Gritos y susurros

Una de las cuestiones que más trabajo me costó aprender como docente fue la de ser más sensible al susurro del alumnado que a sus gritos y, a partir de ese momento, a valorar ambos en su justa medida. Me explico.
En una asignatura como la Lengua y la Literatura, que he tenido la suerte de impartir durante cuatro décadas, animar a leer y a escribir se me convirtió desde el inicio en el gran reto de mi vida profesional. Les confieso que, en ese viaje, deambulé muchas veces entre la quimera y la utopía, entre el llanto y la sonrisa, pero jamás tuve la más mínima duda de que estaba en el camino correcto.
He vivido muchas experiencias, muchos aprendizajes siempre compartidos con mi alumnado. Es más, ahora, cuando repaso el sendero creo que los aprendizajes han sido, al menos cualitativamente, más importantes, más decisivos que las enseñanzas. Siempre les estaré agradecido a ellas y a ellos, a quienes conectaron más y a quienes conectaron menos con mis torpezas y habilidades, con mis limitaciones, porque hoy, me doy cuenta que de todos y todas aprendí.
Les contaré un caso que siempre llevaré guardado mientras la memoria me lo permita. Era un cuarto de la ESO. Con seguridad, de los cuatro grupos que tenía, el peor en lo que a competencia comunicativa se refiere. Fue a comienzo de curso, cuando intentaba, con pírrica fortuna, quitarles el miedo al folio en blanco, una amenaza para la mayoría, un espejo terrorífico que les devolvía una imagen virtual que les aterraba: una persona vacía de ideas que, además, las contadas y desperdigadas que le nacían de su pensamiento en barbecho era incapaz de domesticar en palabras o frases mínimamente comprensibles.
Recuerdo que, corrigiendo alguno de los primeros textos que les propuse, hubo uno que me llamó poderosamente la atención, porque dentro de sus cuatro párrafos desgarbados caligráfica y ortográficamente, encontré metáforas y miedos repartidos por igual en su grandeza y en su belleza.
La primera lectura la hice con el bolígrafo rojo -un arma de destrucción masiva- y embadurné con mi grito todo sus susurros. Signos de admiración, de interrogación, subrayados alevosos sembraron de digna indignación todo el texto. Si me hubiera dejado llevar por la inercia del «grito», el texto habría acabado en las manos del autor e intuyo que con una promesa por parte de éste: jamás volvería a hacerlo, es decir, jamás volvería a escribir.
Pero no fue así, recordando aquellos versos de Robert Frost: «Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo, yo tomé el menos transitado, y eso hizo toda la diferencia«, volví a leer el texto buceando, esta vez, por debajo de mi estentórea corrección. Lo leí, lo releí y lo volví a leer, sin saber que lo que estaba buscando era el susurro de José Luis, un adolescente gitano que, en aquellos cuatro párrafos algo deshilachados, me expresaba su miedo a ser diferente entre los suyos, su miedo a ser sensible, su miedo a no ser igual.
No sé las veces que volví a leer aquel texto cada vez más emocionado, pero sé que acabé por escuchar el susurro y debajo de éste otro: sus ganas de escribir y su miedo a hacerlo, sobre todo por el grito que el profesor pudiera darle en tinta roja.
Nunca olvidaré la lección de aquel adolescente, algo que difícilmente le pude devolver con todos mis saberes aprendidos, si lo hice con el cariño y el afecto de que era merecedor me doy por más que satisfecho.
Vivimos en la sociedad de la incomunicación, en la sociedad del grito que sojuzga al susurro. Los medios de desinformación, las redes se llenan de gritos, de voces estridentes, aprender a escuchar los susurros que interesadamente tapan será uno de los grandes retos a los que, como humanos, nos enfrentamos. Pero, les aseguro que si lo han conseguido alguna vez, una sola vez, se les grabará de tal manera que ya no dejaran de escuchar, de agudizar el oído, el alma para vivir la emoción de un susurro.
Escuchen por favor, escuchen…
Juan Jurado
Sobre JuanJ Jurado 56 artículos
Profesor de Lengua y Literatura española. Publicaciones en La prensa en el Aula. Octaedro. Cuaderno para la comprensión de textos. Octaedro. Ponente del Diseño curricular base para la enseñanza de la Lengua y la literatura española en la ESO, en Andalucía. He sido portavoz y concejal por el grupo municipal de IU en Úbeda. Actualmente no milito en ninguna organización política, pero si la calle me llama, voy.

3 comentarios

Deja un comentario