Irene Falcón

 

 

 

“La emancipación femenina debe traer consigo la paz de los pueblos, debe evitar por todos los medios que se repitan los horrores de la guerra, que sus hijos, súbditos de naciones civilizadas, maten y se dejen matar sin ninguna razón, obligados por un patriotismo falso, porque el verdadero patriotismo es el amor a la humanidad. Si las mujeres y las esposas saben explicar esto a sus hombres con inteligencia, lograrían vencer la atracción de las trompetas y de los tambores y de todo el engaño decorativo del militarismo”.

Irene Falcón

 

Por una vez, realizamos la biografía de una mujer eclipsada por otra mujer. Irene Falcón, nacida Irene Lewy Rodríguez, nacida el 27 de Noviembre de 1907 en Madrid, hija de una asturiana y de Siegried Levy Herzberg, judío polaco treinta años mayor que la madre. Con la muerte del padre, la familia queda en precario obligándose a alquilar habitación de su piso de Chamberí para sobrevivir.

Irene, a pesar de la penuria económica  recibe una cuidada educación. Estudia en el Instituto Alemán de Madrid, y conoce varios idiomas. Cuando solo cuenta quince años encuentra trabajo como bibliotecaria de Santiago Ramón y Cajal para quien traducía los artículos de las revistas extranjeras, traduciendo también los propios textos del científico .

Esa mujer que más tarde fue sombra, amiga, camarada, colaboradora de Dolores Ibarruri, tuvo una vida intensa y desconocida, quedando más tarde subyugada por la personalidad de Pasionaria a la que siguió fielmente hasta su muerte en 1989.

Entre los huéspedes de su casa llegó un día un periodista peruano, guapo que venía avalado por las publicaciones, censuras y persecuciones  de su país. Era César Falcón, doblaba la edad de Irene, lo cual no fue obstáculo para que se enamoraran y salieran de España hacia Edimburgo donde se pudieron casar ya que era el único país que permitía matrimonio con menores. Irene tenía apenas diecisiete años.

César Falcón es un hombre bregado en la lucha política a través del periodismo. En  Madrid, comparte tertulia y voraces discusiones en el Ateneo, con Unamuno, Vallé Inclán, Ortega, Gabriela Mistral. Además es un gran seductor.

César es trasladado a Londres por el periódico para el que trabaja llevando a Irene consigo. A partir de ese momento, ella toma el apellido del esposo para firmar artículos de prensa, ya que comienza a colaborar con La Voz, mientras César lo hace para EL Liberal.

En ese tiempo, 1925, Londres hierve de conflictos laborales. La pareja vive en medio de las duras huelgas inglesas, además de viajar por Europa, París, Alemania son países que conocerán profundamente. Son momentos intensos a nivel político, ya que tanto en Italia como en Alemania se está conformando el nazismo y el fascismo, así como asisten a las luchas populares en Alemania.

En 1926 Irene Falcón tiene a su único hijo, Mayo Falcón. No regresan a España debido a la dictadura de Primo de Rivera, hasta que se proclama la II República que la pareja recibe con mucha esperanza. Es el momento de regresar a España haciéndolo   con Indalecio Prieto con el que mantienen relación de amistad.

A su vuelta, Irene funda una revista, Nosotras, de corte feminista, a la vez funda junto con César un partido político, Izquierda Revolucionaria Antiimperialista (IRYA)  A la vez, dirige la colección de libros sobre obras literarias exclusivamente de mujeres feministas.

Irene y César colaboran en la publicación de grandes obras, entre las que se encuentra La técnica del Amor de Doris Langley Moore; La dama y los bolcheviques de Vera Imber, una aristócrata de Crimea que se convirtió en leninista; editaron también Hypatia, un libro feminista de Dora Russell, mujer de Bertrand Russell, matrimonio a quien los Falcón conocieron en Londres, y que recrea la vida de la científica alejandrina del siglo VI en respuesta al Lisístrata publicado por Revista de Occidente.

 

Al incorporarse José Díaz y Dolores Ibárruri en el IV Congreso del PCE celebrado en Sevilla en 1932, el  partido de Irene Falcón (IRYA) se disuelve y decide ingresar en el Partido Comunista de España . Poco después, en julio de 1933 se constituyó el Comité español Antifascista de ayuda a las víctimas del fascismo hitleriano, presidido por Salinas, con Dolores Ibárruri y Wenceslao Roces en la Comisión política; César Falcón y Paco Galán en la organización e Irene y Fernando Claudín entre otros en la de Administración. Desarrollaron una gran actividad de solidaridad en la defensa de Dimitrov y sus camaradas en Berlín acusados de incendiar el Reichstag.

Irene ha leído en su tiempo de residente en Inglaterra a Marx y ha creado una conciencia proletaria marxista que le hace encontrar acomodo en el nuevo PCE que está creciendo. En 1934 Mundo Obrero la destina como corresponsal en Moscú,  de esa forma se relaciona estrechamente con Dolores Ibarruri.

Comienza la colaboración de ambas mujeres que fue férrea e indisoluble. No se concibe a Dolores sin la sombra erudita de Irene. La Pasionaria no tenía mayor formación que la conseguida en sus lecturas  y las luchas obreras del pueblo del que procedía. El sueño de Dolores había sido ser maestra, incluso la profesora que la enseñó a leer la quería preparar para su entrada en la Escuela Normal. No pudo ser porque la extracción proletaria de Ibarruri, la pobreza familiar la hizo trabajar desde que era una niña. Irene Falcón, es posible, que diera lustre cultural a la brava comunista.

La pareja de Irene y César, habían fundado una compañía de teatro independiente, llamado Teatro Proletario que llevaba obras por los pueblos de España, a estilo de la Barraca de Lorca. Estrenaron una obra de Carlota O, Neill, en la que trabajaba de protagonista la hermana de la autora, Enriqueta O, Neil. César, gran seductor y mujeriego la dejó embarazada, de forma que el matrimonio con Irene se rompió de forma fulminante. Siempre mantuvieron contacto y respeto. En las memorias de Irene Falcón, Asalto a los cielos, habla con cariño y sentimiento del que fuera su marido y padre de su hijo.

A partir de la ruptura y el comienzo de la contienda civil en España, Irene pasa a trabajar de forma completa como colaboradora -no le gustaba que la dijesen secretaria- de Pasionaria.

Cuando en plena guerra mundial, a Dolores Nikita Jrushov, le comunica que su único hijo -había tenido seis, de los que sobrevivía Rubén y Amaya solamente- había caído en Stalingrado, Irene estaba con ella. Cuenta Irene que la devastación de Pasionaria fue total.  Dijo que jamás la vio llorar como entonces. La mujer forjada en hierro que fue Pasionaria quedó demostrado cuando a pesar del dolor inmenso de la perdida de Rubén, siguió en la lucha política sin parar, dando mitines, visitando el frente ruso y hablando por radio para los combatientes. Hay una tumba donde descansa el héroe Rubén Ruiz Ibarruri, en donde jamás faltaron flores mientras duró el régimen soviético, al menos. Tenía solo dieciocho años cuando fue abatido por los alemanes y se convirtió en héroe para la URSS. No le hubiera resultado difícil eludir la guerra al joven, siendo hijo de quien era y viviendo en Moscú con los elegidos del régimen, en cambio quiso luchar contra el fascismo que no habían podido derrotar en España.

Irene estaba con ella, como en las emisiones de Radio Pirenaica compartiendo micrófono, realizando los guiones, trasmitiendo para levantar la moral a una España adormecida por el plomo franquista.

La amistad y colaboración con Pasionaria no evitó sufrir las purgas estalinianas. El que era compañero de Irene Falcón  en 1952, Gesminder,  fue acusado de colaboración con el imperialismo americano y ejecutado. Tanto Irene como su hermana Kety, son expulsadas de sus trabajos y tienen que huir a China conformando en Pekín un nuevo servicio de radio en castellano.

Irene Falcón vivió la guerra con Pasionaria. Con ella visitó los frentes, con ella sucumbió a la derrota y criticó acidamente a trotskistas y disidentes. Conoció el esplendor y el espanto de la Unión Soviética. Junto a ella realizó la evolución hacia un eurocomunismo con el escueto convencimiento que mostró Pasionaria hacia la crítica al sistema soviético que sirvió con lealtad, quizá en pago por la ayuda a la República española o de la fidelidad cuasi religiosa que mantuvo firme el credo comunista en Dolores. Ignoramos si en Irene también, aunque algo nos indica su autobiografía que fue así porque  jamás rechaza o admite ninguno de los contratiempos sufridos por la ideología que ambas mujeres abrazaron en los años veinte para no abandonar jamás.

Irene Falcón fallece en Segovia en 1999, con 91 años. Su imagen casi en la sombra de la de Dolores bien merece revisión y apreciación como personaje histórico de primera magnitud.

María Toca Cañedo©

 

 

Sobre Maria Toca 1224 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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