Käthe Kollwitz

Recuerdo aquel día, sábado, uno de agosto de 1914. Habían movilizado a tu hermano Hans, y tú, Peter, volvías tus ojos suplicantes hacia mí, cuando tu padre te puso todas las objeciones posibles para que no te sumaras. Pero yo, intercedí por ti. Llegó la hora que me arrastró al sacrificio. Cuando los hombres van a la guerra suelen dejar mujer e hijos, y su corazón está dividido. Los jóvenes no conocen esa división y se entregan con alegría, como una llama pura e ideal que sube verticalmente al cielo. La ciudad entera está engalanada con banderas, y masas humanas caminan con ánimo victorioso por Unter den Linden. Ya han sido bendecidos para el sacrificio. Se ha cortado el cordón umbilical por segunda vez; primero para vivir, después para morir. Desde todos los balcones comenzamos a cantar: “Deutchland, Deutchland, überalles…”

Y el 30 de Octubre me llega la noticia: “Su hijo ha caído”. ¿Qué he hecho?

Me encierro en el estudio y me pongo a trabajar. No solo he de completar mi trabajo sino el tuyo. Tú eras la simiente que no se debía haber molido. Debo amar a Alemania a mi manera, como tú lo hiciste a la tuya. Escribo cartas a tus amigos en el frente, a Erich, a Krems, a Hoyer, a Nolls, que ahora son mis hijos y me llaman: “MutterKäthe!”Karl, tu padre, me dice que no hemos mejorado con tu muerte. No puede ser que sigamos siendo los mismos que antes de que el destino nos golpeara.

¿Y quién soy yo? Me miro y me dibujo una y otra…, y otra vez. Me siento tan pobre como si os hubiera perdido a los dos, Hans y Peter, mis dos hijos. Tengo 49 años. Me siento mayor y débil. Mi cuerpo, mi rostro ajado, mis manos… Tengo que ser dura y exprimir de mí misma lo vivido. Me he convencido de lo absurdo de la guerra, de ver cómo la juventud europea se destroza mutuamente. Ha sido una demencia colectiva. ¿Cuándo y cómo se producirá el despertar? NiewiederKrieg! ¡Nunca más la guerra! Tengo que aportar algo a la lucha por la paz. No hay un minuto que perder.

Extracto de los diarios de Käthe Kollwitz

 

Nacida como Käthe Schmidt, en Königberg, el ocho de Julio de 1867. Su padre, Karl Schmidt,  había realizado estudios de Derecho, pero la ideología socialista que profesaba le impidió poder ejercer como abogado, siendo toda su vida albañil. La madre, KatharinaRupp, era hija de un pastor luterano interesado en arte. La influencia de su abuelo condujo a Käthe a sentirse atraída por la pintura y el socialismo de su padre la marcó fervientemente en su conciencia política.

El padre, Karl, se dio cuenta de que la pequeña Käthe tenía aptitudes para la pintura y pronto la llevó a tomar lecciones de dibujo y modelado de yeso. A los dieciséis años se inscribió en la Escuela de arte para mujeres en Berlín, porque no podían estudiar con hombres ni tenían acceso a la Universidad que aún estaba vedada a las mujeres. En la escuela tomó contacto con Karl Stauffer-Bern, gran amigo de Max Klinger, y pudo aprender las técnicas pictóricas con el maestro. Torna a su ciudad y comienza a pintar con Emil Neide, más tarde se matricula en la Escuela de Artistas Femeninas de Munich.

En 1891 contrajo matrimonio con el doctor Karl Kollwitz,  instalándose  en el barrio pobre de Prenzlverberg. El marido practica la medicina asistencial con las clases más empobrecidas de la ciudad, mientra Käthe observa a los pacientes e intenta reflejar en sus pinturas el dolor de la pobreza. Tienen dos hijos, Hans y Peter.

Al poco tiempo, en 1910, comienza a impartir clases en la Escuela de Mujeres Artistas de Berlín.

Durante los años que van de 1901 a 1908 realiza una serie de viajes, a Roma, Florencia, París, donde contactó con Rodin y con Teophile Steinlen lo que conforma un cambio en su obra. En 1909 realiza una gran obra llamada Escenas de Miseria. Durante su estancia en Weussennurger Strasse, deja la pintura para realizar esculturas, realizando obras de contenido social llenas de expresividad y dramatismo donde expresa su conciencia social.

Sus ideas socialistas la llevan hacia el camino del pacifismo. En 1914, comienza la I Guerra Mundial a la que ella se opone, haciendo campaña en su contra lo que la acarrea problemas con las fuerzas vivas prusianas. Su hijo Peter marcha a la guerra cayendo en combate en Flandes  durante  el comienzo de la contienda, en 1914. El dolor de la pérdida la arrasa y la confirma en su pacifismo. Su obra se torna más tenebrosa y doliente. Tanto ella como su marido mantienen las preocupaciones sociales, y la ideología socialista ante todo.

En 1927 visita Rusia con la esperanza de ver cumplidas sus utopías socialistas pero el viaje la produce una gran decepción. Contempla escenas de terrible dureza y comprueba la crueldad del régimen sovietico. En 1932 realiza otra obra magna en honor de su hijo Peter, Monumento a los muertos. Desde 1919 es miembro de la Academia de las Artes de Prusia, siendo la primera mujer en obtener tal nombramiento y a pesar de su ideología. Hasta que en 1933 dimite de su puesto al llegar Hitler al poder.

Con la ascensión del nazismo y su desprecio por el Arte Moderno, ve mermado su prestigio. La incluyen en la Exposición de Arte Degenerado, junto a 650 pintores y escultores, intentando ridiculizarlos. En paralelo el gobierno nazi organiza la Exposición de Arte Alemán, inaugurado por Hitler. Lo que sorprende es que en la primera muestra hay más de dos millones de visitantes y en la segunda, patrocinado por el poder nazi, solo es visitada por medio millón de personas.

Durante los años del 1937 a 1944 fue una época muy dura para Khatë, debido al hostigamiento nazi que sufrió y luego a la destrucción de su estudio debido a los continuos bombardeos de los aliados. En esta época realiza una serie de grabados de contenido trágico, llamados Muerte, que anticipan la pérdida del esposo y la suya propia

En 1940 muere su compañero y esposo y ella se sume en una tristeza propiciada por la guerra, el abandono y la vejez. Muere el 22 de Abril de 1945 dejando una asombrosa obra de gran calidad que está en los mejores museos del mundo.

María Toca Cañedo©

Sobre Maria Toca 1046 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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