nos dice -nazis intelectualizados como él- Hay franquistas, falangistas, ultras del fútbol y toda una pléyade de subgéneros que brotan al calor del atractivo que ofrecen las ideologías sencillas, gregarias y grupales y fanatizadas.

Afirma con contundente seguridad, David Saavedra, que si bien Vox no le considera un partido nazi (por su apoyo a Israel, principalmente)  sí ha llevado al Parlamento un discurso que ellos, tiempo atrás, solo se atrevían a expresar en bares de confianza y bajando la voz. El discurso xenófobo, antifeminista a ultranza, racista, homofóbico ha calado hasta ser normalizado de tanto repetirse. Todas hemos escuchado discursos en el Parlamento español, en Ayuntamientos o CCAA que harían palidecer de envidia al doctor Goebbels.

El fanatismo da sentido a una vida hueca, vacía de contenido o plena de dudas, que son despejadas de forma sencilla con lenguaje asequible y emocional. El miedo acaba cuando entra el fanatismo en el entendimiento y la vida se torna más lúcida y clara. Claridad, hermanamiento con el grupo y un fin en la vida, ese es el atractivo que ofrece la ideología ultraderechista para los jóvenes.

No son locos, en absoluto, son solo personas desorientadas que encuentran un asidero y se aferran con ganas a él. Tampoco son seres perversos, más bien desvalidos. Lo que pretenden es salvar el mundo porque están convencidos de que SU verdad es la verdad absoluta por más descabellada que nos parezca.

David Saavedra dice que la pandemia le aclaró las cosas. En los negacionistas ha encontrado respuestas a muchas de las preguntas que se hizo al salir de la “burbuja

Da igual que se propugne que las muertes por Covid no existen y todo es un invento,  que la tierra es plana, o que los ovnis ayudaron a Hitler, incluso las teorías de la oquedad de la tierra. Lo más descabellado tiene su escucha, porque les hace sentirse importantes…Están en el “secreto” son los descubridores del gran engaño de la sociedad. El miedo se acaba y se sienten importantes. Han leído opiniones de opinadores que opinan…Hablan de marxismo sin haber leído a Marx, de ciencia sin conocer ni un ápice de la sabiduría científica.

¿Cómo combatir ese fanatismo? David, encontró el camino leyendo  y bajando a su infierno particular para intentar sanearlo. Dice que lleva cuatro años en el intento…y que aún le queda tarea. Nosotras podemos hacer mucho, con información, con la verdad, bebiendo de los orígenes, intentando que nuestros jóvenes beban del origen, sin sesgos  manipuladores. La verdad nos hará libres, dice el Evangelio.

Y busquen el libro, les aclarará mucho la forma de combatir el peligro que acecha de forma visible.

María Toca Cañedo©

 

Aquí les dejo la entrevista que David Saavedra nos ha concedido.

Ante todo, David, quiero  agradecerte la atención, primero de responder a nuestra demanda, luego acceder a la entrevista-

Al contrario, gracias a vuestro medio por tomarse la molestia de ponerse en contacto conmigo.

 

Tu historia, David, es dura. Cuesta comprender, visto desde fuera, cómo es posible que viviendo dentro de una familia amable,  bien estructurada un adolescente caiga en las garras de  la ideología nazi. Bien es cierto, que te he oído decir, que lo difícil es no caer. Quisiera que me explicaras y a nuestras lectoras (que no hayan leído el libro, cosa que deben remediar de inmediato) cómo se hace el traslado de ser un chico normal, a convertirte en nazi. ¿Achacas todo a la falta de información, al deseo gregario de la adolescencia de pertenecer a grupo, o sentirse importante? ¿Hay un componente emocional o de carácter?-

-¿Y quién no siente en algún momento la necesidad o el deseo de ser parte de algo? Somos seres sociales y creo que esa pulsión está inscrita en nuestros genes tras cientos de miles de años de evolución. La esencia misma de las redes sociales, se basan además de en otros mecanismos, justamente en satisfacer esta necesidad que me atrevería a calificar de básica.

El problema es que nuestra sociedad, que es la que debería absorber todo esto se encuentra rota e incapaz de construir un proyecto agregador del que todos queramos ser parte. Son determinados discursos con proyectos de Patria los que empiezan a acaparar estos impulsos y no parece que en el futuro inmediato vaya a surgir un proyecto de signo contrario capaz de hacerle frente-

 

Negar la historia es patrimonio común del fanatismo. Lo constato a diario. Negar hechos, o dudar de ellos. Hemos visto con dolor como en la pandemia se han cuestionado la verdad del Covid, cosa que se puede verificar hablando con sanitarios o visitando un hospital ¿Te parece tan fácil manipular la historia habiendo motivaciones emocionales previas? y de ser así ¿qué motiva a un joven a creer que el Holocausto en mentira y que Hitler era un héroe?-

-En los temarios de hoy día podemos leer “Historia de los fascismos” o “Ideologías totalitarias” junto a otras etiquetas que confieren a estas dinámicas una dimensión ideológica o hasta política. Aquí está el problema y no es otro que transformar una cuestión únicamente sicológica y que nada tiene que ver con la política o el mundo de las ideas en problemas políticos que únicamente se analizan como tales.
Hoy, año 2021 estamos salvando las distancias y apariencias de nuevo en la casilla de salida. Han fracasado décadas de concienciación, proyectos educativos y generaciones de supuestos avances sociales. Todo ha sido en vano porque en ningún momento se ha comprendido la naturaleza del problema. No me canso de repetirlo: cuando llegué a los libros, al revisionismo del holocausto y al mensaje fascista, yo ya era desde hacía años un extremista. Todo este tiempo se ha creído que las ideas eran la causa cuando en todo caso eran una consecuencia muy tardía-

Hablas en tu libro de libros, de amigos que te acompañaron y sembraron la duda…Ese Miguel, confieso que me ha seducido por su inteligente camino hacia ti. Crees posible la redención  ideológica realizando el mismo camino o tu caso es fruto de casualidad-

-Es algo que está por ver. Si yo soy la excepción de una norma o un motivo para la esperanza. Ser capaz de provocar en otros las reacciones y cambios que yo mismo viví, es el destino futuro de todos mis esfuerzos-

Comparas en tu libro la pertenencia a la “burbuja” con otras adicciones: drogas, alcohol…En mi generación vivimos la terrible experiencia de la casi desaparición de una generación víctima de la heroína, cocaína y drogas de diseño ¿Es hoy la ideología de extrema derecha la adicción generacional más peligrosa?

-“Ideología de extrema derecha”.
Como veis es difícil huir de ese cliché. Nunca el extremismo puede ser una idea y precisamente por eso se habla de una burbuja imposible de percibir cuando se está dentro de ella, porque “nosotros” solo defendemos una idea.
La analogía con las drogas la hago mucho porque es muy acertado. En mi colegio se habló mucho de los peligros de la cocaína o la heroína y supe desde muy temprano que esa línea no debía ser cruzada jamás. En cambio, no sabía nada de Hitler ni quienes eran los nazis. Más que las drogas o las dinámicas que llevan al radicalismo, el problema es un sistema que sólo enseña a repetir y “chapar” en vez de pensar, reflexionar o contrastar-

 

Al comienzo de tu libro hablas de la falta de información en los institutos, en los colegios. Se habla de drogas, de alcohol, de sexo, de igualdad…y no de la reciente historia de nuestro país y de Europa que quizá fuera la vacuna para el extremismo de derechas ¿Crees que intensificar la enseñanza y el conocimiento de la Memoria Histórica pudiera ser de ayuda para evitar futuros de extremismos?-

-En la burbuja a mí la Memoria Histórica me sonaba a discurso progre y manipulación de la realidad. Justamente lo que se achaca a los extremistas es de lo que ellos acusan a la sociedad y de ahí la ruptura con ella, porque del mismo modo que para vosotros los radicales están enfermos, justamente los mismos motivos y argumentos que les hacen valedores de ese adjetivo es lo que ven en vuestro discurso. Una vez más, no se enfrentan ideas o políticas. Es una pugna de sentidos comunes y modos de entender la realidad y siento decirlo, son imposibles de complementar-

 

La mezcla de paternidades ideológicas en el nazismo es amplia, racismo, xenofobia,  homofobia ¿Qué parte de un patriarcado arcaico y terrible conforma la ideología? ¿Has llegado a entender el feminismo desde que saliste de la “burbuja” o te ha costado más que otras cosas?

-Con Yanis Varoufakis comprendí por vez primera el concepto de “estructural” que en sí mismo imposibilita uno de los ejes fundamentales del negacionismo; el pensamiento conspiranoico. Con el feminismo, especialmente Ana de Miguel, comprendí que esa estructuralidad también existía en dinámicas sociales, concretamente el machismo.
Actualmente afirmo, que el negacionismo del holocausto es en su esencia y en el modo en que hace funcionar la mente, exactamente lo mismo que el negacionismo de la violencia machista. Es la burbuja-

 

Escuchando los discursos cotidianos de la extrema derecha parlamentaria ¿Notas que hay una banalización o una normalización del lenguaje que manejabais vosotros? De ser así ¿Qué sentimientos te embargan ante los gritos de xenofobia, machismo, racismo, homofobia, indisimulados?-

-No hay banalización y no se manipula ninguna realidad. Ni Santiago Abascal ni Rocío Monasterio han fabricado un lenguaje maniqueo con el que confundir a las masas y llenarlas de odio. Desde su punto de vista son los progresistas primero y los demócratas después, los que conspiran para destruir el orden natural e imponer una agenda anti española. Así era el siglo pasado y así está siendo ahora. Yo mismo dentro de la burbuja lo percibía así al igual que todos mis camaradas. Los malos en esa ecuación, sois vosotros y ellos luchan por preservar la sociedad-

Una pregunta me baila de forma constante cuando te escucho y te leo…y me vas a perdonar por ello ¿Que queda de ti de la ideología nazi? Han sido muchos años de militancia activa, de emociones concentradas. Hablas de que sigues en terapia pero ¿es posible salir del todo, cambiar la ideología del todo?

Es posible salir de la ideología que es secundaria pero muy difícil abandonar la identidad que sirvió de recipiente para esas ideas. Las ideologías son como el agua, y es posible adaptarlas y retorcerlas para hacerlas encajar con prácticamente cualquier carácter o personalidad. Pero son estas, las que son difíciles de cambiar. No se ha hecho apenas trabajos o investigaciones sobre la personalidad del radical y de nuevo constantemente se invierten toneladas de tintas en libros y campañas inútiles que hablan de conceptos como “extrema derecha” o peor aún “derecha radical”. Si resulta desesperanzador lo poco que parece haberse avanzado en sociedad es precisamente porque no se ha avanzado en absoluto. Era imposible usando estos criterios.

 

Reconozco que es posible que estar en tu presencia me produciría cierta inquietud…¿Es común esta sensación mía o puede ser prejuiciosa? ¿La detectas entre otras personas? Y reitero mis disculpas por la pregunta y por la percepción

Si tuvieses la misma sensación ante alguien que ha salido de una secta simplemente es tu modo de afrontar esta realidad; si no, es prejuicios e ignorancia. No tuya, sino heredada de una sociedad incapaz de entender esta cuestión.

En varias entrevistas insistes en desvincular tu antigua ideología del ejército del que formas parte. No lo dudo, pero también hemos comprobado que, aunque de forma oficial sean neutrales, hay connotaciones en cuanto a machismo, a discriminaciones homofóbicas, incluso a las represalias tomadas cuando se han denunciado comportamientos poco ejemplares ¿Crees que el ejército necesita, como los adolescentes, un baño de información, de apertura, de democracia?*

-El ejército no está compartimentado dentro de la sociedad y es un reflejo de lo que en ella encontramos. Los miles de chavalas y chavales (cada vez más especialmente desde la crisis del 2008 y la creciente dificultad de encontrar un empleo estable en la vida civil) que todos los años ingresan en sus filas ya lo hacen acompañados de planteamientos y posturas claros ante los que el ejército no ha hecho absolutamente nada por inculcar. Precisamente poner siempre a las Fuerzas Armadas bajo la lupa de la desconfianza, a lo único que ayuda es a empujarlas más y más hacia la órbita de los que han entendido antes que nadie, lo importante que es a ojos de millones de ciudadanos, atraerse las simpatías del vector de orden y seguridad representado por las FF.CC de seguridad del Estado.
Dado que a ningún civil se le puede exigir que en determinadas circunstancia entregue su vida por su empresa, es lógico que la naturaleza de la institución militar ha de mantenerse separada de algún modo de las instituciones civiles. No me compete a mí sino a nuestros políticos electos, decidir el futuro del ejército en esta materia-

Qué sesgo te ha costado más perder ¿Homofobia? ¿Machismo? ¿Racismo? En caso de quedar algún resabio de tu antigua ideología en ti, ¿cuál te molesta más y qué molesta más a tus seres queridos?

-La homofobia o el machismo no son sesgos. Sesgo es una parte de la pregunta anterior: presentar una ruptura GRAVE (así está tipificada al igual que sus consecuencias) de la disciplina castrense y su régimen disciplinario como una represalia por denunciar supuestos hechos. Sabemos que un sesgo actúa cuando precisamente aceptamos únicamente un discurso siempre y cuando encaje en nuestra idea preconcebida y rechazamos otro si contradice nuestra postura. La homofobia o el machismo responden a una interpretación disfuncional de la realidad. No son ideas que se adoptan o si lo son, no es antes de construir unas estructuras que sin duda no descansan sobre la realidad. De nuevo la cuestión de llevar décadas formando individuos que no saben cómo usar una herramienta poderosísima que es la mente humana-

 

Qué queda en la persona David Saavedra, de ahora, del anterior ¿Ha cambiado la esencia?

-Ha cambiado el modo en que recibo y filtro la información de todo cuanto me rodea y en consecuencia, cómo yo reacciono ante ella-

¿Por qué optaste por Lenin para tu tatuaje último (creo)?-

La cuestión del tatuaje de Lenin es algo maravilloso y que siempre me alegra que me pregunten puesto que me permite una vez más, poner el foco sobre la mente y no sobre las ideas que son totalmente irrelevantes.
No es lo mismo TENER una ideología, que SER una ideología que es esto último lo que define a un radical y lo distingue de una persona que no lo es. Cuando el edificio de mis ideas empezaron a caer, se llevó consigo todo cuanto yo era como ser humano y durante un tiempo me agarré a una vertiente llamada nacional-bolchevismo. Muy similar al nacional socialismo de Hitler en lo político pero aceptando el marxismo en lo económico. Esto me sirvió durante un tiempo como herramienta inconsciente de “salvar los muebles que pudiese” pero dado que precisamente la resignificación estaba teniendo lugar a niveles mucho más profundos que el de simples ideas, al final, también eso acabó desapareciendo-.

-¿Qué buscas con el salto popular que diste al escribir el libro y aceptar las entrevistas, sobre todo la televisiva?-

-En esta sociedad si nadie te conoce nadie te escucha. Para mí hubiera sido más sencillo olvidarme de todo y centrarme en mi carrera dentro de las Fuerzas Armadas, vocación que me apasiona y que tras muchos años de penurias me ha permitido construir una situación personal muy estable.

Sin embargo, he puesto en peligro todo, incluido mi vida, porque pienso que dentro de muchos años, cuando el final de mi existencia se atisbe en el horizonte me preguntaré si ha servido para algo.
Espero poder irme con la conciencia tranquila.

Solo me queda agradecerte ese libro, ese abrirse en canal para mostrarnos una realidad terrible que nos perturba a muchas. Y un deseo: me encantaría verte liberado y sonriente el resto (o casi) de tu vida. Gracias, David-

-Yo también lo espero. Un abrazo y nos vemos en la trinchera-

 

*Entiendo que es tu trabajo, tu forma de vida, que amas al ejército, si no quieres responder o piensas que te produciría problemas, lo entenderé. Prefiero una negativa a una respuesta “correcta” pero no sincera.

 

María Toca Cañedo

 

Sobre Maria Toca 1048 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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