Macrogranjas: veneno protegido

Hemos visto en otras ocasiones la misma desvergonzada procacidad. Alguien dice una verdad absoluta,  poderosos se sienten ofendidos ante lo que consideran una agresión a sus intereses. Aviso a la autoridad(es) peleles que trotan como caballitos amaestrados a dar voz y respuesta airada a la ofensa. Campaña de prensa, oposición en pie de guerra…

El final de este proceso puede ser variado: dimisión del personaje denunciante, ataques virulentos contra la integridad social y personal del mismo…hasta es posible que se consiga el descredito y la opacidad total de la persona que ha expuesto una verdad común. ¿Y la población? pues a lo suyo. Callada y sumisa tal como la quiere un capitalismo cuya ferocidad raya la autofagia.

Cuando Alberto Garzón carga, en una entrevista realizada hace varios días en el periódico The Guardian, contra las macrogranjas y a favor de la agricultura extensiva, ni miente ni exagera. Al revés, se queda muy corto. Los mastines de la oposición que se encuentran en perpetua campaña electoral  entran en celo al leer la noticia con retardo y le pasan la buena nueva a Mañueco, a la sazón electo presidente de Castilla León. Éste brama y vocifera contra el ministro mientras el baronato psoistico, presto siempre a dentellear al gobierno, saltan cual lobos hambrientos al cuello del ministro.

Lejos de mi intención defender al gobierno, ni al ministro Garzón  porque siempre me parecen escasas sus decisiones. Habría que repensar si la prudencia –o el miedo- ante la oposición y la carcunda patria es buen camino. Su fin y su meta es arrasar en el intento de descredito de un gobierno socialdemócrata tibio por lo que  me pregunto ¿por qué no atacar con toda la artillería si da lo mismo? Siempre serán contestados con la misma agresividad, al menos contentemos a los nuestros, deberían decirse.

Ante los desafueros, la demagogia leída y escuchada, vamos a intentar clarificar que son y qué significan para la salud y el medio ambiente las macrogranjas denostadas por Garzón y defendidas a machete por una oposición que apesta como los purines que sueltan al suelo estas industrias alimentarias.

Porque son y deben considerarse industrias. No son granjas. Son fábricas de carne animal con un componente sádico de maltrato, contaminantes y destrozo del medio, fieles exponentes del capitalismo alimentario que hunde las economías de pequeños y medianos empresarios del sector, así como la salud de la población.

Hay que separar claramente la macrogranja de las granjas extensivas. Su principal diferencia, es la cantidad de ganado que crían y la forma de eliminar desechos.

La macrogranja busca producir más alimentos de forma intensiva. Para ello no tiene escrúpulo en el almacenamiento de animales, a los que considera meros productores de productos y beneficios para la plusvalía de grandes multinacionales alimentarias. La situación animal en las macrogranjas es deleznable, con sufrimiento inimaginable de animales que viven hacinados, cautivos y masificados entre heces, roedores y algunos muertos. Jamás ven la luz solar, más que cuando salen camino del matadero. Las cerdas viven inmovilizadas al parir, justo hasta la siguiente inseminación para volver a producir lechoncitos sin tregua. Incluso se utilizan fármacos (caducados, en condiciones de una total falta de higiene) inductores al parto. Da igual. El caso es producir más y más. Como decimos: pura esencia capitalista.

Como ejemplo tenemos la macrogranja de Caparroso, con 5200 animales de vacuno y alrededor de 651.000 lechones. Vacas en constante preñez que viven pegadas unas a otras con los terneros separados al nacer y hacinados también. En esta granja trabajan 150 personas, 15 por cada núcleo de producción. La cifra nos puede explicar mejor que mil palabras que tipo de control y atención se les presta a los animales. De noche no hay vigilancia, si hubiera partos o cualquier problema los animales están solos.

En el suelo yacen durante horas lechoncillos muertos al nacer o por aplastamiento. Los roedores campan por las instalaciones según un informe de Greenpeace después de asaltar la macrogranja y grabar un video espeluznante de la situación animal. https://www.lavanguardia.com/natural/20211021/7805764/asi-viven-cerdos-mayor-macrogranja-espana.html#foto-2

https://es.euronews.com/2021/11/05/la-proliferacion-de-macrogranjas-preocupa-a-la-espana-rural

Otra diferencia fundamental entre ambas formas de producir carne son los purines que se vierten directamente en balsas que producen filtraciones al subsuelo envenenando muchos kilómetros alrededor de la fábrica de animales.

Las granjas extensivas, por el contrario, producen excrementos mezclados con paja, que son semisólidos, por lo que no hay riesgo de absorción del subsuelo, mientras  que para limpiar las macrogranjas se utiliza masivamente  agua a presión con lo que fluidifican los excrementos de forma que son absorbidos  instantáneamente por el subsuelo llegando a los acuíferos y envenenando ríos que surten a los pueblos limítrofes de esa España vaciada, tan de moda como vilipendiada.

Sorprende mucho que sean los “patriotas” de chichinabo quienes levantan la voz a favor de las industrias cárnicas, subsidiarias de multinacionales –cosa que no explican, haciéndose los tontos dando a entender que defienden al ganadero de casa-

La implantación de macrogranjas arruina al ganadero extensivo, al emprendedor que decide vivir de una explotación agrícola razonable. También arruinan de forma total el territorio donde se implantan. Como ya hizo la agricultura industrial que destrozó de forma irremisible el Mar Menor, por poner un ejemplo cercano, con  cultivos irracionales sin control de ningún tipo y con la complicidad de gobiernos centrales y autonómicos, en saltarse las leyes de salud pública.

Sorprende mucho que hayan sido precisamente los presidentes autonómicos que padecen esa plaga los que han saltado como un resorte ante las inocentes y prudentes, palabras del ministro ¿Qué intereses defiende el señor Lambán, Mañueco y Fernadez Vara? ¿El de ganaderos extensivos y respetuosos con el medio sin producir un sufrimiento animal?  ¿O serán las explotaciones multinacionales a las que hacen ojitos los preclaros presidentes?

La siguiente  pregunta es ¿Por qué? Respondan queridas lectoras/es que yo lo tengo bien claro. Espurios intereses que nada tienen que ver con el patriotismo puesto que las explotaciones industriales de  ganadería como las de agricultura pertenecen a multinacionales cuyas sedes hay que buscarlas en el Reino Unido, EEUU. Ellos se llevan la plusvalía de las explotaciones dejándonos un erial como país. La falacia de los puestos de trabajo, es tan falsa como bien utilizada por los políticos populistas. Sí, crean puestos de trabajo a corto plazo, pero destruyen el tejido económico milenario. Y cuando el suelo está contaminado y esquilmado, la pobreza y el abandono son la única salida para una población que se dejó engañar.

Vuelvo a repetir el ejemplo del Mar Menor donde no hace más de treinta años había cultivos extraordinarios, paisajes idílicos, hasta llegar a convertir toda la zona y adyacentes en una cloaca sin futuro.

¿Merecen la pena los 150 puestos de trabajo de Castillejos la destrucción del medio? Creemos que no, porque entendemos que la ganadería y la agricultura no es eso. No es producir ingentes cantidades de carne, verduras o fruta insípida sin calidad nutricional,  porque se puede hacer de otra manera.

Claro es que debemos entender que los precios no pueden ser tan bajos. Hay que pagar el precio justo del producto. La carrera infame por  el abaratamiento nos conduce al desastre. La producción de leche de un ganadero medio no es rentable. La venta del litro de leche es bajo coste de producción , como la fruta, la patata, la verdura…Y la carne por lo que los pequeños y medianos empresarios del sector se les aboca a la quiebra, al exilio de su tierra y al abandono de empresas familiares que fueron construidas con empeño y mucho trabajo.

Solo pagando un precio justo, sin que intermediarios cuadripliquen, como poco, el valor del alimento, podemos mantener la producción agrícola y ganadera con respeto al medio y sin las torturas animales que nos envilecen como personas.

Nos sirve de ejemplo el pueblo de Ochando,  donde el contenido de nitritos ( lo tolerable es 50mg por litro de agua) es tan alto que imposibilita no solo el consumo del agua sino que ni tan siquiera se puede utilizar para lavar verdura o fruta…ni para cocinar. Hay zonas que durante más de cinco años se deben surtir de garrafas de agua para cualquier utilización porque la toxicidad del líquido elemento lleva, además de nitritos, arsénico con lo que es veneno letal.

Hay datos escalofriantes del sector. El 66% de la producción cárnica de este país procede de macrogranjas con 7,5 toneladas de cerdo. Les adjunto los datos que ha suministrado Greenpeace:

  • 99,9% del porcino en Cataluña es industrial. También el 87% en Castilla La Mancha, 55% en las Islas Baleares o incluso ya el 51% en Extremadura (estas han sido las únicas cuatro CCAA que dieron esta información a Greenpeace).
  • 76% de las emisiones de metano, un gas de efecto invernadero 28 veces más contaminante que el CO2, derivado de la gestión del estiércol, es responsabilidad del sector porcino.
  • 81% de la contaminación del agua por nitratos en la UE está provocada por la ganadería, y si en España el porcino es el sector más grande será el más responsable, o no?
  • 91% de los municipios de Extremadura donde aumentó la cabaña ganadera de porcino, disminuyó la población

Nos confirma la ONG, que esos anuncios tan familiares y cuquis que vemos en la tele sobre productos alimentarios, como el Pozo por ejemplo -fue la investigada por Greenpeace- proceden de macrogranjas. Cuando tomamos salchichas de supermercado, o filetes exactos, cortados a cartabón y regla, de cerdo o pollo, pensemos que detrás de esos alimentos hay sufrimiento animal terrible, expoliación del medio ambiente y del suelo patrio, así como ruina de pequeños productores que hasta hace poco producían alimentos sanos de forma confortable que les permitía vivir con dignidad.

 

Hoy esa forma de ganadería, o agricultura está en manos de las grandes multinacionales cuyo único fin es la plusvalía…Puro y duro capitalismo al que nos prestamos como ovejitas obedientes. En mi calidad de nutricionista, siempre digo en mis consultas que la alimentación es de las pocas cosas que podernos redirigir hacia una forma razonable de sociedad. En la cesta de la compra hay mucho poder. No lo olvidemos en las compras futuras porque las/os consumidoras tenemos mucho que decir en este desastre.

María Toca Cañedo©

 

https://es.greenpeace.org/es/que-puedes-hacer-tu/peticiones/macrogranjas-no/

 

 

 

Sobre Maria Toca 1311 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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