“Hay tristeza”, el adiós a Antonio Ferres (1924-2020)

Ayer sábado se apagaba en Madrid una voz literaria que nos recuerda que la literatura puede ser y a veces, debe ser, un compromiso. Era la voz de los sin voz, la del escritor Antonio Ferres, un duelo más para añadir a los miles de dolorosos duelos que nos toca vivir en este tiempo. Nació en Madrid en 1924 y vivió en la capital hasta 1964, cuando emigró a Francia y después a México, Estados Unidos y Senegal, lugares donde trabajó como profesor de literatura española hasta su regreso a nuestro país tras la muerte de Franco. Pero después del exilio exterior, a su vuelta vivió el exilio interior, el olvido, del que quisieron sacarle algunos estupendos amigos, lujo que siempre tuvo a su alcance, el editor de sus últimos años, Javier Santillán (editorial Gadir) y su tertulia literaria, costumbre que también fue sempiterna en él, hasta el punto de que Max Aub lo definiera como “una tertulia andante”.

Su carrera literaria se inicia en la narrativa, en la que destaca su novela La Piqueta (1959), que sorteó la censura y retrató la emigración interior y el chabolismo en el Madrid de la época, desde la pintura de un barrio, el de Orcasitas, a cuya memoria quedará siempre ligado este autor. Precursor del realismo social, su ansiedad por contar las cosas que estaban pasando le llevó a cuajar un tipo de literatura de denuncia.
Durante su carrera literaria se han alternado las prohibiciones de sus obras por la censura franquista, como ocurrió con su novela Al regreso de Boiras (1961) con la concesión de premios literarios, como el Premio Ciudad de Barcelona por su novela Con las manos vacías (1964).
Ferres es autor de treinta libros: novelas, cuentos, poesía, libros de viaje, obras que ha ido escribiendo a lo largo de casi sesenta años, sorteando el exilio, el infortunio, el pluriempleo o el silencio crítico.
Tuve el honor y la oportunidad de conocerlo con 94 años, en un congreso-homenaje organizado en Madrid por varias universidades en el Instituto Cervantes. Emocionado y sorprendido, Antonio Ferres asistió a las sesiones sentado entre el público. Un hombre lúcido y curioso que nos interrogaba sobre el interés que para los lectores y críticos podía tener su obra. Un hombre que se preguntaba sobre la perdurabilidad de sus escritos. Un hombre entrañable que paseaba con nosotros por el Barrio de las Letras, gustaba de cenar croquetas y de regalar su tiempo y amistad, además de algunos de sus poemas.
Nos deja un hombre coherente y comprometido, crítico incluso con sus compañeros de ideología comunista, que siempre supo mantener su propio criterio.
Nos deja un escritor crítico perteneciente a una corriente de náufragos de las letras españolas, como Alfonso Grosso, Jesús López Pacheco, Juan Eduardo Zúñiga, García Hortelano o López Salinas.
Nos deja un testigo de una época convulsa de nuestra historia, testigo al que a veces se
le ha quitado la voz porque molestaba.
El “Homero de Orcasitas”, como le llamaba Paco García Olmedo, ya no tocará más su lira. En tiempos de gentes sin escrúpulos, chaqueteras y aduladoras de Midas se echará de menos a Antonio Ferres.

En febrero de 2018 regalaba a Andrés Sorel, un buen amigo suyo, comunista, fundador del diario Liberación que nos dejó en enero de 2019, este poema que Sorel compartió en Periodistas en español.com, un poema que Ferres había escrito en recuerdo de su amigo el periodista y escritor Javier Alfaya, que murió en 2018.
Hoy me sirven a mí los propios versos de Antonio Ferres para despedirle desde esta orilla del Leteo, para recordarle que, mientras leamos sus obras, no habrán conseguido arrebatarle la palabra.

 

Los campos de verano por Antonio Ferres
(En recuerdo de Javier Alfaya)
Hay tristeza en la muerte
del pájaro
porque el pájaro sabe el ansia
del vuelo
sabe volar alto sobre la tierra.
Tiene aún colores el pájaro caído
-las plumas y las alas-
mientras caminamos bajo las nubes
y los árboles.
Hay tristeza cuando el pájaro muere
mientras estalla la vida en los campos
del verano.

Raquel Gutiérrez Sansebastián

Sobre Gutierrez Sebastián 3 Artículos
profesora del Departamento de Filología de la Universidad de Cantabria

Sé el primero en comentar

Deja un comentario