Kiki de Montparnasse

Nació con el nombre de Alice Prin, en 1901, en Chatellon-sur-Seine, hija de Marie Prin y de un joven pinturero llamado Maxime Legros. La familia de Lengros impidió la boda de ambos por lo que Marie, embarazada y soltera, marchó a Paris para desarrollar su trabajo de linotipista y evitar la vergüenza de ser madre soltera en un pueblo. Dejó a la pequeña con la abuela que criaba cuatro nietos más, todos hijos de soltera, trabajando de lavandera y modista para poderlos alimentar.

A los trece años   se produce el reencuentro con la madre en París. Kiki sigue viviendo en la penuria, teniendo que trabajar de  dependienta de diversos comercios.  Aborrece la vida de  miseria que vive con su madre  en París por lo que abrumada,  Kiki que ya se había convertido en una belleza, original y vistosa, decide cambiar de vida. Se corta el pelo, decora sus labios con pétalos de flores, compra vestidos en el Rastro que adorna y personaliza hasta convertirse en una belleza original.

Comenzó a relacionarse con la bohemia posando para pintores. La madre la descubre un día posando desnuda y la expulsa de casa, repudiándola. Kiki se ve en la calle con solo diecisiete años  y decide vagar por Montparnasse en busca de sustento.

Los estudiantes medievales subían al monte cercano a La Sorbona para declamar su poesía por lo que ese monte se comenzó a llamar Mont Parnasse…para posteriormente convertirse en Montparnasse. Los orígenes referidos  condicionaron al barrio más bohemio y artístico de París. En el siglo XIX,  comenzaron a llegar artistas y pasaron a residir en los  graneros para pintar a gusto. En los albores del siglo XX vivió la mayor eclosión cultural de su historia.  Artistas, bohemios  de todo tipo y de cualquier parte del mundo recalaban y vivían en el barrio. Pobres, sin apenas lo mínimo para sobrevivir pero unidos por el espíritu de los locos años veinte que se vivían como apogeo de juventud  rompiendo los moldes artísticos que les precedían. La libertad, la juventud y la bohemia se imponían como forma de vida.

Kiki encontró a un amante que la inducía a prostituirse pero fue incapaz. Lo más que pudo hacer  fue enseñar los senos a cambio de tres francos, para poder comer. Pronto su belleza, descaro y alegría la hicieron muy popular. Todos los artistas la querían de musa, era amiga de  pintores, escultores, hombres de letras. Peggy Gugemheim, confesaba que era tan hermosa que todos querían retratarla.

Conoce a un fotógrafo para el que posa, cuando el hombre le muestra las fotos, Kiki queda deslumbrada por la belleza de las mismas…al momento se desnuda, se sienta en la cama y comienza en ese momento un idilio apasionado y tortuoso con Man Ray. Kiki entendía el amor como un incendio loco, atravesado de pasión, de sexo y sufrimiento. Queda reflejado en el siguiente texto que le envía a Man Ray, en un momento en que estaban separados:

«Siento un dolor en el corazón al pensar que esta noche estarás solo en tu cama, te quiero demasiado, sería bueno que te amara menos porque no estás hecho para ser amado, eres demasiado tranquilo. A veces tengo que suplicarte por una caricia, por un poquito de amor… Pero tengo que aceptarte como eres, después de todo eres mi amante y te adoro; vas a hacerme morir de placer, de amor y de pena. Te muerdo la boca hasta que sangra y me emborracho de tu mirada indiferente y a veces mezquina»

Tal como ocurre con ese tipo de amores, Man Ray no correspondía al fuego de Kiki y ésta, desengañada, le deja por un periodista que la lleva a Nueva York, donde la Paramount quiere hacerle una prueba. Volvemos a entender la volubilidad de Kiki de Montparnasse porque antes de entrar a la prueba, quiere retocar su pelo dándose cuenta de que ha olvidado el peine. Se pone histérica y marcha, abandonando la posibilidad de hacer cine en América. Retorna a París y a los brazos de Man Ray.

No solo fue musa de pintores, realizó más de ocho películas, también cantaba y pintaba con cierto talento. Realizó exposiciones en bares y bistrós  del barrio. La más famosa de todas se realizó en Marzo  de 1927. Kiki se había convertido en la reina de Montparnasse, todo el mundo la quería y reclamaba su amistad. En la exposición estuvo gente de toda condición, el mundo artístico al completo, la bohemia, anarquistas y burgueses  también poderosos como el ministro del Interior francés, Albert Sarrault. En el acto cantó canciones picarescas e irreverentes. Los asistentes la aclamaron como reina indiscutible de Montparnasse, hasta le colocaron una corona y fue celebrado el fin del acto con una monumental cena en Le Cupole.

Eran los años locos cuando vivir era absorberse los días. Daba igual comer, o tener casa, importaba más beber, hacer fiesta y vivir el momento. Kiki de Montparnasse fue el exponente de esos años en la cima del mundo que se encontraba en el barrio de Montparnasse, París.

La relación con Man Ray acaba,  se suceden amantes sin cesar, incluso se llegó a aburguesar compartiendo vida con un recaudador de impuestos. Pasó por un tiempo  a la rive droite. Abrió un cabaret donde actuaba ella…pero llegaban malos tiempos para la bohemia.

La locura de los años veinte y treinta finiquitaban en 1939 mientras la bota nazi avanzaba por Europa.

Durante la guerra poco o nada se sabe de cómo sobrevivió Kiki. Sus amigos, la bohemia, los artistas internacionales,  desaparecieron de París dejándola sola con sus fantasmas y los inciertos recuerdos.

Al final de la guerra, una mujer hinchada, con la voz nasal de alcohólica, despeinada, sucia, vagaba por los barrios de París cantando lo que nadie quería oír,  pasando el platillo buscando una pocas monedas con las que poder sobrevivir, hasta que el 23 de Abril,  de 1953, en una primavera gloriosa de París,  una  Kiki de Montparnasse irreconocible y llena de harapos se desplomó en la rue Brea. Murió la que, en palabras del prólogo realizado por Hemingway para su biografía, Les souvenirs retrouvés, fueron: «Kiki reinó en esta era de Montparnasse con mucha más fuerza de la que nunca fue capaz la reina Victoria a lo largo de toda su existencia».

A su entierro, asistió una   multitud de gente, la que la recordaba bella, joven y reinando un tiempo desaparecido. Caminaron siguiendo al cadáver hasta  el  cementerio  parisino  de Thiais.

Su tumba la identifica como “Kiki, 1901–1953, cantante, actriz, pintora, Reina de Montparnasse”.

Tiempo después, Tsuguharu Foujita dijo, “con Kiki, los gloriosos días de Montparnasse fueron enterrados para siempre”. Su obituario ocupó tres páginas en la revista Life en la edición del 29 de junio de 1953.

 

María Toca Cañedo©

 

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Sobre Maria Toca 1065 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

2 comentarios

  1. Que personaje y que vida tan interesantes, de haberla conocido me hubiera enamorado de esta mujer. Gracias por redescubrirla

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