HABLANDO AL OLVIDO 

En el trasfondo del relato está el Alzheimer.

 

 

                    Sin detenerse,

                    el tiempo deambula

                    desenfocado.

 

 

Hace tiempo compartía junto a ella la melodía de la radionovela, sonidos de futuro permanente, hoy quedan las ondas gravitando que me atrapan a su recuerdo, que ya no le traspasan, ni alcanza a vivirlas como propias, la música ya se paró para ella y el disco sigue rodando a su final.

En el sillón invadido de vacío la veo y su ausencia se engrandece a mi presencia y  siento fragilidad con su sola mirada.

Tiemblan sus ojos y no se donde miran y tampoco si me reconocen al completo cuando pregunta por los niños que no tengo, es ahora cuando su sentir silencioso me sumerge en la tristeza que no se controla, que no quiero controlar aunque me invada, se pose, o se incruste.

Es ahora cuando la tristeza se hace liviana al recordarla sin esta enfermedad que nos mata con dosis invisibles y me paraliza al contemplarla justa ya de vida en su camino, que me acerca, a lo que sin remedio y lo más certero que se conoce me mostrará sin las raíces de las que un día brotara.

Ahora que ya no está al completo para protegerme de este llanto que no para, que es el llanto acumulado y contenido de unas vidas que se cruzan y entrelazan y por más que te esfuerces y quisieras separar se muestran irrompibles.

De qué estarán hechas.

Con qué material se construyen, para que golpes, roces, fricciones, acumulaciones de peso emocional, fuerzas exteriores, no consigan quebrarlo y tumbarlo.

Y si ahora, hoy, en este instante, en el que le cuento y tengo a flor las emociones, si sus ojos no temblaran y no fuera necesario que me protegieras de este llanto que me inunda, entonces,

pasaríamos a contarnos nuestras vidas de sonrisas, de golpes, de roces, de amor inconstante e inconsciente que me dabas, para construir sin saberlo esos materiales sólidos, que solamente desaparecerán al pasar del tiempo como cubitos de hielo haciéndose líquidos a mis pies, que siempre tendré mojados.

 

Guillermo García Carmona 

Torrelaguna 

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