Margaret Sanger

«Existe una hermandad notable entre nuestro movimiento y los esfuerzos iniciales de Sanger… «Los comienzos en la lucha por la igualdad por medios directos no violentos podrían no haber sido tan firmes sin la tradición establecida por Margaret Sanger y otras personas como ella».

Coretta King

 

«cuando se escriba la historia de la civilización, será una historia biológica y Margaret Sanger será su heroína. El movimiento que ella inició crecerá hasta convertirse, dentro de cien años, en el más influyente del mundo».

H.G. Wells

 

 

Nacida, Margaret Louise Higgins, la sesta de once hermanos, el 14 de Septiembre de 1879 en Corning, Nueva York. Su padre, Michael Hennessey Higgins, albañil librepensador proveniente de Irlanda, primero fue católico para progresar hacia un ateísmo militante. La madre, Ann Purcell Higgins, también provenía de Irlanda, habiendo emigrado junto con sus padres a Canadá cuando la hambruna sacudió al país de origen. También era católica.

Michael había participado en la Guerra de Secesión americana siendo apenas un niño, como tambor. Luego estudió pero se decantó por trabajar como cantero. El matrimonio Higgins tuvo once hijos, pero la Anne, estuvo embarazada 18 veces…muriendo siete de sus hijos al poco de nacer. La vida familiar de los Higgins se desarrollaba en la más extrema pobreza. Margaret y sus hermanas mayores tenían que ayudar en la crianza de los más pequeños, apenas podían ir a la escuela y cuando lo hacían los compañeros se burlaban por la pobreza de las ropas.

Anne, la madre, enfermó pronto de tuberculosis, agotada por los partos y la pobreza, muriendo a los 48 años. Durante su enfermedad Margaret tuvo que abandonar sus estudios de enfermería (que pagaba con la ayuda de sus hermanas) para cuidarla. El vivir los constantes embarazos de la madre así como el deterioro físico que padeció a consecuencia de los mismos, marcó profundamente a Margaret para el resto de su vida que la entregó a la lucha sin cuartel para conseguir que las mujeres controlaran su capacidad reproductora y fueran las dueñas de su propio cuerpo.

Por fin consigue acabar sus estudios y una plaza como enfermera en prácticas en el Hospital White Placinse que poco después abandona para contraer matrimonio con el arquitecto Willian Sanger con el que tiene tres hijos.

Margaret tiene muy presente sus orígenes humildes, el problema que viven las mujeres al no poder controlar su natalidad. Comienza un camino hacia el socialismo y a entender que el capitalismo conforma una sociedad terriblemente injusta para la clase obrera y más para la mujer. Junto a su marido  emprenden una vida de activistas muy intensa. Sobre manera después del suceso acaecido en la fábrica Triangle Shirtwaist donde 146 costureras inmigrantes perecieron en un incendio que destruyó la fábrica. Los patronos mantenían las puertas herméticamente cerradas para que las trabajadoras no pudieran salir durante la jornada laboral por lo que al declararse el incendio quedaron atrapadas muriendo todas.

Margaret y Willian, conocen poco después a Emma Goldman entablando una estrecha relación sobre todo con Margaret, que adopta los axiomas socialistas de que los trabajadores tienen derecho a la sindicación, las mujeres que realizan un trabajo como los hombres deben cobrar el mismo salario y que toda persona tiene derecho a una vida digna.

En 1911, durante la huelga de las hilanderas, consiguió rescatar a 119 hijos pequeños de las huelguistas, colocarlos en familias de Massachusets que los acogen  alejándoles de la violencia desencadenada contra las huelguistas (una mujer murió a manos de la policía) y de las estrecheces económicas que sufrían. La policía y las autoridades cargaron severamente contra las 25.000 personas que pretendían organizarse en sindicatos para defenderse de los abusos patronales.

Poco después, en 1912, torna a su trabajo de enfermera en el Lower East Side de Nueva York donde sigue comprobando el horror que se produce al no contar las mujeres con medidas anticonceptivas. Ve filas de mujeres que van a abortar corriendo un severo riesgo de muerte o de detenciones. Una de aquellas mujeres la dejó impresionada por la crudeza de su historia. Se llamaba Sadie Sachs,  llegó al hospital por las complicaciones de un aborto provocado. Le preguntó al médico que la atendía  siendo  Margaret Sanders la enfermera,  que hacer para no tener más: “dile a tu marido que duerma en el techo” respondió el doctor ante la estupefacción de Sanger. Poco tiempo después Sadie volvió a  ingresar pero esta vez no hubo suerte. Margaret solo pudo darle la mano mientras moría.

Cada vez más movilizada comienza a publicar artículos, en la revista  The Call, bajo el título: Lo que toda joven debe saber, donde informaba de las medidas anticonceptivas y de higiene sexual que las mujeres debían adoptar y la evolución del cuerpo femenino desde la pubertad hasta la madurez. Poco después fue censurada, por  Anthony Comstock,  y  prohibieron sus artículos. En una ocasión la revista dejó el lugar del texto en blanco con el título: “Lo que toda mujer debe saber: nada por orden de la Oficina Postal de EEUU…”

La acusaron de obscena comenzando una persecución política y social hacia su persona sin tregua. A la vez el socialismo, en donde militaba, la va decepcionando al no tomarse en serio la discriminación y los problemas inherentes a las mujeres, como la contracepción, el derecho al aborto y en general la discriminación hacia la mujer que el partido minimiza. Poco a poco se aparta de la militancia política pero no del ideario social y feminista que la mueve.

Funda una revista The Woman Rebel, en cuyo encabezamiento rezaba la frase: “sin dioses ni amos” en el que decide desafiar las leyes de  Anthony Comstock,  poco después es arrestada, en agosto de 1914.

Dejamos las palabras que las acusaciones le provocaron:

«Me dicen que The Woman Rebel estaba mal escrita; que era cruda; que era emocional e histérica; que mezclaba temas; que era desafiante, y demasiado radical. Bueno, me declaro culpable de todas estas acusaciones«.

Sus artículos son a veces incendiarios y las autoridades consideran que incita a la violencia además de utilizar un lenguaje obsceno…Le dan seis semanas para que prepare su defensa tiempo que ella aprovecha para escribir un libelo, Family Limitation donde explicaba con todo lujo de detalles las formas de evitar embarazos, a la vez que reivindica el derecho a una sexualidad libre y placentera. Se vendieron más de diez millones de copias en pocos meses. Innumerables mujeres accedían al libro, que se convirtió en la Biblia de la anticoncepción. Ante la disyuntiva de la condena decide huir a Londres. Para ello debe abandonar a su marido y a sus tres hijitos, la pequeña Peggy, de muy corta edad, lo cual la sume en el dolor, y más cuando tiempo después muere de neumonía con tan solo cuatro años. Margaret sufre lo indecible ante la realidad de la separación para seguir su lucha y la distancia familiar pero considera que el camino emprendido en irreversible. Le dedica una palabras desgarradoras a la pequeña para justificar su ausencias:

«Querida Peggy, mi corazón te anhela. Se me llenan los ojos de lágrimas al saber que no estás , querida, si sólo pudiera tocar tus manitos regordetas. Pero el trabajo no puede esperar, trabajo que facilitará tu destino , y el de aquellas que vengan después de ti».

En Londres consigue la colaboración de un prestigioso sexólogo, Hevelock Ellis, que considera a la homosexualidad una forma normal de sexualidad y el derecho al libre disfrute sexual de hombres y mujeres. Se convierten en amantes y mantienen la lucha en conjunto. Durante su tiempo en Europa, Margaret aprende la forma de cómo se suministran los anticonceptivos a las mujeres. Las ricas consiguen la información por sus médicos, así como los métodos que existían, preservativo, diafragmas…que se hacen traer de forma clandestina. Es la mujer de las clases más desfavorecidas las que viven bajo la tortura de embarazos no deseados y de abortos clandestinos que les cuestan la vida en muchas ocasiones. Margaret Sander, entiende que la anticoncepción es un derecho humano básico y que debe ser universal.

En 1916, torna a EEUU y con las aportaciones de las mujeres que asisten a sus conferencias consigue fundar una clínica, exclusivamente dedicada al control de natalidad en Brooklyn. Durante diez días innumerables mujeres desfilan ante las puertas de la clínica hasta que las autoridades la cierran, Sanger es encarcelada durante un mes tiempo que aprovechó en la cárcel para informar a las presas de todos los métodos que conoce.

En una ocasión le prohíben hablar en publico y una compañera lee su discurso mientras ella asiste con la boca tapada al discurso, simbolizando la censura que le impedía tomar la palabra.

Lentamente su lucha se ha ido afianzando, Margaret Sanger se hace famosa por su trabajo y por la represión que el poder ejerce sobre ella. Consigue que algunos médicos comiencen a recetar anticonceptivos.

En la quema de libros que hicieron los nazis en su ascenso al poder, los publicados por Sanger fueron unos de los que perecieron en el fuego, junto a Hemingway, Freud, Darwin…y tantos más.

Entre medias, se acerca al ideario eugenésico muy en boga en los ambientes progresistas del tiempo. En España, el doctor Madrazo y Matilde de la Torre, entre otras fueron sus adalides. Propugnan el cuidado de no se propaguen enfermedades hereditarias o taras congénitas incurables con un control eugenésico del embarazo. Con el tiempo, este ideario fue aprovechado por la ideología nazi/fascista para el ideal de mejora racial, prostituyendo las ideas iníciales. Margaret luchó contra el desvío. Dejemos que sean sus propias palabras quienes la defiendan

» Debemos proteger al bebé chino, así como al bebé hindú del futuro. A los bebés ingleses, rusos, puertorriqueños, negros y estadounidenses blancos que van a estar a nuestro lado para curar las cicatrices de este conflicto Segunda Guerra Mundial y traer la promesa de un futuro mejor…. Nunca antes en la historia nos hemos dado cuenta lo importante que es para todos nosotros que cada uno de estos niños nazca fuerte y con el potencial de convertirse en un adulto útil y decente».

«Admiro el coraje de un gobierno que toma una posición con respecto a la esterilización de los no-aptos, si bien mi admiración queda sujeta a la interpretación de la palabra “no-apto”. Si por “no-apto” se entiende los defectos físicos o mentales de un ser humano, entonces es un gesto admirable, pero si “no-apto” se refiere a razas o religiones, entonces es otro asunto, que francamente me parece lamentable».

 

«Los eugenistas… creen que una mujer debe tener tantos niños sanos como sea posible como un deber hacia el estado. Nosotros consideramos que el mundo ya está superpoblado. Los eugenistas implican o insisten en que el primer deber de la mujer es hacia el estado; nosotros sostenemos que su deber hacia sí misma es su primer deber para con el estado».

 

«Estamos convencidos que una mujer que tenga conocimientos adecuados de sus funciones reproductivas es la persona más indicada para decidir el momento y las condiciones bajo las cuales traer un niño al mundo. Asimismo, sostenemos que es su derecho, independientemente de cualquier otra consideración, determinar si quiere o no tener hijos, y cuántos hijos tendrá si decide ser madre. Con este fin insistimos en que todos deben tener acceso a la información científica sobre los anticonceptivos».

«Sólo sobre las bases de una maternidad libre y autodeterminante puede edificarse una estructura sólida de mejoramiento racial».

La lucha denodada de Margaret Sanger, fue por el control de la mujer sobre su cuerpo. Ni el estado ni el marido ni la iglesia podían decidir cuando, como y cuántos hijos debiera tener y cómo sería su sexualidad.

Este ideario chocaba frontalmente contra el estado patriarcal de la época así como contra la iglesia católica y de cualquier otra. Incluso hizo un viaje a la India, para entrevistarse con el Mathatma Ghandi con el fin de  convencerle de que la idea de la abstinencia como método anticonceptivo era absurdo.

Fue viajera y conferenciante incansable durante años para llevar el ideario del control de la natalidad hasta los confines del mundo. Su prestigio y fama subían y pronto se convirtió en un personaje admirado a nivel mundial. Y muy criticada, también.

En 1936, el juez Augstus Noble Hand, ordenó la liberalización de las leyes estadounidenses para poder importar anticonceptivos en EEUU, pero no fue hasta casi 1970 la total liberación de los mismos

Sanger fundó clínicas en el sur del país, llegando a los barrios de población negra. Intentó que las mujeres de color fueran atendidas por sanitarios de su comunidad. Poco a poco su ideario se desvirtuó haciéndose cargo de las clínicas médicos blancos que ejercieron una función meramente “caritativa” no exenta de racismo hacia las mujeres racializadas. Margaret sufrió una gran decepción con el desvío de su obra en los barrios de raza negra.

Mientras tanto, Margaret se había divorciado y vuelto a casar con Noah Slee, que apoyó totalmente su obra. Durante años, él se ocupó de importar, dedales anticonceptivos, diafragmas y preservativos. No obstante el apoyo, firmaron un convenio regulador del matrimonio muy estricto. No vivirían en la misma casa, mantendrían autonomía total y ninguno tendría la llave de la casa del otro. Tampoco compartieron apellidos.

La madre de Sanger había muerto de tuberculosis, que durante su enfermedad le contagió a su hija. Conforme pasaban los años se le agudizó la enfermedad y en los años cuarenta, decidió apartarse de la actividad intensa que había mantenido para refugiarse en Tucson, con el fin de  paliar la tuberculosis que se agravaba por momentos. Seguía publicando y luchando pero ya no en primera línea, aunque conservaba su prestigio utilizándolo  para la causa.

Durante años potenció y apoyó con firmeza la investigación sobre la píldora anticonceptiva que el 9 de Mayo de 1960 la Administracion de Alimentos y Farmacias de EEUU, aprobó su venta. Se ha considerado el avance médico más importante después de la penicilina, con la consiguiente liberación de las mujeres de la esclavitud que suponía no controlar la capacidad de tener hijos.

Aunque existía la píldora, Margaret Sanger  muere en 1966 de la vieja tuberculosis que le ha acompañado toda su vida, no ve el éxito y la difusión mundial de los tratamientos esteroides de anticoncepción que supusieron la revolución feminista y liberadora  más importante. A partir de la década de los setenta, pudimos regular nuestra maternidad conforme a los deseos y no dejándola al albur de la naturaleza. Y asumir que el aborto debiera ser libre, sufragado por la sanidad pública y un derecho universal aunque a día de hoy aún se siguen cuestionando esos preceptos.

Gracias a la lucha que mantuvo durante toda su vida Margaret Sanger y otras mujeres como ella, gozamos de la libertad de tener o no tener hijos y ser dueñas de nuestro cuerpo.

María Toca Cañedo©

 

Sobre Maria Toca 1126 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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