Los amos

Ladridos enfrentados,

alambradas de púas fieras los protegen

en soliloquio sobrado con viejas lunas

de esas que a fuerza de alumbrar, ya casi ciegan;

se levantan, hiriendo el espacio con sus sombras.

Se protegen, se crucifican entre sí con las soldadas

que unen el paso a contratiempo del progreso.

Ladridos, que lanzan hombres solapados  de privilegios

de esos que emanan de un pueblo callado, contrito,

yerto, lúgubre, pleno de esclavos desclasados.

Yo no sé si llegó la hora de arrebato.

No tengo idea

de si hay fusiles o ideas enfrentadas

aquí en la pequeña aldea donde habito

más creo -desde el silencio de mi cuarto-

que puede llegar la hora del concierto

entre los que callamos por los siglos

y los que acarrean un poder obtuso

como para no ver que despertamos.

Me cansa escuchar ladridos ciegos

de quien mantiene privilegios

sin  decoro, sin vergüenza, en menoscabo

de un pueblo, que calla, duda

y siempre ha  trabajado para ellos.

No sé si habrá llegado al fin la hora

de aleluyas enconadas y de avíos.

No lo sé. Pero les confieso, aquí

-en el silencio de mi cuarto-

que somos un pueblo muy cansado.

Ahíto de malhechores y malandros;

un pueblo de mansos, cierto…

pero ahora conformamos

una tribu   encabronada contra ellos:

los poderosos, los de siempre. Los amos

a los que hay que derrotar porque la soga

no puede ya apretarse con más brío.

María Toca

Santander- 4-01-2020. 17,24.

 

Sobre Maria Toca 834 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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