Jenny von Westphalen

Joanna Bertha Julie von Westphalen, nació en Salzweldel, Treveris, un doce de Febrero de 1814, en una familia aristocrática de raigambre inmaculada. Su padre el Barón Ludwig von Westphalen era un burócrata de la Administración prusiana. El mejor pagado de la ciudad que descansa a las orillas del Mozela. El abuelo de Joanna (Jenny)  había sido jefe de gabinete del Duque Fernando de Bruswick. Por línea materna estaba emparentada con la nobleza escocesa, descendientes del Conde de Angus y de Lady Agnes Keih, descendiente directa del rey  Jacobo I de la casa Estuardo.

Jenny von Westphalen a la alcurnia familiar le unía una belleza singular, con profundos ojos verdes y una inteligencia despierta. Con diecisiete años formaba parte de lo más granado de la sociedad de Tréveris, disputándosela varios pretendientes cuyo valor principal era la riqueza que poseían. Brillaba en los bailes de sociedad y se dejaba querer por el brillo de sus iguales.

Las chicas casaderas revoloteaban por los bailes en un mercadeo donde se cotizaba la belleza, la soltura y los ademanes correctos para el grado de esposa de hombre adinerado que era aspiración de las mujeres de la época. Quizá dentro de Jenny  había un germen de rebeldía que la llevó a aceptar una propuesta matrimonial de un joven importante, Karl von Pamewitz, y mantener el noviazgo durante unos meses hasta que algo ocurrió entre ellos para que de forma abrupta, Jenny, rompió el compromiso, con gran escándalo familiar y de toda la sociedad de Treveris. La alta sociedad.

Jenny había tenido un amigo que vivía cercano a su mansión. Era más joven que ella, cuatro años, pertenecía a la burguesía sin acercarse ni por asomo a la clase alta de la mujer. Fueron amigos, compartían lecturas, leían juntos, discutían mientras paseaba con discreción por los parajes de la ciudad sin mostrarse demasiado porque la mezcla social no estaba bien vista. La familia de Jenny cuando reparó en el joven torció el gesto…Quizá este joven fue el motivo de la ruptura del compromiso…No lo sabemos, lo que sí conocemos es que mantuvo con Jenny una larga relación epistolar mientras estudiaba fuera de Tréveris. A su vuelta, Jenny abandona la casa familiar, el lujo y las comodidades de ser servida siempre, de no conocer el trabajo físico y de una vida fácil para contraer un matrimonio glorioso con el joven Karl Marx que apuntaba maneras en sus escritos y controversias de gran revolucionario.

La unión entre Jenny y Karl Marx fue apasionada desde el principio. Les unió un amor a prueba, incluso de infidelidades (por parte de Karl, por supuesto) de los más trágicos avatares y de las penurias económicas mayores. Unidos por la ideología, la pasión por el socialismo y construir una sociedad utópica en la que la humanidad fuera libre y feliz.

Jenny von Wesphalen era una intelectual a la altura de Marx, con quien discutía de política, de sociedad, a la vez mantenía debates con compañeros de batalla, hacía crítica de teatro y escribía ensayos políticos. A la vez, tuvo siete hijos, de los cuales solo vivieron tres, las jóvenes Jenny Carolina, Jenny Lauray Jenny Julia. Todas llevan el nombre de la madre delante del otro como forma de homenaje a la mujer.

Vivió exilios, las duras detenciones de Karl, marchas forzadas y la dureza de una vida llena de penurias. El filósofo se dedicó a escribir y a investigar sobre la sociedad para intentar cambiarla. Karl Marx era un destacado economista, de la macroeconomía pero pésimo gestor de la microeconomía, la doméstica, la que llena la alacena y da de comer a los hijos. Cuando su pequeña hija, Francesca enferma y muere sin haber cumplido un año, la familia Marx no tiene dinero para comprar el ataúd, Engels no estaba cerca para financiar.  Jenny movió las camas del humilde piso en que vivían, dejó una habitación vacía con un solo lecho donde puso a la pequeña,  reuniendo al resto de la familia en la otra habitación donde durmieron envueltos en las lágrimas por el  dolor de la falta del pequeño ángel que yacía al lado, hasta que Jenny, pidió a un inmigrante francés las dos libras que costaba el ataúd más pobre y pudieron enterrarla.

Además de parir, cuidar a la prole, cuidar a Karl, Jennytraducía” y hacía legible los manuscritos de Marx, que con su endiablada letra nadie podía leer. Ella había acostumbrado la vista a la letra del hombre a base de leer las cartas y los poemas que le dedicaba cuando no estaban juntos. Enternece leer esas cartas, comprobar el amor infinito que el hombre admirado y odiado por millones de personas dedicaba a su esposa. Lo cual no fue inconveniente para que se liara con otras…y para que olvidara sus obligaciones familiares.

Estamos seguras de que Jenny no solo transcribió el Manifiesto Comunista o el Capital, sino que aportó claridad y conceptos a los textos, que quedaron diluidos (como tantas otras veces) en la firma de Karl Marx. Jenny realizó una labor intensa en la organización de la I Internacional, participó en ella, dio conferencias,  siempre trabajó codo con codo con Karl en el desarrollo del ideario socialista en el que creía con la firmeza de una convencida. Fue la primera miembro de la Liga Comunista fundada por Marx y Engels que dio origen al primer Partido Comunista.

Las penurias económicas se solventaron en parte al llegar  Engels a sus vidas ya que se convirtió en el mecenas del Marx. Engels era hijo de un rico propietario de fábricas textiles en Manchester que había conocido a Mary Burns, obrera irlandesa de carácter indómito que le puso frente al sufrimiento de la clase obrera. Ambas parejas, Marx y Whestpholen, Engels y Burns, cambiaron el mundo. Claro que la historia nos habla de los dos hombres como motores de dicho cambio.

Agotada de trabajo y sufrimientos…vivió la muerte también de algún nieto, Jenny Whestpholen enfermó de cáncer  muriendo en Londres un dos de Diciembre de 1881.  El golpe de la falta de Jenny hizo que el gran hombre se amustiara hasta seguirla a la tumba dos años después. Descansan juntos como vivieron. La tumba en el cementerio de Highgate, tiene un busto enorme de Karl Marx y apenas un discreto texto que nos dice que Jenny también descansa allí. La que fue motor y consorte del ideario socialista se difumina detrás del gran hombre. Como durante su triste y prolífica vida.

 

María Toca Cañedo©

Sobre Maria Toca 1044 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

Sé el primero en comentar

Deja un comentario